sábado, 9 de agosto de 2014

Todos mis cuentos

Acabo de terminar de leer Todos mis cuentos, un librote de la añorada Ana María Matute publicado por Lumen en el año 2000 que recoge, en 369 páginas, un total de nueve cuentos publicados por la académica entre 1960 y 1995.  [Creo que la portada del mismo libro es diferente en la actualidad].


La extensión de algunos de estos cuentos hace que casi hablemos de novelas cortas (de hecho creo recordar que algunos de estos cuentos están publicados como libros independientes). Hay también una interesante diferencia, en mi opinión, entre los seis primeros cuentos publicados en la década de los sesenta y los tres restantes (publicados entre los años 78-95). Aun así hay elementos comunes a todos ellos: de estructuras y personajes que podemos identificar como habituales de los cuentos tradicionales; personajes solitarios (y marginales) que encuentran refugio en tierras de ficción; y la idea de que la infancia es el espacio natural de la fantasía, entre otros elementos transversales prácticamente a los nueve textos.
Desde mi punto de vista uno de los grandes valores de estos cuentos es su cercanía a la tradición y su voluntad de embellecer y acercar estos textos a los lectores: si se me permite la expresión hacer una especie de literatura tradicional renovada, trasvasada magistralmente de lo oral a lo escrito, tema que, como os podéis imaginar, me interesa mucho. Ojo, no quiero decir que estos cuentos sean adaptaciones de textos tradicionales, aunque hay motivos tradicionales que podemos reconocer (el viaje demorado de los príncipes enamorados que vuelven a su reino; la suegra reina ogra; los protagonistas niños candorosos e incompletos que diría Gustavo Martín Garzo; etc.).
De entre todos los cuentos, sin duda, el más conocido (y que más me ha emocionado) ha sido el de “El polizón del Ulises”, un cuento extraordinario, muy redondo, en el que el niño protagonista está a punto de “morir por ficción”, sin embargo en el último instante se salva (ese candor, esa inocencia, ese amor que es capaz de transformar el corazón de los adultos, hasta de los peores entre ellos) y crece y deja atrás las tierras de fantasía. En este sentido también Gabriela (protagonista de “Solo un pie descalzo”) abandona esta evasión cuando deja de ser incompleta, y eso sucede cuando conoce a Gabriel (otro niño incompleto) y nace la amistad entre ellos (y ambos se completan el uno al otro).
Un libro hermoso del que voy a hablar con más detalle más adelante (me han encargado un articulillo) pero, mientras tanto, os recomiendo que os adentréis en sus páginas. Una lectura totalmente recomendable.
Saludos

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