sábado, 21 de enero de 2012

Una historia en bicicleta

Acabo de terminar de leer Una historia en bicicleta, libro escrito por Ron McLarty, traducido por María José Delgado y publicado por Alfaguara. Es uno más de los Libros de Resistencia que me envió Mariona desde Tamarite.


El libro nos habla de un tipo bastante gordo, mayor, medio alcohólico, con una hermana enferma mental desaparecida hace años que, además, en un accidente de coche (en las primeras páginas), pierde a sus padres. El punto de partida, hay que reconocerlo, tiene su aquel: son muchos hilos para montar esta urdimbre. Sin embargo la novela se sostiene, funciona. Smithy Ide, el protagonista, un perdedor a fuerza de golpes, nos cae simpático desde el principio, su forma de pensar, de contar, de escuchar, su reencuentro gradual consigo mismo según avanzan las páginas, funciona, nos hace apreciarlo, comprenderlo y empatizar con él.
El libro, como muchos otros libros, es un viaje, un viaje de este a oeste, cruzando de costa a costa Estados Unidos, y también un viaje interior del protagonista que a fuerza de pedalear, escucharse, sentirse... va encontrándose. La verdad es que me ha gustado muchísimo ese viaje exterior e interior. Se puede sentir página a página cómo va desapareciendo el ruido y lo banal y cómo se va reforzando lo bueno que tiene el personaje. Cómo va recuperándose y creciendo. Smithy Ide es un tipo peculiar que vive situaciones peculiares, algunas muy divertidas y otras muy dolorosas.
Pero es que además este viaje nos muestra también un país complejo y, en muchos aspectos, enfermo. Un país en el que la gente se siente muy sola (y con necesidad de hablar y contarle a Smithy su vida: el cura, la artista, el camionero...) y con mucho miedo (y agresividad). Una sociedad llena de cosas, de ruido, de la que dice, por ejemplo:
"Enciendes la tele, te bebes una refrescante cervezas, te acomodas para fumar a gusto, ¿quién quiere ponerse a reflexionar?" (p. 83)
"Siempre que sentía que empezaba a crecer un pensamiento o algo así como una idea o un deseo entre mis cervezas y mis vodkas con naranja podía recurrir a encender la televisión y escapar de mí mismo." (p. 198)
"Hay algo en mi país que no te deja estar nunca verdaderamente cómodo, realmente a gusto." (p. 412)
Pero también un país en el que hay gente capaz de hacer cosas buenas por los demás, de acoger, de prestar ayuda, de acompañar.
Otro personaje muy interesante del libro es Norma, la vecina enamorada del protagonista desde la infancia. Este viaje es también un modo de acercar a los dos personajes (y bueno, no quiero desvelar el final, pero allí, en fin, el acercamiento es hasta muy cerquita; quizás demasiado peliculero, es lo único que me ha gustado menos, el final, pero tampoco está mal, eh).
Una última cita antes de terminar. El protagonista llevaba muchos años sin leer un libro (igual que sin coger la bicicleta) y, de pronto, comienza la lectura de Iggy, y dice:
"Leer es muy parecido a montar en bicicleta. Una vez que vuelves a ello, es fácil, es natural. Pero al principio, al igual que las punzadas profundas de dolor que se sienten en las piernas y en las caderas y en el estómago por la Raleigh [marca de la bici], las frases te crispan la cabeza. Leí once páginas esa tarde antes de que mi cerebro dijera basta." (p. 156)
E igual que le pasa con la bicicleta, la vuelta a los libros es gradual y placentera. Pero eso que lo descubra quien lo lea.
Este libro me ha gustado mucho, mucho de verdad. He disfrutado de sus personajes, de la historia, de las aventuras, de los ratos divertidos y de los amargos. Me ha impresionado la evolución del personaje, tan visible pero tan discreta. Me ha encantado el estilo aparentemente poco profundo: Smithy puede parecer cenizo, simple y huero, pero vamos descubriendo página a página que ¡está lleno de silencios elocuentes y pensamientos estimulantes, emocionantes!
Sí, esta es una estupenda lectura. Totalmente recomendable.
Saludos

2 comentarios:

  1. Todo lo que dices de este libro deja inquietud y deseo de encontrar el texto para degustarlo. Gracias Pep por compartir el conocimiento que encuentras, porque ahora solo se comparten frivolidades.

    ResponderEliminar