En febrero de 1994 conté por primera vez, por lo tanto en estos días cumplo 20 años de cuento. Entérate aquí de cómo lo celebro.

domingo, 20 de julio de 2014

Una casa de palabras

En estos días he disfrutado de lo lindo con la lectura de Una casa de palabras. En torno a los cuentos maravillosos, un libro que recoge artículos y conferencias de Gustavo Martín Garzo alrededor del cuento tradicional de tipo maravilloso, publicada por la editorial Océano Travesía en su colección Ágora.


Aunque había leído muchos de estos textos o había asistido a algunas de las conferencias que también recoge el libro, tener todas estas reflexiones en un único volumen es una absoluta delicia. La suma de propuestas, las reflexiones que atraviesan los distintos textos y se nos van mostrando desde caras diversas, la hondura de muchas de sus ideas, el estilo sutil y profundo (que provoca que casi cada frase pudiera ser una cita) hacen de este libro un completo tesoro.
Una casa de palabras es, desde el mismo instante de su publicación, un libro de lectura obligatoria para todos aquellos que vivimos abrazados al cuento. El amplio y rico conocimiento de los cuentos maravillosos que tiene Gustavo Martín Garzo es un aprendizaje de paso obligatorio para aquellos que quieran pasear por los caminos de la tierra oral. Pero también es un libro que a su vez es una casa de palabras idéntica a la Casita de Chocolate: esta casa de palabras es puro alimento. Sus frases, reflexiones, sugerencias... nos dan alimento, nos permiten rumiar sobre nuestro trabajo alrededor del cuento.
Contiene, además de algunos textos centrados en la animación a la lectura y en la experiencia del lector, muchos capítulos dedicados a los cuentos contados y a los cuentos maravillosos. Atraviesa todo el libro su amor por los cuentos de Grimm y los de Andersen, así como la lectura atenta de muchos otros autores maravillosos como Isak Dinesen, MacDonald, C. S. Lewis, W. Benjamin, L. Carrol, C. Perrault, J. Barrie... y enjundiosas citas de autores bien diversos (Wittgestein, E. Dickinson, Kafka, M. Zambrano, A. M. MatuteC. Martín Gaite, Supervielle...). Es un libro que habla de contar cuentos como un acto de amor que busca la felicidad de quienes escuchan: ¡qué puedo decir yo ante esto! Un libro pleno, una fiesta absoluta.
De todas las ideas que atraviesan este texto quizás mi única reticencia es esa vindicación de Andersen y de su tema de referencia: la tristeza. Aun así he de decir que leer este libro me ha hecho cuestionarme muchas de mis ideas al respecto y me ha animado a volver a releer libros que hace años que leí y volver a acercarme a otras lecturas que en algún momento dejé de lado. Así pues, además de todo lo dicho, es un libro que abre puertas a otros libros (es decir: la maravilla).
Es un libro lleno de sabiduría e inteligencia, una lectura deslumbrante, una fiesta de palabras, un camino para adentrarse en el bosque siguiendo las migas de pan y dejarse llevar hasta lo hondo. Uno de esos libros que te ponen gafas y te hacen ver los cuentos y los días de otra manera más rica, más honda, más sutil. Más plena.
Un libro que os recomiendo encarecidamente.
Saludos

jueves, 17 de julio de 2014

La última tumba

En estos días he leído La última tumba, novela negra en estado puro escrita por el autor canario Alexis Ravelo, publicada por la editorial Edaf y ganadora del XVII Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe 2013. Gracias Bego por recomendármela y regalármela.


Adrián pasa veinte años en la cárcel acusado por un crimen que no cometió. El día que vuelve a la calle parece que estos veinte años le han servido para enderezar su vida, sin embargo y a pesar de las apariencias, el ansia por saber qué fue lo que exactamente pasó y quién es el verdadero culpable marca el verdadero ritmo de sus días.
Una novela escrita con un estilo descarnado, ágil y muy fresco que nos lleva en un suspiro a la isla de Gran Canaria y, especialmente, a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, convertidas ambas en el mapa ideal para una trama oscura e intensa. Me ha sorprendido pasear por esta ciudad y esta isla que tan bien conozco desde esta otra mirada afilada. Muchos de los lugares en los que suceden hechos de la novela forman parte de mis recuerdos y mis paseos: volver a pisar esos lugares no será lo mismo (seguro que evocaré al protagonista tomando un café en el quiosco de San Telmo, por ejemplo, cada vez que vuelva a pasar por allí).
La trama es enganchosa desde las primeras páginas y, al igual que le pasa a Adrián, el lector quiere saber qué ocurrió en verdad aquel día aciago veinte años atrás. He quedado pegado al libro nada más comenzar a leer y he vivido con intensidad cada uno de sus momento. No quiero desvelar nada de la trama, especialmente durante esa búsqueda de la verdad, pero sí diré que tanto los momentos brutales (en esa indagación) como el transcurrir de los días (en el supermercado del hermano o con Candi, su vecina) logran dar un equilibrio estupendo a toda la historia.
Creo que los diferentes personajes están muy bien armados y que sus intereses (en muchos casos enfrentados) hacen funcionar de manera perfecta la acción de la novela; especialmente Adrián (que como bien dice él, son dos Adrianes). El proceso de búsqueda y el progresivo desvelamiento de la verdad (con sus equivocaciones y sus aciertos), insisto, te tiene pegado desde las primeras páginas.
He disfrutado mucho de este libro. Una lectura que os recomiendo.
Saludos

lunes, 14 de julio de 2014

Gilead

En estos días he terminado de leer Gilead, una novela escrita por Marilynne Robinson, traducida por Montserrat Gurguí y Hernan Sabaté, y publicada por Círculo de Lectores (no he logrado saber si existe una edición fuera de Círculo, aunque sí está disponible en Galaxia Gutenberg).


El libro es una larga carta que un padre escribe a su hijo, con algunas peculiaridades: el padre es predicador en un pequeño pueblo llamado Gilead y, además, es un padre mayor, él tiene unos 77 años y su hijo debe rondar los 8.
La verdad es que este libro me ha sorprendido mucho. Sí he leído antes novelas que son largas cartas, pero en esta ocasión sucede además que esta carta en la que se van mezclando los recuerdos, las reflexiones y los momentos presentes (de la narración, de la escritura de la carta y de la vida del narrador, el padre, y el narratario, el hijo) tiene un estilo demorado, profundo, que logra crear una novela con un espesor rico y muy enjundioso. Y me ha sorprendido porque al ser el protagonista un predicador hay muchas reflexiones relacionadas con el dios cristiano y la religión que, contrariamente a lo que esperaba en un primer momento, no han hecho que la lectura quedara varada.
Cuenta además la novela con un montón de historias engarzadas del protagonista, su familia y gente de Gilead (especialmente el joven Boughton, su ahijado), todo perfectamente engastado y armoniosamente elaborado.
Merece la pena señalar que, en mi opinión, la autora logra construir a la perfección este personaje protagonista ahondando en su historia y sus sentimientos, sus ideas, sus dudas... Asombra el trabajo y su profundidad, y además esto se puede apreciar en cada línea del libro.
Tiene además algunas citas interesantes relacionadas con la narración, la memoria y la palabra:

"Me doy cuenta de que la memoria ha convertido en mucho lo que era muy poco." (p. 57)

"Cuando caminaba a su lado [de su padre], me contaba unas cosas extraordinarias que, de otro modo, estoy seguro de que nunca me habría contado. Si había cena, me contaba historias para celebrarlo; si no la había, me las contaba para compensarlo."(p. 117)

"[el joven Boughton] Trata las palabras como si fuesen actos. No atiende a su sentido, como hacen los demás. Él se limita a decidir si son hostiles y en qué grado. Decide si las palabras lo amenazan o lo hieren y reacciona a tenor de ese nivel." (p. 145)

Y cuenta alguna historia fantástica para ser contada como la del vehículo que fue robado y utilizado durante varias semanas por una comunidad entera.
Una lectura muy interesante.
Saludos

jueves, 10 de julio de 2014

Hermanito y hermanita

En estos días he terminado de leer Hermanito y Hermanita y otros dieciséis cuntos que no están en los libros, de Jacob y Wilhelm Grimm, traducidos por Isabel Hernández (quien también escribe un interesantísimo epílogo), con ilustraciones de Noemí Villamuza y publicado por Nórdica.


Este libro contiene diecisiete cuentos poco conocidos (y poco o nada difundidos) que fueron recogidos y publicados por los Grimm. Tiene algunas versiones muy interesantes y todos los cuentos se encuentran en un estado muy cercano al original (recomiendo leer el epílogo casi antes que los cuentos, verdaderamente interesante), son variantes en bruto, con mucho sabor, poderosas.
Algunos de estos cuentos son absolutamente deliciosos, con sumas de motivos variados y con tramas muy evocadoras o con historias bien conocidas por quienes disfrutamos de los cuentos contados (como el caso de "El cuento de uno que se marchó a aprender lo que era el miedo" o "Hermanito y Hermanita"). Otros son cuentecillos muy simples pero igualmente interesantes, algunos recuerdan a las fábulas de Esopo ("La guerra de las avispas y los asnos"), otros son similares a leyendas locales ("La fiesta de los habitantes del mundo subterráneo"), otros son hasta cierto punto etiológicos o didácticos ("Cuento del maestro Pfeim" o "Los desiguales hijos de Eva"). En fin, como podéis ver, mucha tela que cortar en apenas diecisiete cuentecillos.
Mención aparte merece la cuidadosa edición de Nórdica, así como las ilustraciones (tan sutiles, delicadas y potentes) de Noemí.
Una lectura estupenda, que se hace en un suspiro y que perdura en la memoria.
Saludos

miércoles, 2 de julio de 2014

Algunos juegos narrativos

Hay muchas formas de contar, casi tantas como cuentistas. El narrador anda, desde el primer paso en la tierra oral, buscando y acomodando su propia voz narradora. Este camino es determinante para contar con honestidad.
Pero ¿el proceso de búsqueda de la propia voz termina en algún momento o está en continuo desarrollo? Hay quienes se acomodan a una forma de contar y, con el paso de los años, parece que la propia voz pierde elasticidad, se llena de callos, remansos comunes y caminos trillados: esto da seguridad al narrador pero la voz pierde en frescura y cierra muchas puertas a posibles hallazgos que la enriquezcan.
En todos los cursos y charlas que imparto a narradores insisto (a veces hasta ser pesado) en probar maneras de preparar y contar cuentos que sean diferentes a lo ya hecho hasta entonces. Es esta una forma de sentirse vivo, empezando continuamente, pero también acumulando nuevas experiencias y sumando al bagaje artístico.
Uno de los dos talleres que preparé para la escuela de verano de AEDA, el taller de juegos narrativos y experimentación, se centró precisamente en esta cuestión: propuestas diversas para contar, juegos que tal vez no sean más que eso, juegos para un taller pero que, quizás, puedan convertirse en posibilidades para seguir indagando, probando, enredando... en definitiva, sumando a la propia voz.
El taller tuvo una duración de dos horas (nos dio tiempo a muy poco, ay) para un grupo de 15 personas e incluyó propuestas narrativas centradas en los siguientes elementos:
  • Los cambios contextuales y formales. En el hecho de contar el contexto juega un papel determinante ¿qué ocurre si el espacio en el que contamos se altera, si la disposición es insólita?
  • Posibilidades diversas sobre la selección y organización del repertorio: dar una vuelta a lo ya contado (tantas veces contado), búsqueda de nuevos tipos de cuentos, etc.
  • Propuestas sobre trabajos con cuentos: desde la estructura al estilo pasando por los puntos de vista.
  • Mirar los cuentos: propuestas desde el libro álbum o desde lo que el cuento cuenta.
  • Otros juegos: ritmo, objetos, etc.
En realidad la propuesta de este taller fue la de aprovechar para jugar y probar cosas que no habíamos hecho todavía como narradores. Salir de la rutina, abrir las ventanas y permitir que entrara aire fresco, buscar el desequilibrio que nos mantiene alerta.
Saludos

lunes, 30 de junio de 2014

Escuela de verano de AEDA

Esta semana estaré en la I Escuela de verano que hemos organizado desde AEDA, estoy contento y también expectante, hemos pasado muchos meses preparando el programa y tratando de cuidar todos los detalles (que son muchos), y ya está aquí. Así que estos días no sé qué tiempo podré dedicar al blog, espero que me sabréis disculpar.
Tenéis toda la información de la escuela aquí. Y podéis seguir todos los detalles de estos días en el blog de la escuela o en las redes sociales de AEDA: facebook y twitter.


El cartel es de Tamara Mendaza :-))
Saludos

domingo, 29 de junio de 2014

El asesinato de la profesora de Lengua

En estos días acabo de terminar de leer El asesinato de la profesora de lengua, de Jordi Sierra i Fabra, con algunas ilustraciones de Pablo Núñez. Está publicado por Anaya en su colección El duende verde.


El libro nos cuenta la historia de una profesora de lengua que, harta de que sus alumnos no aprovechen las clases, decide amenazarles con cometer un asesinato si no consiguen superar unas pruebas (lingüísticas) antes de un plazo.
Es una lectura entretenida que puede ser un buen acercamiento a la ludolingüística, juegos lingüísticos que pretenden acercarse a la escritura y la lectura de una manera más relajada, más lúdica, bien entretenida. Yo utilizo estrategias de este tipo cuando tengo que dar talleres de escritura y sé de buena tinta que funcionan.
Como os decía el libro se lee muy bien, con gusto, y a mi hijo Miguel, por ejemplo, le resultó bastante enganchoso (mira en su blog) y lo pasó muy bien leyéndolo. Yo pienso que flojea un poco en la tensión de la historia, resulta poco verosímil la idea central que es el motor de toda la acción: esa amenaza de asesinato que no implica actuación policial y ante la que los alumnos no parecen sentirse especialmente señalados. Ah, sin embargo el desánimo de la profesora resulta muy verosímil, eso sí.
Por lo demás todo el puzzle encaja a la perfección y los juegos de palabras son muy entretenidos. Los tres protagonistas avanzan en el laberinto lingüístico con los comodines del teléfono y, os aseguro, nosotros con ellos. El libro es una invitación a jugar casi desde los primeros capítulos. Y acabarás jugando.
Una lectura divertida para leer solo o en compañía.
Saludos

sábado, 28 de junio de 2014

Me llamo Suleimán

Hace unos días que recomendé en SER Guadalajara este maravilloso libro de Antonio Lozano titulado Me llamo Suleimán y publicado por la editorial Anaya. De Antonio diré, antes de empezar, que es un escritor que me gusta y, sobre todo, un amigo con cuya compañía disfruto siempre. De él tengo algún libro recomendado por el goliardo.


Me llamo Suleimán nos cuenta la historia de un niño de la cultura mandinga africana que emprende el viaje a Europa como manera de escapar de la miseria y el hambre. La novela nos cuenta ese viaje, las dificultades y penalidades, los amigos caídos en la dura travesía, la llegada a las vallas de Melilla, la captura y el momento en el que son abandonados en el desierto... y a pesar de todas estas penalidades, el segundo intento, en esta ocasión a través del mar, en busca de una vida mejor para él y los suyos.
Este es uno de esos libros que te mira a los ojos y te cuenta sin tapujos, una lectura poderosa que te lleva de la mano al corazón de África y te acompaña en un largo y duro viaje a través de sus páginas. Lo más interesante que ofrece esta novela, desde mi punto de vista, es la posibilidad de ver la multiplicidad de matices y detalles que empujan a personas (que no quieren irse) a marcharse de sus casas y sus familias tratando de mejorar la vida de los suyos. Igualmente se pueden observar las diferentes caras de Europa, la de quienes repelen los asaltos a las vallas, la de quienes acogen a los recién llegados, la de quienes ayudan y acompañan a los menores, la de quienes expulsan a los adultos... Pero también nuestras caras, las de quienes habitans esta tierra y en muchos casos, tienen miedo, o se sienten desbordados por una situación que no comprenden, o son, sencillamente, racistas; y las caras de quienes no los son y buscan convivir de la mejor manera posible.

Tiene algunas citas sobre contar, aquí os las dejo:

"Podría pasar horas contándote esta historia [de su familia] porque, tal como se la escuché a los griots decenas y decenas de veces, te la podría repetir." p. 10

"Comíamos poco, es cierto, pero cuánto disfrutábamos corriendo por las calles polvorientas de Bandiágara, siendo los campeones del mundo de fútbol con pelota de trapo, escuchando al anciano bajo el árbol de la palabra o, sobre todas las cosas, escuchando al griot en el claro de luna." p. 11

"Ella también contó su historia, casi todos lo hacían, porque había que llenar las largas horas del viaje, y también porque todos querían explicar por qué se encontraban ahí en ese momento, como si necesitaran convencerse de que habían tomado la decisión correcta." p. 141

"También hablábamos de nuestras familias, de nuestros países, de fútbol, o contábamos las historias que cada uno lleva dentro, como un equipaje del que no se separa nunca, las historias que alguna vez escuchamos a los griots." p. 195

Un libro sencillo (todo viaje aparentemente lo es) pero con unas raíces muy hondas, un sustrato profundo que alimenta al lector y le da para rumiar durante mucho, mucho tiempo.
Una lectura gozosa, intensa y feliz. Necesaria y totalmente recomendable.
Saludos

viernes, 27 de junio de 2014

Más madera

Esta semana he dedicado bastante tiempo a la lectura y recopilación de textos que reflexionan sobre este oficio mío tan particular: contar cuentos. El resultado de estas horas ha sido la publicación de una nueva Hoja volandera para cuentistas que ya está a vuestra disposición en la web.
Por otro lado sucede que el Boletín de AEDA de julio (el número vigésimo primero ya) lo he coordinado yo, así que en una misma semana me he visto enredado en dos documentos bien interesantes (creo) para alimentar con más madera las calderas del ámbito de la narración oral.
Aquí tenéis los resultados:
Y por si esto fuera poco el lunes comienza la Escuela de verano de AEDA, una semana bien intensa y en muy buena compañía. No sé cómo tendré de atendido o desatendido este blog en estos días, espero que sabréis disculparme.
Saludos

jueves, 26 de junio de 2014

Artículo de Paco García Marquina

Hace ya un par de semanas que el admirado escritor y amigo Paco García Marquina publicó en La Tribuna de Castilla La Mancha, en su columna semanal "En verso libre", un artículo titulado "Érase una vez" que, por razones obvias, me ha gustado y emocionado mucho. Os animo a que lo leáis y entenderéis el porqué.
[Pinchando en la imagen se hace más grande y, por tanto, de lectura más cómoda]


Gracias Paco.
Alegrías de los cuentos y de los cuentos tuit.
Saludos