lunes, 11 de agosto de 2014

Animales de biblioteca


Un año más el 11 de agosto se reivindica en Twitter la biblioteca utilizando el hagstag (la etiqueta) #biblioteca. Otros años he participado con reflexiones, enlaces, opiniones, etc. (puedes ver, por ejemplo, lo que hice aquí). En esta ocasión quería hacer algo diferente, más creativo y, a ser posible, algo más divertido. Y esto fue lo que publiqué, un bestiario de animales de biblioteca. Aquí os dejo todos los que he escrito por si queréis utilizarlos para clase o la biblioteca (ha habido varias personas en tuíter que así me lo han hecho saber), seguro que se os ocurren muchos más.
En cualquier caso, si utilizáis estos, como siempre, os pido que citéis la fuente.

ANIMALES DE #BIBLIOTECA

El ratón de biblioteca. Vive entre libros y nada le da más felicidad que la sosegada digestión de una buena historia.

El unicornio. Escurridizo y mágico, apenas asoma entre las páginas de algún libro. Sólo se muestra a quien él elige

El topo. Habita las silenciosas noches de sus anaqueles, disfruta con una buena historia contada. Lector de braille.

La golondrina. Entra fugaz por sus ventanas y casi al instante sale. Es lectora de microcuentos y versos libres.

La serpiente. Sigilosa y letal, disfruta leyendo por encima del hombro de otros lectores, picotea lecturas.

La araña. Le gusta leer mientras teje y, sobra decirlo, su sección favorita es la de cómic (sí, la balda de Spiderman).

El mandril. Es el primero en llegar y el último en salir. Tiene el culo pelado de estar todo el día sentado.

La vaca. Lectora sosegada y nutricia disfruta con verdadera glotonería de los versos de Walt Whitman en Hojas de hierba.

La jirafa. Se jacta de no ir a la biblioteca y, sin embargo, siempre merodea cerca y se asoma por sus ventanas. A veces lee palabras sueltas

El grillo. Merodea la zona de estudiantes reconveniéndoles para que se centren en los libros y dejen las miraditas amorosas para luego.

El perezoso. Viene todos los días pronto, pero cuando por fin abre el libro para estudiar es la hora de cerrar.

El escarabajo. Animoso y tenaz, lleva consigo una gran bola de libros esperando la oportunidad de sentarse y leer.

El pulpo. Muy efectivo: lee, consulta, busca información, toma notas y se rasca el cogote, todo al mismo tiempo.

La gacela. Salta alegre de una lectura a otra. A veces encuentra alguna página especialmente jugosa y ahí se demora.

El elefante. Memorioso y tenaz, siempre anda aprendiendo nuevos datos para alimentar su memoria. Gran conversador.

El cocodrilo. Sigiloso, cuando menos se espera aparece y devora, en un suspiro, un libro. Luego reposa su lectura (al sol).

El armadillo. Cuesta convencerle para que lea, pero si, tras diversas probaturas, encuentra su libro nace el amor incondicional y para siempre.

La ballena. Lectora incansable y profunda, canta y salta como un niño cuando encuentra un verso hermoso.

El cangrejo. Lector minucioso, no deja de avanzar y retroceder en la lectura para contrastar datos y revivir palabras.

El martín pescador. Merodea libros hasta que se decide y, finalmente, se zambulle del todo en él. Lector chapoteante.

La salamandra. Se atreve con todo tipo de lecturas y lee sin miedo a quemarse. Su favorito: Farenheit 451.

Las sardinas. Todas a una, siempre atentas al último bestseller para devorarlo con fruición y picotearlo con el té.

El gato. Va de muy lector (esa historia ya la conozco) pero por la noche anda atento a lo que cuentan los ratones.

Los leones. De estos no hace falta dar mucha información (devoran). Suelen leer cómodamente tumbados a la sombra.

El oso. Lector juguetón y goloso, puede pasar meses sin pisar por la biblioteca (generalmente en invierno).

El camaleón. Lector discreto y sagaz, sabe esperar paciente a una buena lectura y, cuando se pone a tiro, no falla.

El escorpión. Lector malhumorado, gusta de leer a solas en algún rincón escondido. Puede resultar peligroso molestarle.

La mariposa. Lectora volandera, se deja llevar de libro en libro y gusta de libar versos aquí y allá. Fue gusano.

El gusano. Lector tenaz y disciplinado, al final logra leer todo lo que se propone; esto le cambia (ver mariposa).

Las hormigas. Lectoras infatigables, dedican mucho tiempo al aprovisionamiento de libros para pasar el invierno sin hambre.

La tortuga. Lectora demorada y vehemente, nada con gusto entre las páginas de los libros. Siempre los devuelve tarde.

La rata. En verdad no lee, pero coge opiniones de aquí y allá y va a menudo por la biblioteca para compartirlas.

El canguro. Salta feliz de un libro a otro hasta que encuentra uno que de verdad le gusta y lo guarda en su saco.

Los lemmings. Numeroso grupo de lectores que van todos a un mismo tiempo y en busca del mismo libro.

La hiena. Lectora voraz y ruidoso, merodea a la espera de que algún lector despiste un buen libro para llevárselo.

El cíclope. De lectura atenta, disfruta con los ensayos que tienen un único punto de vista. No le gusta La Odisea.

El macaco. Va a la biblioteca a estudiar pero suele enredar todo el rato con el teléfono. A veces, sin querer, se hace un selfie.

El murciélago. Lector nocturno, suele disfrutar de la sección de cómic pero también de clásicos como Drácula.

El salmón. Suelen ser lectores que en la edad adulta vuelven a la biblio preguntando por lecturas de su infancia.

La zorra. Lectora sagaz, disfruta especialmente de literatura clásica y, sobre todo, de fábulas y cuentos tradicionales.

El delfín. Lector juguetón y alegre, le gustan los clubes de lectura y otras actividades de la biblioteca (excursiones, meriendas, teatro...). A veces canta gozoso.

El buitre. Lector paciente y glotón, le gustan los libros viejos y no le importa que le destripes las tramas.

El búho. Lector nocturno y atento. También le gusta mucho escuchar historias (preferentemente de ratones).

El cuervo. Lector procastinador por excelencia, siempre dice "mañana, mañana" (o "cras, cras" como decía el Arcipreste de Hita).

El fauno. Alegre y ruidoso, es lector habitual de la sección de adultos (el Infierno) de la biblioteca.

Los caracoles. Usuarios de la sección de bebés, les gusta arrastrarse por los libros de hojas de plástico y babearlos.

Los mirlos. Entran cantando a la biblioteca. Salen en silencio, pero su corazón sigue gorjeando (sobre todo si han cogido un libro bueno y fresco como cerezas).

Los percebes. Suelen ser lectores de un único libro o un único autor, continuamente, durante toda su vida.

El lémur. Usuario de biblioteca de la sección de internet y del préstamo de videojuegos. Algo dispersos y muy fieles.

El tarsio. Va continuamente a la biblioteca para llevarse en préstamo el límite máximo de películas.

La libélula. Llega con prisa, coge el libro con prisa, se va deprisa. Sin embargo, al abrir el libro se posa en calma sobre él.

La morsa. Lectora apacible, disfruta con un buen libro y unas buenas vistas. Le encanta leer tumbada, con algo bueno para picar y sin prisa.

El calamar. Viene a la biblioteca a hacer trabajos para clase, suele dejar los libros con manchas de tinta.

La mosca. Usuario habitual de la hemeroteca, zumba alrededor del periódico que quiere hasta que el otro lector lo suelta mosqueado

El gorila. Suele acudir siempre al mismo lugar de la biblioteca y defiende ese espacio como si fuera propio.

El mulo. Lector contumaz, sí o sí acaba por leerse ese libro horrible que cogió en préstamo. A veces, tras esta traumática experiencia, no vuelve.

La cabra. Lectora dispersa, busca siempre los libros de las baldas más altas. Rumia versos de ritmo rampante.

La marmota. Parece leer con atención siempre la misma línea cuando, en realidad, duerme con los ojos abiertos.

El pez espada. Usuario siempre dispuesto a la discusión y la esgrima. Su carne es sabrosa. No le gusta El viejo y el mar.

El ruiseñor. Le encanta la sección de música de la biblio y echa de menos las fonotecas de vinilos. Va con cascos a todas partes.

El jabalí. Usuario terco y afilado, hurga entre libros hasta dar con los párrafos más sabrosos. A menudo va en grupo.

El erizo. Peliagudo lector que defiende con argumentos finos y afilados las lecturas que le emocionaron.

La rana. Lectora anfibia, le gusta todo tipo de libros, ya sean clásicos, contemporáneos, bestsellers... En noches de verano discute de libros en la charca con otras ranas.

La cigüeña. Lectora oteadora, disfruta viendo leer a los demás y, en otoño, crotora versos de ritmo veloz.

El ornitorrinco. Siempre pide libros raros que nadie más lee o que son difíciles (o imposibles) de encontrar.

El perro. Infatigable buscador de buenos libros, cuando da con uno señala con la pata y, a menudo, menea el rabo.

El puerco. Lee lo que le echen, no hace ascos a nada, lee hasta los papeles de la calle. Lo lee, pues, todo, menos un libro: Rebelión en la granja.

El tábano. No suele leer ni consultar, simplemente va a la biblioteca a molestar al resto de usuarios. Y lo consigue.

La sirena. Sólo visita bibliotecas subacuáticas. A veces mira desde el mar a las biblioplayas con gran deseo.

Los bibliotecarios y bibliotecarias: gente paciente y sabia que preserva lo de todos y conoce el mapa del tesoro.

2 comentarios:

  1. Me ha encantado el animalario de biblioteca y me gustaría hacer alguna propuesta de animación con algunos de ellos, no sé si es posible o no.
    Aprovecho para mandarte un saludin y decirte que me encanta lo que haces

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    1. Marian, utiliza todo lo que precises, sólo te pido que cites la fuente y enlaces mi web (o blog, lo que consideres). Saludos

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