lunes, 22 de diciembre de 2014

Más allá del gran río

Para el último número de la revista chilena Había una vez escribí esta nota de lectura del libro álbum Más allá del gran río, escrito por Armin Beuscher, ilustrado por Cornelia Haas, traducido por Christiane Reyes y publicado por Editorial Juventud. 


El río ha sido frontera natural a lo largo de la historia. Y eso ha hecho que también en el ámbito simbólico fuera frontera: por ejemple en la mitología griega Caronte era el barquero que cruzaba el río Aqueronte con las almas de los muertos, y este río, que separaba el mundo de los vivos del Hades, el de los muertos, resultaba ser una frontera implacable: una vez cruzada no había comunicación posible entre los habitantes de ambas orillas.
Pero el río también aparece continuamente como metáfora de la vida, como discurrir de días y correr alegre de agua: meandros, cascadas, remansos, lagunas, rápidos... curso y transcurso de la vida que termina por llegar al mar, que es el morir.
El río es, por tanto, una imagen poderosa a la que este delicioso libro álbum recurre para hablar de la muerte. Un día Liebre le dice a Mapache que tiene que cruzar el gran río; él puede acompañarla hasta la orilla, pero a partir de ahí, Libre ha de continuar sola. En la orilla hablan, se despiden, se abrazan... y finalmente Liebre se marcha y Mapache se queda solo. En ese momento Mapache, con el corazón roto, deja paso a la tristeza y al llanto del que se alimenta el río. Luego vuelve con el resto de amigos (Elefante, Pato y Ratón) para contarles que Liebre ha muerto. Juntos comparten recuerdos, cuentan anécdotas, se consuelan; pero también comparten el silencio y la emoción de los propios recuerdos. Finalmente tocan la música que tanto le gustaba a Liebre.
La poderosa metáfora del viaje a la otra orilla se desvela en el momento en el que el Mapache le dice a sus amigos que “Liebre no volverá” porque ha muerto. Ya antes el lector había ido recibiendo pistas (como cuando Mapache en la soledad de la orilla recuerda a Liebre y ésta ya no es un dibujo, sino un esbozo: un recuerdo). En este punto el lector se encuentra junto a los amigos, desolados, que habitan la ausencia de Liebre.
Con un texto muy cuidado y unas ilustraciones delicadas y elocuentes, este libro nos permite enfrentarnos a la muerte de los seres queridos de una manera natural: dando cauce a la tristeza, a las incertidumbres, a la pena, pero también a los recuerdos felices, y sobre todo, este libro afirma el valor del grupo para compartir la ausencia y seguir avanzando los días juntos.
Un libro álbum hermoso en el que se habla de la muerte. Un libro que habla de la tristeza ante la muerte, pero también del recuerdo y el consuelo, incluso de la celebración de las cosas buenas compartidas. Un libro estupendo para acompañar la pérdida.
Saludos

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