domingo, 20 de julio de 2014

Una casa de palabras

En estos días he disfrutado de lo lindo con la lectura de Una casa de palabras. En torno a los cuentos maravillosos, un libro que recoge artículos y conferencias de Gustavo Martín Garzo alrededor del cuento tradicional de tipo maravilloso, publicada por la editorial Océano Travesía en su colección Ágora.


Aunque había leído muchos de estos textos o había asistido a algunas de las conferencias que también recoge el libro, tener todas estas reflexiones en un único volumen es una absoluta delicia. La suma de propuestas, las reflexiones que atraviesan los distintos textos y se nos van mostrando desde caras diversas, la hondura de muchas de sus ideas, el estilo sutil y profundo (que provoca que casi cada frase pudiera ser una cita) hacen de este libro un completo tesoro.
Una casa de palabras es, desde el mismo instante de su publicación, un libro de lectura obligatoria para todos aquellos que vivimos abrazados al cuento. El amplio y rico conocimiento de los cuentos maravillosos que tiene Gustavo Martín Garzo es un aprendizaje de paso obligatorio para aquellos que quieran pasear por los caminos de la tierra oral. Pero también es un libro que a su vez es una casa de palabras idéntica a la Casita de Chocolate: esta casa de palabras es puro alimento. Sus frases, reflexiones, sugerencias... nos dan alimento, nos permiten rumiar sobre nuestro trabajo alrededor del cuento.
Contiene, además de algunos textos centrados en la animación a la lectura y en la experiencia del lector, muchos capítulos dedicados a los cuentos contados y a los cuentos maravillosos. Atraviesa todo el libro su amor por los cuentos de Grimm y los de Andersen, así como la lectura atenta de muchos otros autores maravillosos como Isak Dinesen, MacDonald, C. S. Lewis, W. Benjamin, L. Carrol, C. Perrault, J. Barrie... y enjundiosas citas de autores bien diversos (Wittgestein, E. Dickinson, Kafka, M. Zambrano, A. M. MatuteC. Martín Gaite, Supervielle...). Es un libro que habla de contar cuentos como un acto de amor que busca la felicidad de quienes escuchan: ¡qué puedo decir yo ante esto! Un libro pleno, una fiesta absoluta.
De todas las ideas que atraviesan este texto quizás mi única reticencia es esa vindicación de Andersen y de su tema de referencia: la tristeza. Aun así he de decir que leer este libro me ha hecho cuestionarme muchas de mis ideas al respecto y me ha animado a volver a releer libros que hace años que leí y volver a acercarme a otras lecturas que en algún momento dejé de lado. Así pues, además de todo lo dicho, es un libro que abre puertas a otros libros (es decir: la maravilla).
Es un libro lleno de sabiduría e inteligencia, una lectura deslumbrante, una fiesta de palabras, un camino para adentrarse en el bosque siguiendo las migas de pan y dejarse llevar hasta lo hondo. Uno de esos libros que te ponen gafas y te hacen ver los cuentos y los días de otra manera más rica, más honda, más sutil. Más plena.
Un libro que os recomiendo encarecidamente.
Saludos

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