lunes, 6 de agosto de 2012

El contenido del silencio

Acabo de terminar de leer el último libro de Lucía Etxebarría, El contenido del silencio, publicado por editorial Planeta. Fue Isabel de Bellart, mi librera de verano, quien me lo recomendó.


El libro nos cuenta la historia de un hermano que, a un mes de su matrimonio, tiene que abandonar Londres (ciudad en la que vive) e ir a Tenerife donde su hermana (con la que no tiene contacto desde hace diez años) ha desaparecido tras el suicidio colectivo de una secta.
Puede sorprender que el título sea El contenido del silencio y que la novela esté armada básicamente por las narraciones de muchos de sus personajes: Helena le cuenta a Gabriel, Gabriel le cuenta a Helena, Virgilio les cuenta a Helena y Gabriel, Virgilio le cuenta a Gabriel, Cordelia les cuenta a Gabriel y Helena, Gabriel le cuenta a Patricia... Esta cuestión de personajes que narran me ha gustado (quizás por puro vicio de oficio mío), se invita al lector a construir (en ocasiones reconstruir) la historia desde los discursos de sus protagonistas (y desde sus puntos de vista). Y esto no quita que también haya acción, que sus personajes también se muevan (el viaje a Fuerteventura es un claro ejemplo de esto que digo), y que esta acción también pedalee a favor de la narración de la novela.
Pero decía que tal vez pueda sorprender este título, sin embargo el silencio (lo que no se cuenta y, especialmente, lo que no se dicen los personajes) es muy relevante y pende durante toda la historia (¿qué ha pasado entre los hermanos?, ¿qué sucedió entre Helena y Cordelia?, ¿qué pasará entre Helena y Gabriel?...). Es más, este silencio se aclara desde el silencio (de las epístolas finales). Y no digo más.
El libro me enganchó pronto y lo he leído en apenas un par de días. Me ha interesado cuando ahonda en el asunto de las sectas y me ha recordado a una película que vi no hace mucho: Martha Marcy May Marlene, que os recomiendo encarecidamente.
Me parece que a pesar de manejar bastante información (con el tema de las sectas y, por ejemplo, con lo de los nazis fugados de la Alemania derrotada tras la II Guerra Mundial) la novela no resulta pesada, más bien al contrario.
Os dejo un par de citas sobre palabra dicha con las que me he topado:

"Virgilio tenía una extraña cualidad de Sherezade que le iba atrayendo despacio hacia su historia, como las sirenas que engañaban a los marinos con su canto por mucho que aquellos intentaran resistirse." (p. 192)

"Hay cuatro cosas que no vuelven atrás: la piedra una vez lanzada, la palabra tras ser dicha, el instante que ha pasado y la oportunidad perdida." (p. 234)

Como os digo un libro enganchoso, que te permite curiosear por muchas ventanas. Un libro que se lee con gusto, ideal para estos días de verano.
Saludos

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