En febrero de 1994 conté por primera vez, por lo tanto en estos días cumplo 20 años de cuento. Entérate aquí de cómo lo celebro.

miércoles, 20 de agosto de 2014

En lugar seguro

Acabo de terminar de leer En lugar seguro, una estupenda novela de Wallace Stegner publicada por la cuidadosa editorial Libros del Asteroide, cuenta con un prólogo de Ricardo Menéndez Salmón y está traducido por Fernando González. Este es uno más de la tercera tanda de libros de resistencia que me recomendó Mariona desde Tamarite. Otro regalo.


Esta novela nos cuenta la historia de dos parejas (Charity y Sid, Sally y Larry) que a lo largo de más de treinta años comparten una sólida amistad. La novela recoge algunos momentos significativos de entre los compartidos por los cuatro protagonistas y que son recordados por Larry en el último final de semana que van a compartir las dos parejas. Es un libro hermoso que nos habla de la vida, de afanes y emociones que conocemos bien pues son los nuestros, pero sobre todo es un libro hermoso por como nos habla de la amistad: es una novela sobre las pequeñas cosas buenas de la vida y sobre los momentos felices compartidos.
Me gusta además que esta novela sea sugerida y comentada como posibilidad en el propio libro, donde se habla del arte y la felicidad y donde la propia Charity pide a Larry que escriba un libro sobre la amistad.
Un libro que me recuerda a otra lectura del pasado verano, Stoner, por tener un estilo aparentemente sencillo, íntimo, una trama en la que parece que no sucede nada cuando en realidad está sucediendo todo.
Una lectura deliciosa que os recomiendo.
Saludos

lunes, 11 de agosto de 2014

Animales de biblioteca


Un año más el 11 de agosto se reivindica en Twitter la biblioteca utilizando el hagstag (la etiqueta) #biblioteca. Otros años he participado con reflexiones, enlaces, opiniones, etc. (puedes ver, por ejemplo, lo que hice aquí). En esta ocasión quería hacer algo diferente, más creativo y, a ser posible, algo más divertido. Y esto fue lo que publiqué, un bestiario de animales de biblioteca. Aquí os dejo todos los que he escrito por si queréis utilizarlos para clase o la biblioteca (ha habido varias personas en tuíter que así me lo han hecho saber), seguro que se os ocurren muchos más.
En cualquier caso, si utilizáis estos, como siempre, os pido que citéis la fuente.

ANIMALES DE #BIBLIOTECA

El ratón de biblioteca. Vive entre libros y nada le da más felicidad que la sosegada digestión de una buena historia.

El unicornio. Escurridizo y mágico, apenas asoma entre las páginas de algún libro. Sólo se muestra a quien él elige

El topo. Habita las silenciosas noches de sus anaqueles, disfruta con una buena historia contada. Lector de braille.

La golondrina. Entra fugaz por sus ventanas y casi al instante sale. Es lectora de microcuentos y versos libres.

La serpiente. Sigilosa y letal, disfruta leyendo por encima del hombro de otros lectores, picotea lecturas.

La araña. Le gusta leer mientras teje y, sobra decirlo, su sección favorita es la de cómic (sí, la balda de Spiderman).

El mandril. Es el primero en llegar y el último en salir. Tiene el culo pelado de estar todo el día sentado.

La vaca. Lectora sosegada y nutricia disfruta con verdadera glotonería de los versos de Walt Whitman en Hojas de hierba.

La jirafa. Se jacta de no ir a la biblioteca y, sin embargo, siempre merodea cerca y se asoma por sus ventanas. A veces lee palabras sueltas

El grillo. Merodea la zona de estudiantes reconveniéndoles para que se centren en los libros y dejen las miraditas amorosas para luego.

El perezoso. Viene todos los días pronto, pero cuando por fin abre el libro para estudiar es la hora de cerrar.

El escarabajo. Animoso y tenaz, lleva consigo una gran bola de libros esperando la oportunidad de sentarse y leer.

El pulpo. Muy efectivo: lee, consulta, busca información, toma notas y se rasca el cogote, todo al mismo tiempo.

La gacela. Salta alegre de una lectura a otra. A veces encuentra alguna página especialmente jugosa y ahí se demora.

El elefante. Memorioso y tenaz, siempre anda aprendiendo nuevos datos para alimentar su memoria. Gran conversador.

El cocodrilo. Sigiloso, cuando menos se espera aparece y devora, en un suspiro, un libro. Luego reposa su lectura (al sol).

El armadillo. Cuesta convencerle para que lea, pero si, tras diversas probaturas, encuentra su libro nace el amor incondicional y para siempre.

La ballena. Lectora incansable y profunda, canta y salta como un niño cuando encuentra un verso hermoso.

El cangrejo. Lector minucioso, no deja de avanzar y retroceder en la lectura para contrastar datos y revivir palabras.

El martín pescador. Merodea libros hasta que se decide y, finalmente, se zambulle del todo en él. Lector chapoteante.

La salamandra. Se atreve con todo tipo de lecturas y lee sin miedo a quemarse. Su favorito: Farenheit 451.

Las sardinas. Todas a una, siempre atentas al último bestseller para devorarlo con fruición y picotearlo con el té.

El gato. Va de muy lector (esa historia ya la conozco) pero por la noche anda atento a lo que cuentan los ratones.

Los leones. De estos no hace falta dar mucha información (devoran). Suelen leer cómodamente tumbados a la sombra.

El oso. Lector juguetón y goloso, puede pasar meses sin pisar por la biblioteca (generalmente en invierno).

El camaleón. Lector discreto y sagaz, sabe esperar paciente a una buena lectura y, cuando se pone a tiro, no falla.

El escorpión. Lector malhumorado, gusta de leer a solas en algún rincón escondido. Puede resultar peligroso molestarle.

La mariposa. Lectora volandera, se deja llevar de libro en libro y gusta de libar versos aquí y allá. Fue gusano.

El gusano. Lector tenaz y disciplinado, al final logra leer todo lo que se propone; esto le cambia (ver mariposa).

Las hormigas. Lectoras infatigables, dedican mucho tiempo al aprovisionamiento de libros para pasar el invierno sin hambre.

La tortuga. Lectora demorada y vehemente, nada con gusto entre las páginas de los libros. Siempre los devuelve tarde.

La rata. En verdad no lee, pero coge opiniones de aquí y allá y va a menudo por la biblioteca para compartirlas.

El canguro. Salta feliz de un libro a otro hasta que encuentra uno que de verdad le gusta y lo guarda en su saco.

Los lemmings. Numeroso grupo de lectores que van todos a un mismo tiempo y en busca del mismo libro.

La hiena. Lectora voraz y ruidoso, merodea a la espera de que algún lector despiste un buen libro para llevárselo.

El cíclope. De lectura atenta, disfruta con los ensayos que tienen un único punto de vista. No le gusta La Odisea.

El macaco. Va a la biblioteca a estudiar pero suele enredar todo el rato con el teléfono. A veces, sin querer, se hace un selfie.

El murciélago. Lector nocturno, suele disfrutar de la sección de cómic pero también de clásicos como Drácula.

El salmón. Suelen ser lectores que en la edad adulta vuelven a la biblio preguntando por lecturas de su infancia.

La zorra. Lectora sagaz, disfruta especialmente de literatura clásica y, sobre todo, de fábulas y cuentos tradicionales.

El delfín. Lector juguetón y alegre, le gustan los clubes de lectura y otras actividades de la biblioteca (excursiones, meriendas, teatro...). A veces canta gozoso.

El buitre. Lector paciente y glotón, le gustan los libros viejos y no le importa que le destripes las tramas.

El búho. Lector nocturno y atento. También le gusta mucho escuchar historias (preferentemente de ratones).

El cuervo. Lector procastinador por excelencia, siempre dice "mañana, mañana" (o "cras, cras" como decía el Arcipreste de Hita).

El fauno. Alegre y ruidoso, es lector habitual de la sección de adultos (el Infierno) de la biblioteca.

Los caracoles. Usuarios de la sección de bebés, les gusta arrastrarse por los libros de hojas de plástico y babearlos.

Los mirlos. Entran cantando a la biblioteca. Salen en silencio, pero su corazón sigue gorjeando (sobre todo si han cogido un libro bueno y fresco como cerezas).

Los percebes. Suelen ser lectores de un único libro o un único autor, continuamente, durante toda su vida.

El lémur. Usuario de biblioteca de la sección de internet y del préstamo de videojuegos. Algo dispersos y muy fieles.

El tarsio. Va continuamente a la biblioteca para llevarse en préstamo el límite máximo de películas.

La libélula. Llega con prisa, coge el libro con prisa, se va deprisa. Sin embargo, al abrir el libro se posa en calma sobre él.

La morsa. Lectora apacible, disfruta con un buen libro y unas buenas vistas. Le encanta leer tumbada, con algo bueno para picar y sin prisa.

El calamar. Viene a la biblioteca a hacer trabajos para clase, suele dejar los libros con manchas de tinta.

La mosca. Usuario habitual de la hemeroteca, zumba alrededor del periódico que quiere hasta que el otro lector lo suelta mosqueado

El gorila. Suele acudir siempre al mismo lugar de la biblioteca y defiende ese espacio como si fuera propio.

El mulo. Lector contumaz, sí o sí acaba por leerse ese libro horrible que cogió en préstamo. A veces, tras esta traumática experiencia, no vuelve.

La cabra. Lectora dispersa, busca siempre los libros de las baldas más altas. Rumia versos de ritmo rampante.
La marmota. Parece leer con atención siempre la misma línea cuando, en realidad, duerme con los ojos abiertos.

El pez espada. Usuario siempre dispuesto a la discusión y la esgrima. Su carne es sabrosa. No le gusta El viejo y el mar.

El ruiseñor. Le encanta la sección de música de la biblio y echa de menos las fonotecas de vinilos. Va con cascos a todas partes.

El jabalí. Usuario terco y afilado, hurga entre libros hasta dar con los párrafos más sabrosos. A menudo va en grupo.

El erizo. Peliagudo lector que defiende con argumentos finos y afilados las lecturas que le emocionaron.

La rana. Lectora anfibia, le gusta todo tipo de libros, ya sean clásicos, contemporáneos, bestsellers... En noches de verano discute de libros en la charca con otras ranas.

La cigüeña. Lectora oteadora, disfruta viendo leer a los demás y, en otoño, crotora versos de ritmo veloz.

El ornitorrinco. Siempre pide libros raros que nadie más lee o que son difíciles (o imposibles) de encontrar.

El perro. Infatigable buscador de buenos libros, cuando da con uno señala con la pata y, a menudo, menea el rabo.

El puerco. Lee lo que le echen, no hace ascos a nada, lee hasta los papeles de la calle. Lo lee, pues, todo, menos un libro: Rebelión en la granja.

El tábano. No suele leer ni consultar, simplemente va a la biblioteca a molestar al resto de usuarios. Y lo consigue.

La sirena. Sólo visita bibliotecas subacuáticas. A veces mira desde el mar a las biblioplayas con gran deseo.

Los bibliotecarios y bibliotecarias: gente paciente y sabia que preserva lo de todos y conoce el mapa del tesoro.

sábado, 9 de agosto de 2014

Todos mis cuentos

Acabo de terminar de leer Todos mis cuentos, un librote de la añorada Ana María Matute publicado por Lumen en el año 2000 que recoge, en 369 páginas, un total de nueve cuentos publicados por la académica entre 1960 y 1995.  [Creo que la portada del mismo libro es diferente en la actualidad].


La extensión de algunos de estos cuentos hace que casi hablemos de novelas cortas (de hecho creo recordar que algunos de estos cuentos están publicados como libros independientes). Hay también una interesante diferencia, en mi opinión, entre los seis primeros cuentos publicados en la década de los sesenta y los tres restantes (publicados entre los años 78-95). Aun así hay elementos comunes a todos ellos: de estructuras y personajes que podemos identificar como habituales de los cuentos tradicionales; personajes solitarios (y marginales) que encuentran refugio en tierras de ficción; y la idea de que la infancia es el espacio natural de la fantasía, entre otros elementos transversales prácticamente a los nueve textos.
Desde mi punto de vista uno de los grandes valores de estos cuentos es su cercanía a la tradición y su voluntad de embellecer y acercar estos textos a los lectores: si se me permite la expresión hacer una especie de literatura tradicional renovada, trasvasada magistralmente de lo oral a lo escrito, tema que, como os podéis imaginar, me interesa mucho. Ojo, no quiero decir que estos cuentos sean adaptaciones de textos tradicionales, aunque hay motivos tradicionales que podemos reconocer (el viaje demorado de los príncipes enamorados que vuelven a su reino; la suegra reina ogra; los protagonistas niños candorosos e incompletos que diría Gustavo Martín Garzo; etc.).
De entre todos los cuentos, sin duda, el más conocido (y que más me ha emocionado) ha sido el de “El polizón del Ulises”, un cuento extraordinario, muy redondo, en el que el niño protagonista está a punto de “morir por ficción”, sin embargo en el último instante se salva (ese candor, esa inocencia, ese amor que es capaz de transformar el corazón de los adultos, hasta de los peores entre ellos) y crece y deja atrás las tierras de fantasía. En este sentido también Gabriela (protagonista de “Solo un pie descalzo”) abandona esta evasión cuando deja de ser incompleta, y eso sucede cuando conoce a Gabriel (otro niño incompleto) y nace la amistad entre ellos (y ambos se completan el uno al otro).
Un libro hermoso del que voy a hablar con más detalle más adelante (me han encargado un articulillo) pero, mientras tanto, os recomiendo que os adentréis en sus páginas. Una lectura totalmente recomendable.
Saludos

martes, 5 de agosto de 2014

Familias como la mía

Acabo, justo ahora, de terminar de leer el libro Familias como la mía, de Francisco Ferrer Lerín publicado por la editorial Tusquets. Este libro pertenece a la tercera entrega de Libros de resistencia que tan gentilmente me presta Mariona desde Tamarite de Litera. Una vez más, gracias.


Familias como la mía es una novela que son dos novelas, o más bien, una novela con su carne y sus huesos. Pero me explico. La primera parte del libro se titula Níquel y es propiamente la novela, la historia de Pablo Amatller, de familia bien barcelonesa venida a menos, jugador, calavera, que acaba enredado en el servicio secreto español y entregado a la causa de la ornitología, especialmente de las grandes aves carroñeras de la Península Ibérica. La historia es desopilante, exagerada y a ratos brutal.
La segunda parte, la titulada Nora Peb, es algo así como fragmentos que amplían vidas y momentos de la primera.
Disfruté de la lectura de Níquel, reí, me asombré y me entretuve bien pegado a sus páginas. Sin embargo, como si con la lectura de esta primera parte ya hubiera devorado la carne, la grasa y el resto de tejidos tiernos y sabrosos del libro, la segunda parte me resultó árida y poco atractiva, como si apenas fuera un caldo hecho con los huesos. Por eso esta mañana casi que me obligué a terminar las últimas cuarenta páginas que venía arrastrando desde hace unos días para poder meterme con otra lectura.
Dicho esto reitero que he disfrutado (y no poco) de la primera parte de la novela, algunos momentos (bestiales, insólitos, festivos) y algunos personajes (menuda galería) son inolvidables. Es una novela que retuerce los días y les da el frescor de la mirada convexa (esos esperpentos valleinclanescos) y la alegría del espíritu pícaro del Siglo de Oro. Una lectura jugosa y muy entretenida.
Ah, y una cita que me ha gustado:

"Como en los cuentos: retornar a casa. Porque es posible que la vida consista en estar en un lugar distinto al que desearías." (p. 179).

Saludos

lunes, 28 de julio de 2014

Prótesis

Ayer devoré del tirón el libro Prótesis, de Andreu Martín (uno de mis autores favoritos, aquí su ficha, aquí el listado) publicado por la editorial La otra orilla (del Grupo Editorial Norma).


Este libro es una novela negra dura y descarnada, con unos personajes enredados en una tela de araña (un pasado, una historia) del que no pueden o no quieren salir. Los dos protagonistas (el Dientes y el Gallego) se alimentan del odio del otro y eso les permite sentirse vivos (y caminar hasta su propio destino). La historia de alguien que sale de la cárcel con el objetivo claro, inamovible, de vengarse, no es nueva. Sin embargo sí que son nuevos los motivos de esa venganza y la manera descarnada como se va contando.
Estos personajes perfectamente perfilados cuyos deseos activan la acción de la trama (el Chava, el Marujo, el Dientes, la Nena, el Gallego...) hacen que la historia encaje perfectamente y dan a la novela una verosimilitud y una coherencia perfectas. La lectura se convierte en un viaje alucinante hacia lo profundo de sus anhelos (impresiona la Nena, impresionan todos, la verdad) y hacia el corazón de la violencia, de la soledad. Y si a todo esto le sumamos un ritmo trepidante y un final lleno de sorpresas (¡hasta la última línea!), la fiesta está garantizada.
Este es uno de esos libros que te atrapan y te ponen a leer sin descanso. Ayer devoré las últimas páginas en tensión, visualizando todo lo que estaba sucediendo y con gran inquietud por un final que no veía venir. Que no vi. Y que me golpeó de lleno.
Un libro estupendo. Una lectura que os recomiendo.
Saludos

viernes, 25 de julio de 2014

La historia del bufón Alegre Contador

Hoy os traigo un nuevo libro de Alexis Ravelo, el autor canario que se está convirtiendo en el descubrimiento de mi verano, una fiesta leer sus libros. En esta ocasión se trata del libro La historia del bufón Alegre Contador, publicado por Anaya.


Por si el título no es suficientemente claro os lo confirmo: este libro tiene como protagonista a un contador de cuentos; solo esto ya basta, para mí, para recomendarlo. Pero es que además el libro contiene unas cuantas historias (y versiones de cuentos tradicionales) organizadas en una historia marco muy del gusto de la tradición oral (un viaje contado en tres jornadas), con personajes peculiares y con cuentos para que avance la historia. Y todo ello contado desde el estilo personal y tan cercano (y ágil, y divertido, y con oficio) de este autor, y con un personaje protagonista (una vez más) muy bien perfilado y cercano.
Tiene, como os podéis imaginar, muchas citas sobre narración oral, os dejo alguna (solo alguna):

"Entonces, un buen día, se presentó en la sala de audiencias un consejero para dar al rey la noticia de que había aparecido un joven contador de cuentos muy extraño. Se decía que contaba las historias más hermosas del mundo y que la gente se quedaba ensimismada en la plaza pública cuando él hablaba." (pp. 21-22)

"Abre los ojos, dispón los oídos y no tengas prisa, porque el cuento no lleva tiempo..." (p. 31)

Un libro que he disfrutado (y que he devorado en un suspiro), con un narrador bien reconocible (y que me encanta). Una fiesta para el ojo y el oído.
Un libro que os recomiendo.
Saludos

jueves, 24 de julio de 2014

Los perros de agosto

En estos días he devorado Los perros de agosto, un libro de Alexis Ravelo publicado por Anaya. Este autor canario se está convirtiendo en el descubrimiento de este verano, cada libro suyo es una fiesta. Qué bien. Muchas gracias Bego por dármelo a conocer.


Los perros de agosto nos cuenta las peripecias de un estudiante de periodismo en su último año de carrera que investiga una muerte que, aparentemente, no tiene ningún misterio detrás, sin embargo, su perseverancia, valor, algo de astucia y suerte, le ayudan a desentrañar un complejo caso. Esta será la primera (y última) exclusiva del medio en el que está haciendo sus prácticas de periodismo.
El libro está escrito con un estilo ágil, directo y muy entretenido (y enganchoso): hablando de tú a tú con el lector, lo que, por lo que veo, es marca del autor (un estilo que, por cierto, me encanta). La trama tiene un ritmo estupendo y no pierde tensión en ningún momento, los hechos se van sucediendo y las piezas van encajando a la perfección. La galería de personajes está muy bien perfilada (y escogida)  y ocurre además que el protagonista, el Gordo Castro, es fantástico, uno de esos tipos que llegan para quedarse (y que se merecería protagonizar una larga serie de casos, caramba).
He leído el libro del tirón, no ha habido forma de despegarse de él: eso es una buena señal, ¿no?
Una vez más es un absoluto placer pasear por Canarias de la mano de este autor estupendo.
Un libro que he disfrutado mucho y que os recomiendo.
Saludos

domingo, 20 de julio de 2014

Una casa de palabras

En estos días he disfrutado de lo lindo con la lectura de Una casa de palabras. En torno a los cuentos maravillosos, un libro que recoge artículos y conferencias de Gustavo Martín Garzo alrededor del cuento tradicional de tipo maravilloso, publicada por la editorial Océano Travesía en su colección Ágora.


Aunque había leído muchos de estos textos o había asistido a algunas de las conferencias que también recoge el libro, tener todas estas reflexiones en un único volumen es una absoluta delicia. La suma de propuestas, las reflexiones que atraviesan los distintos textos y se nos van mostrando desde caras diversas, la hondura de muchas de sus ideas, el estilo sutil y profundo (que provoca que casi cada frase pudiera ser una cita) hacen de este libro un completo tesoro.
Una casa de palabras es, desde el mismo instante de su publicación, un libro de lectura obligatoria para todos aquellos que vivimos abrazados al cuento. El amplio y rico conocimiento de los cuentos maravillosos que tiene Gustavo Martín Garzo es un aprendizaje de paso obligatorio para aquellos que quieran pasear por los caminos de la tierra oral. Pero también es un libro que a su vez es una casa de palabras idéntica a la Casita de Chocolate: esta casa de palabras es puro alimento. Sus frases, reflexiones, sugerencias... nos dan alimento, nos permiten rumiar sobre nuestro trabajo alrededor del cuento.
Contiene, además de algunos textos centrados en la animación a la lectura y en la experiencia del lector, muchos capítulos dedicados a los cuentos contados y a los cuentos maravillosos. Atraviesa todo el libro su amor por los cuentos de Grimm y los de Andersen, así como la lectura atenta de muchos otros autores maravillosos como Isak Dinesen, MacDonald, C. S. Lewis, W. Benjamin, L. Carrol, C. Perrault, J. Barrie... y enjundiosas citas de autores bien diversos (Wittgestein, E. Dickinson, Kafka, M. Zambrano, A. M. MatuteC. Martín Gaite, Supervielle...). Es un libro que habla de contar cuentos como un acto de amor que busca la felicidad de quienes escuchan: ¡qué puedo decir yo ante esto! Un libro pleno, una fiesta absoluta.
De todas las ideas que atraviesan este texto quizás mi única reticencia es esa vindicación de Andersen y de su tema de referencia: la tristeza. Aun así he de decir que leer este libro me ha hecho cuestionarme muchas de mis ideas al respecto y me ha animado a volver a releer libros que hace años que leí y volver a acercarme a otras lecturas que en algún momento dejé de lado. Así pues, además de todo lo dicho, es un libro que abre puertas a otros libros (es decir: la maravilla).
Es un libro lleno de sabiduría e inteligencia, una lectura deslumbrante, una fiesta de palabras, un camino para adentrarse en el bosque siguiendo las migas de pan y dejarse llevar hasta lo hondo. Uno de esos libros que te ponen gafas y te hacen ver los cuentos y los días de otra manera más rica, más honda, más sutil. Más plena.
Un libro que os recomiendo encarecidamente.
Saludos

jueves, 17 de julio de 2014

La última tumba

En estos días he leído La última tumba, novela negra en estado puro escrita por el autor canario Alexis Ravelo, publicada por la editorial Edaf y ganadora del XVII Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe 2013. Gracias Bego por recomendármela y regalármela.


Adrián pasa veinte años en la cárcel acusado por un crimen que no cometió. El día que vuelve a la calle parece que estos veinte años le han servido para enderezar su vida, sin embargo y a pesar de las apariencias, el ansia por saber qué fue lo que exactamente pasó y quién es el verdadero culpable marca el verdadero ritmo de sus días.
Una novela escrita con un estilo descarnado, ágil y muy fresco que nos lleva en un suspiro a la isla de Gran Canaria y, especialmente, a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, convertidas ambas en el mapa ideal para una trama oscura e intensa. Me ha sorprendido pasear por esta ciudad y esta isla que tan bien conozco desde esta otra mirada afilada. Muchos de los lugares en los que suceden hechos de la novela forman parte de mis recuerdos y mis paseos: volver a pisar esos lugares no será lo mismo (seguro que evocaré al protagonista tomando un café en el quiosco de San Telmo, por ejemplo, cada vez que vuelva a pasar por allí).
La trama es enganchosa desde las primeras páginas y, al igual que le pasa a Adrián, el lector quiere saber qué ocurrió en verdad aquel día aciago veinte años atrás. He quedado pegado al libro nada más comenzar a leer y he vivido con intensidad cada uno de sus momento. No quiero desvelar nada de la trama, especialmente durante esa búsqueda de la verdad, pero sí diré que tanto los momentos brutales (en esa indagación) como el transcurrir de los días (en el supermercado del hermano o con Candi, su vecina) logran dar un equilibrio estupendo a toda la historia.
Creo que los diferentes personajes están muy bien armados y que sus intereses (en muchos casos enfrentados) hacen funcionar de manera perfecta la acción de la novela; especialmente Adrián (que como bien dice él, son dos Adrianes). El proceso de búsqueda y el progresivo desvelamiento de la verdad (con sus equivocaciones y sus aciertos), insisto, te tiene pegado desde las primeras páginas.
He disfrutado mucho de este libro. Una lectura que os recomiendo.
Saludos

lunes, 14 de julio de 2014

Gilead

En estos días he terminado de leer Gilead, una novela escrita por Marilynne Robinson, traducida por Montserrat Gurguí y Hernan Sabaté, y publicada por Círculo de Lectores (no he logrado saber si existe una edición fuera de Círculo, aunque sí está disponible en Galaxia Gutenberg).


El libro es una larga carta que un padre escribe a su hijo, con algunas peculiaridades: el padre es predicador en un pequeño pueblo llamado Gilead y, además, es un padre mayor, él tiene unos 77 años y su hijo debe rondar los 8.
La verdad es que este libro me ha sorprendido mucho. Sí he leído antes novelas que son largas cartas, pero en esta ocasión sucede además que esta carta en la que se van mezclando los recuerdos, las reflexiones y los momentos presentes (de la narración, de la escritura de la carta y de la vida del narrador, el padre, y el narratario, el hijo) tiene un estilo demorado, profundo, que logra crear una novela con un espesor rico y muy enjundioso. Y me ha sorprendido porque al ser el protagonista un predicador hay muchas reflexiones relacionadas con el dios cristiano y la religión que, contrariamente a lo que esperaba en un primer momento, no han hecho que la lectura quedara varada.
Cuenta además la novela con un montón de historias engarzadas del protagonista, su familia y gente de Gilead (especialmente el joven Boughton, su ahijado), todo perfectamente engastado y armoniosamente elaborado.
Merece la pena señalar que, en mi opinión, la autora logra construir a la perfección este personaje protagonista ahondando en su historia y sus sentimientos, sus ideas, sus dudas... Asombra el trabajo y su profundidad, y además esto se puede apreciar en cada línea del libro.
Tiene además algunas citas interesantes relacionadas con la narración, la memoria y la palabra:

"Me doy cuenta de que la memoria ha convertido en mucho lo que era muy poco." (p. 57)

"Cuando caminaba a su lado [de su padre], me contaba unas cosas extraordinarias que, de otro modo, estoy seguro de que nunca me habría contado. Si había cena, me contaba historias para celebrarlo; si no la había, me las contaba para compensarlo."(p. 117)

"[el joven Boughton] Trata las palabras como si fuesen actos. No atiende a su sentido, como hacen los demás. Él se limita a decidir si son hostiles y en qué grado. Decide si las palabras lo amenazan o lo hieren y reacciona a tenor de ese nivel." (p. 145)

Y cuenta alguna historia fantástica para ser contada como la del vehículo que fue robado y utilizado durante varias semanas por una comunidad entera.
Una lectura muy interesante.
Saludos