lunes, 12 de octubre de 2015

Dos estrenos de cuento

Este final de semana largo lo he aprovechado para ir a ver dos nuevos estrenos en la cartelera de narración de este año. Y no solo para eso, eh, también para ver a los amigos y pasar algún rato de charleta y risa. Aquí va la breve crónica de los dos estrenos.


El sábado 10 de octubre por la tarde estrenaba Inés Bengoa su espectáculo de cuentos eróticos para adultos "Escalofrío" en el Teatro de la Escuela Navarra de Teatro. A la hora de empezar el aforo estaba completo (más de doscientas butacas) con muchos amigos, narradores y público de cuentos.
Inés cuenta para este espectáculo con el apoyo del músico Iosu Lizarraga y, en esta ocasión, con el buen hacer de Javier Pérez, el técnico de luces del teatro.
El espectáculo tiene un total de seis cuentos variados, de tradición y de autor, incluyendo entre ellos algún texto etiológico (el primero), cuentos humorísticos (como los dos árabes o el desopilante cuento del polvo), cuentos de gran hondura simbólica (el de la mujer salvaje) y cuentos de conocimiento (como el de los felices años veinte); todos ellos con mucho humor y celebrando a cada paso la alegría de la piel. Y no solo cuentos: también hubo momentos para canciones y melodías.
Creo que el repertorio es muy atinado y encaja muy bien, que sean cuentos de orígenes y culturas diversas da colorido a la narración y aire a las palabras. Y la duración de todo el espectáculo es perfecta: no cansa y deja un poquito de hambre de más.
De la propuesta escénica me interesó mucho el trabajo con Iosu, el músico, y cómo la narradora llenaba la escena con apenas la palabra y el movimiento que la acompañaba. Creo que el trabajo con las luces apoyó en todo momento la narración, igual que algunos objetos que utilizó en algunas de las narraciones (telas, una boa de plumas, una silla, una copa de cava).
Lo que más me gustó, siendo que todo fue un rato delicioso, fueron los cuentos árabes, disfruté mucho cómo los contó y cómo los encajó, creo que les dio alas. Y, como ella bien sabe, hay uno de los seis cuentos que me pareció absolutamente maravilloso, un texto poderoso y valiente, uno de esos cuentos que no se dejan embridar fácilmente y que me encantó escuchar en el escenario. Una joya.
El público salió feliz y aplaudió largo rato. En verdad lo pasamos estupendamente.


El domingo 11 de octubre estuve en Segovia disfrutando del segundo pase que hacía Eugenia Manzanera de su nuevo espectáculo "Retahilando", pensado para público infantil (3-7 años) y familiar.
No podría decir la cantidad de textos y referencias que incluye Eugenia en su espectáculo: cuentos tradionales, retahílas y poesías populares, mitos, canciones del folclore infantil, cuentos y poemas de autor, textos propios... Todo ello hilado (nunca mejor dicho) de manera magistral por esta narradora deslumbrante. Creo que es un repertorio acertado y felizmente cosido, con una duración perfecta que, insisto, deja hambre de un poco más a pesar de la cantidad de textos que contiene.
La escena es una canasta de bordar llena de objetos que son excusa y apoyo para la narración (y canción) de textos, un hilo de Ariadna para ese laberinto gozoso de cuentos, una fiesta para el ojo y la oreja.
En ese mar de hilos y agujas, de bastidor y telas, Eugenia se mueve como pez en el agua, maneja los objetos y los textos, las narraciones y las canciones, con poderío; logra que la atención no decaiga un ápice a lo largo de los cincuenta minutos; mantiene un ritmo alegre y feliz durante todo el espectáculo; es una absoluta fiesta.
El trabajo de Iovis, el músico que acompaña a Eugenia, es también fantástico, un acompañamiento que suma en todo momento a la narración y que interactúa con ella y con los textos, enriqueciéndolos.
La verdad es que quedé enganchado desde los primeros minutos: Eugenia nos atrapó y nos tuvo boquiabiertos hasta el último minuto del espectáculo; nos hizo reír, emocionarnos, cantar, jugar, participar... y todo sin perder la batuta: el conocimiento que tiene Eugenia del público es maravilloso, sabe cómo hacernos participar y, al mismo tiempo, que nuestra participación aporte al espectáculo, no reste. Y este público (3-7 años) es muy exigente, no es de los que se dejan engañar fácilmente: por eso cuando se les trata con el respeto y la profesionalidad que lo hace Eugenia, lo agradece. Sí, todos, niños y adultos, salimos felices del teatro y con mucho por digerir, cantando y evocando momentos gozosos de cuentos y cantos. Una delicia.


En los dos casos hay algunos elementos comunes que quiero resaltar.
En primer lugar me asombró que fueran estrenos y que vinieran ya tan rodados. Me asombró y me alegró que tanto Inés como Eugenia presentaron dos trabajos muy elaborados, complejos y atados, bien atados. Da una imagen de gran profesionalidad y de mucho oficio.
Me gustó que ambos espectáculos se estrenaran en espacios escénicos y que incorporaran recursos propios de la escena (como la iluminación) sin perder la frescura de la palabra dicha y la interacción con el público.
Encontré muy apropiado el acompañamiento musical y el juego escénico con el músico en ambos casos, especialmente feliz es el trabajo de Iovis en la escena, un verdadero hombre orquesta (él va acompañando con música, sonidos, diálogos ¡y hace al mismo tiempo de técnico de luces!).
Me emocionó los llenos de las dos salas: gente que venía al teatro a disfrutar de estrenos de narración. Gente que disfrutó. Esto también indica una gran profesionalidad y mucho trabajo en redes y prensa: un ámbito en el que todavía andamos algo cojos. O quizás ya no tanto.

Saludos

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