En febrero de 1994 conté por primera vez, por lo tanto en estos días cumplo 20 años de cuento. Entérate aquí de cómo lo celebro.

martes, 16 de septiembre de 2014

The house: la casa del forestal

El fotógrafo Miguel Ángel Langa (de FotoLanga.es) tiene un vídeo estupendo, un montaje de gran calidad, grabado en la casa que inspira la historia de "La casa del forestal", primera parte de La materia de Selas.
Podéis ver el vídeo aquí debajo o, en formato mayor, en este enlace. Espero que os guste.

The House Versión cine from Miguel Angel Langa on Vimeo.

Y no dejéis de asomaros a la web de este fotógrafo y a sus estupendos vídeos (como el de Un año en el Barranco de la Hoz).
Saludos

lunes, 15 de septiembre de 2014

Contar es pedirle un día más a la vida

Hace poco que os hablaba en este mismo blog de un libro de Gustavo Martín Garzo que me había dejado completamente enamorado, se trata de Una casa de palabras, en Océano Travesía (la nota de lectura está aquí). Esta breve nota hoy del blog es para recomendaros un artículo que escribió el pasado sábado en El País titulado "El cuarto de los niños" que habla sobre narración oral. En él dice frases tan hermosas como la que da título al post.
Por cierto, la ilustración (maravillosa) que acompaña al artículo es de una buena amiga, Raquel Marín.


¿Todavía no has leído el artículo? No lo dejes pasar.
Saludos

jueves, 11 de septiembre de 2014

El visitante de la madrugada

Acabo de terminar de leer El visitante de la madrugada, un libro con seis relatos de miedo escrito por Concha López Narváez y Carmelo Salmerón que ha publicado la editorial Bruño en su colección Paralelo Cero.


Este oficio mío de contar cuentos te impele a estar siembre buscando nuevos textos para contar, a esto deduci muchas de mis horas fuera de los escenarios y las pantallas. De todos, los cuentos más difíciles de encontrar, al menos para mí, son los buenos cuentos de miedo: historias que al leerlas te estremecen o te mantienen en tensión hasta la última línea. Normalmente me ocurre que muchos de estos textos, sostenidos por tópicos, se deshacen en los primeros párrafos. Pero a veces tengo la fortuna de dar con algún libro que te sorprende porque logra mantenerte pegado a sus páginas. Esto es lo que me ha ocurrido con El visitante de la madrugada, un libro con vocación de ser juvenil pero que se deja leer con gusto (y algún que otro estremecimiento) por lectores de todas las edades.
Estos cuentos me han recordado a los de Poe, creador del género, porque son efectivos, directos, variados y, sobre todo, son honestos. En estos textos los autores logran crear una atmósfera inquietante en la que ubican un personaje cada vez más desconcertado, que pasa de la sospecha a la terrible certeza según avanzan las páginas.
Si eres lector de este género quizás haya algún cuento cuyo desenlace puedas intuir antes de lo previsto, pero de igual manera te va a gustar: son cuentos con intención de género, con precisión clásica, con honestidad (insisto, pues ya lo dije antes) y sin trampantojos.
De los seis cuentos hay al menos cuatro que me han obligado a ser leídos del tirón, y los otros dos también han sido lecturas provechosas.
Un libro muy interesante que he disfrutado mucho. Te lo recomiendo.
Saludos

lunes, 8 de septiembre de 2014

En el laberinto de la palabra

En estos días he leído (y releído) En el laberinto de la palabra. Guía de viaje, n.º 1 de la colección Cuadernos Hexágono, publicación vinculada al grupo Círculo Hexágono y realizada por Pantalia. Este primer número contiene un ensayo de Arianna Squilloni.


Este número, tal como reza su título, nos invita a entrar en el laberinto de la palabra siguiendo el hilo de Arianna a través de los apartados de su ensayo, unos textos hermosos, pulcros, profundos y muy sugerentes que ordenan el paseo por las diversas capas de la palabra.
El viaje comienza por el sonido (que escucha el recién nacido cuando le hablamos, que balbucea más adelante, que prueba gozoso y que juega cuando juega), el sonido es el aliento de las cosas: la forma de apresar el mundo todo en el aire. Y también la selección de fonemas (y la acotación de posibilidades). Decir, nombrar, es empezar a organizar el mundo.
Luego llega el significado, esa vinculación entre lo dicho y lo referido, pero también esa fosilización, esa categorización primera del mundo en palabras que luego podemos descategorizar para jugar, para buscar el significado más allá del significado.
Continúa con las palabras que no son otra cosa que fijar el aire y entrar en la dimensión de los signos y de la percepción visual. Por eso es normal que nos adentremos en una parte muy sugerente del recorrido: las palabras como imágenes.
Continuamos el paseo con los matices y las riquezas de las diversas lenguas en esta Torre de Babel que es el mundo (y el patio del colegio). Hablar una lengua es entender el mundo, pensarlo, percibirlo... de una manera.
Finalmente el trayecto llega a la esencia misma, a la razón última: a nosotros que, inevitablemente, somos palabra y vivimos rodeados de palabra. Pero igual que la palabra nos hace, sin un criterio crítico, sin una reflexión continua, puede deshacernos, puede manipularnos.

La revista, con apenas sesenta páginas, es una fiesta desde la primera a la última palabra. Cada epígrafe está plagado de citas, referencias y reflexiones valiosísimas; y los ejemplos y bibliografía que utiliza Arianna (poeta, editora y gran conocedora del mundo de los libros) son estupendos y una continua invitación a la búsqueda y la lectura. Una propuesta que se despliega en muchas capas, que soporta y pide muchas relecturas y que tiene reflexiones deslumbrantes a cada paso. Una delicia. Un festín.
Una lectura que os recomiendo encarecidamente.
Saludos

sábado, 6 de septiembre de 2014

Recopilación de cuentos y escuela

Ayer anduve enredado con Mitos, leyendas y cuentos peruanos, un libro que fue editado por José María Arguedas (ahí es nada) y Francisco Izquierdo Ríos y que ha publicado recientemente Siruela. Leí en el prólogo cómo se procedió a la recopilación de textos: una vez más se utilizó la red de escuelas y maestros y maestras del Perú para llegar a los textos tradicionales. Esto me recordó a otras recopilaciones de textos vinculadas a la escuela que tal vez merece la pena recordar por el interés de la colección recogida o por su particularidad.

Cuando en 1936 Aurelio Espinosa hijo comenzó a recoger cuentos (recopilando una de las más importantes colecciones de cuentos tradicionales en España) utilizaba el siguiente procedimiento: cuando llegaba a un pueblo se dirigía directamente a la escuela donde, tras el permiso del maestro, preguntaba a los niños y niñas si conocían algún cuento; tras escuchar los cuentos que contaban los niños, a aquellos que habían contado mejor (una narración más rica o variada) o que habían contado cuentos que todavía no tenía en su colección (o variantes de interés) les preguntaba que quién les contaba, los niños solían responder mi abuela, mi madre, el tío tal... entonces el folclorista les decía: decidle a (la abuela, la madre, el tío tal...) que esta tarde estaré en el casino del pueblo y que por cada cuento que me cuenten, les pagaré una peseta.
La historia la recoge José Manuel de Prada Samper en El pájaro que canta el bien y el mal, en editorial Lengua de Trapo. Cuenta José Manuel que en el caso de algunas narradoras/narradores de prestigio en la localidad cuando la gente se enteraba de que iba a contar por la tarde en el casino, se llenaba. Igual que cuenta el caso de alguna narradora (Azcaria Prieto) que llegó a pasar ¡dos tardes completas! contando cuentos con el casino abarrotado de vecinos en absoluto silencio.
En este caso los niños se convertían en la pista que llevaba hasta los buenos y grandes narradores populares.

En otras ocasiones hubo maestros que directamente, y viendo la utilidad del cuento tradicional para trabajar en el aula, se pusieron manos a la obra en la recopilación de textos tradicionales. Quizás uno de los casos más conocidos es el de Marciano Curiel Merchán quien, entusiasta del folclore y la tradición, y maestro en activo, recogió a lo largo de sus años de ejercicio del magisterio más de 140 cuentos en apenas tres pueblos extremeños (Tejeda de Tiétar, Madroñera y Trujillo). Su colección de cuentos tradicionales sigue siendo un referente de mucho interés a pesar de que en Extremadura hay grandes folcloristas (como Juan Rodríguez Pastor, por ejemplo) y excelentes colecciones publicadas (como Los cuentos de Ahigal, por ejemplo).

Aunque de entre todas las propuestas de este tipo que conozco la que más me ha gustado por su peculiaridad, su interés y la vitalidad de sus textos, es la colección de cuentos que recogió Javier Villafañe con su carro de títeres por los caminos de La Mancha. A finales de los setenta y principios de los ochenta del pasado siglo el poeta, titiritero y escritor Javier Villafañe recorrió los caminos de El Quijote por tierras manchegas con su mula y su carro de títeres. Cada vez que llegaba a un pueblo se presentaba en la escuela y se ofrecía para representar su teatrillo de títeres previo pago de un cuento escrito por cada niño. De esta manera recogió más de 50.000 cuentos de niños y niñas (que hoy tendrán más o menos mi edad) en el corazón de La Mancha. De aquella descomunal colección se publicó una selección de 177 cuentos con el título de Los cuentos que me contaron por el camino de Don Quijote, un librito que estaba agotado y que tuvimos la suerte de poder recuperar para Palabras del Candil, y en verdad un libro muy interesante (mirad estos dos breves comentarios: aquí el primero y aquí el segundo). Y un libro que, sorprendentemente, no ha interesado a instituciones locales y regionales porque "no está escrito de forma literaria", y es que todavía hay gente que no entiende que la forma como se cuenta, también cuenta. De cualquier manera, un librito que os recomiendo encarecidamente.

Además de todo lo explicado anteriormente hace casi exactamente dos años que publiqué una entrada en este mismo blog contando algunas experiencias actuales (y muy interesantes) de recopilación y pervivencia de tradición oral en las aulas. Y, por último, también al hilo de todo lo aquí comentado os enlazo una entrada en la que hablé de una experiencia personal sobre el trabajo revitalización de tradición en las aulas, en Sabiñánigo (abril 2012).
Saludos

PD: Por cierto, hablaba ayer con Ana Griott y me contaba que está a punto de publicarse un libro en el que ha estado implicada y en el que se han recogido cuentos a niños y niñas por escuelas de la isla de Gran Canaria. Ganas tengo de verlo y disfrutarlo. Y de comentarlo aquí.

jueves, 4 de septiembre de 2014

En casa. Una breve historia de la vida privada

Acabo de terminar de leer el libro En casa. Una breve historia de la vida privada, escrito por Bill Bryson, traducido por Isabel Murillo y publicado por RBA. Este libro forma parte de la tercera tanda de Libros de resistencia; una vez más, gracias Mariona.


Basándose en los notables cambios de las viviendas en los últimos doscientos años el autor elabora una suerte de historia contemporánea, yendo habitación por habitación y mostrando infinidad de detalles, datos, anécdotas, sucesos, casualidades, personas, hábitos y, sobre todo, inventos. Se trata de un libro muy entretenido (y muy documentado) que, a pesar de sus más de 650 páginas, se lee como sin sentir, y que te proporciona unas "gafas" para ver de otra manera muchos de los elementos cotidianos de nuestro entorno: nos hemos acostumbrado rápido a lo bueno y no somos conscientes de todo lo que hay detrás de cada uno de estos pequeños ingenios que hacen que nuestros días sean más confortables y seguros.
Durante la lectura han sido muchos los momentos que he leído en voz alta a mi mujer y mis hijos páginas enteras del libro: amenas, curiosas, divertidas o brutales (en algunos detalles). Ha sido una pena para todos que se haya terminado tan pronto. [Un ejemplo de cita que colgué en este blog].
Si tuviera que ponerle algún pero sería el anglocentrismo: basar el grueso de la tesis en Inglaterra y Estados Unidos (especialmente en los siglos XVIII y XIX) sin pasar apenas por otras culturas y tiempos históricos. Salvada esta pega el libro es, en verdad, estupendo.
Saludos

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Nuevas HOJAS VOLANDERAS

Todos los meses publico la Hoja volandera BOLETÍN, en ella enlazo artículos y noticias relacionadas con el devenir de mis días. Y con una periodicidad (más o menos) bianual, publico Hojas volanderas para BIBLIOTECAS y para EDUCACIÓN. En ellas comparto materiales, artículos, reseñas... que me parecen de interés.
Todo esto para deciros que hoy he publicado nuevas Hojas volanderas, os las enlazo por si os apetece echar un vistazo:
Saludos

domingo, 31 de agosto de 2014

¿Hacer pan con huesos molidos?

Hace un par de años que estrené la segunda sesión de cuentos de La materia de Selas titulada La Cándida y el molino viejo. Una de las historias de este espectáculo de narración habla de un molinero que adultera la harina con huesos viejos, texto que creé específicamente para este espectáculo tras informarme con bastante detalle (mira si no me crees). Sin embargo cuál no ha sido mi sorpresa al encontrarme con estos párrafos que os copio en un libro que estoy leyendo estos días y que voy a reseñar enseguida en el blog, se trata de En casa. Una breve historia de la vida privada, escrito por Bill Bryson y publicado por RBA. En este libro se habla de la sospecha, durante siglos, de que la harina era adulterada con, entre otras cosas, huesos viejos (en forma de ceniza o directamente molidos).
Aquí va el texto:

"El pan era un blanco especialmente popular. En su novela La expedición de Humphry Clinker (1771), Smollett caracterizaba el pan londinense como una mezcla venenosa de "tiza, alumbre y cenizas de hueso, insípido al gusto y destructivo para el organismo", cosas que eran de lo más normal por aquel entonces, y que seguramente llevaban ya un buen tiempo siéndolo, tal y como evidencia la frase del cuento Juan y las habichuelas mágicas: "Le aplastaré los huesos para hacerme el pan". La primera acusación formal de adulteración generalizada del pan la encontramos en un libro titulado Poison Detected: Or Frightful, escrito anónimamente en 1757 por Mi amigo, un médico, que revelaba "con autoridad muy creíble que "los panaderos utilizan con frecuencia sacos de huesos viejos" y que "los osarios de los muertos sufren saqueos para incorporar porquería al alimento de los vivos". Casi contemporáneo es otro libro, The Nature o Bread, Honestly and Dishonestly Made, del doctor Joseph Manning, que informaba de que era común entre los panaderos incorporar alubias, tiza, albayalde, cal muerta y cenizas de hueso a todas las barras de pan que cocían.
Estas aseveraciones se presentan de forma rutinaria como hechos incluso ahora, por mucho que Frederick A. Bilby, en su clásico Food Adulteration, demostrara de manera bastante concluyente hace unos setenta años que tales alegaciones no podían ser ciertas. Filby dio el paso de cocer él mismo las barras de pan incorporando los adulterantes en la forma y las proporciones apuntadas. En todos los casos, excepto en uno, el pan resultante era duro como el cemento o su masa no crecía, y prácticamente todas las barras obtenidas tenían un olor o un sabor repugnantes. Varias de ellas necesitaron más tiempo de cocción que las barras de pan convencionales, encareciendo en consecuencia su producción. Ninguna de las barras de pan adulteradas era comestible." (pp. 100-101)

Lo interesante, desde mi punto de vista, es que haya coincidido lo que yo inventé (o creí inventar) con un imaginario profundo y antiguo (estas cosas siempre me emocionan). Y lo segundo interesante del texto es ese matiz del autor: "En todos los casos excepto en uno", ¿acaso los huesos?
Saludos

miércoles, 27 de agosto de 2014

El artista que pintó un caballo azul

Hace un mes volví a colaborar con la revista chilena Había Una Vez en su número 18, monográfico sobre Artes Visuales. Para esta ocasión reseñé un libro de Eric Carle publicado en Kalandraka: El artista que pintó un caballo azul.


Hace setenta años el niño Eric Carle conoció, gracias a su maestro Herr Krauss, las pinturas de Franz Marc, unos lienzos prohibidos por aquel entonces en la Alemania nazi que solo permitía la exhibición de arte realista. Aquellas imágenes se convirtieron en un hallazgo que hoy, tantos años después, sigue alimentando a este ilustrador.
La idea de que el arte es mucho más que una representación de la realidad late en cada una de las hermosas láminas de este libro álbum. El arte se nos presenta aquí como un poderoso vehículo que nos permite transitar por caminos de ficción, ya seamos artistas o público, autores o lectores; desde ese vehículo por tierras de ficción se nos invita a ver más allá de lo que la vista muestra y, paradójicamente, se nos acerca a lo hondo de lo real, al corazón de los días.
Pero además, en este libro podemos sentir el arte como una fuerza liberadora que es capaz de romper los límites (del color, de las formas, de las normas) y encontrar nuevos ámbitos de expresión y, por lo tanto, nuevas alternativas, ideas, mundos posibles.
Casi se podría afirmar que este álbum es apenas una carpeta de dibujos de un artista, una colección de láminas, casi un catálogo de animales extraordinarios dibujados por un niño. Pero es esto y más. Es un juego con las posibilidades infinitas del arte para regar las tierras de la creación, de la imaginación (cómo no recordar otro hermoso libro similar de Carlos Pellicer López: Julieta y su caja de colores, en FCE), del arte como un espacio en el que lo imposible es posible, donde se desdibujan las líneas por muy rígidas que sean, pero sobre todo del arte como un camino para crecer… Solo hay que observar al protagonista del libro.
Una lectura sencilla que los niños pueden comprender, sentir muy cercana y que tiene un nuevo plano interpretativo a partir de las notas del epílogo en las que Eric Carle nos cuenta la historia que relaté al principio de esta nota de lectura: la de un maestro de pintura que desafiando las prohibiciones nazis enseña al pequeño Carle cuadros de Franz Marc para que sea capaz de ampliar su campo de acción y observación por las tierras de la ficción.
Un libro hermoso y generoso, con una edición bien cuidada por Kalandraka. Un libro ideal para pequeños y grandes, un canto a la fuerza de la ficción y a la necesidad del arte que nos libera y nos permite crecer. Un regalo.

Puedes leer la reseña en la revista aquí.
Puedes descargarte la revista en PDF aquí.

domingo, 24 de agosto de 2014

Doctor Glas

Acabo de terminar de leer Doctor Glas, una novela escrita por Hjalmar Söderberg, traducida (y prologada) por Gabriel Ferrater, y publicada por Ediciones Alfabia, una joven y notable editorial que cuenta con algo más de cinco años de existencia y con un interesante catálogo. Este libro pertenece a la tercera entrega de Libros de resistencia de Mariona (Tamarite), gracias una vez más.


El libro pretende ser el diario del Doctor Glas, un médico solitario. Un día a su consulta acude la mujer del párroco del lugar pidiéndole que le ayude: ella es la joven esposa de un hombre mayor que, con el paso de los días, le repele, y le pide al doctor que haga algo para que pueda evitar las relaciones sexuales con su marido, el sacerdote. El doctor Glas intenta ayudarla (tal vez porque esté enamorado de ella), pero cuando todas sus estratagemas fracasan, decide actuar y resolver el problema cortando por lo sano.
El libro me ha tenido pegado desde la primera a la última página. Resulta muy interesante leer el diario de este peculiar protagonista, algo decadente y con una particularidad que da un matiz muy especial a todo el texto: el doctor Glas es virgen a pesar de tener treinta años y haber tenido pretendientes (tener, de hecho, a lo largo del libro). La resolución (brutal) sorprende, por porque ocurra (se ve venir con el paso de las páginas), sino por cómo la vive el protagonista y, sobre todo, por como la vive el lector. Esa simpatía algo melancólica que despierta el doctor a pesar de ser quien es y haber hecho lo que hace.
Es una novela breve que se lee en un suspiro (lástima), una lectura gozosa. Os la recomiendo.
Saludos