viernes, 5 de diciembre de 2014

Suerte de colibrí

Estos días he disfrutado leyendo un hermoso libro de Germán Machado titulado Suerte de colibrí que ha publicado Edelvives. A Germán lo sigo en redes desde hace tiempo y pude por fin conocerlo en persona hace unas semanas en los intensos días de cuento en Barcelona, me encanta cuando desvirtualizo a gente de la que me siento muy cerca hace tiempo.


Roberto es un hombre mayor (y bastante solitario) que un día se encuentra en el patio de su casa con un pequeño colibrí que no puede volar. Este hecho se convierte en el punto de partida de un montón de pequeños y grandes cambios en su rutina y en su vida. El más significativo de estos cambios es Mateo, el vecino adolescente de Roberto, que pasa a ser protagonista de sus días (y del libro).
He disfrutado mucho de esta novela de emociones en la que el colibrí es más, mucho más que un pájaro: es la nueva melodía de esos días de verano en los que las redes virtuales y las caricias reales se entreveran; es la metáfora de una vida con un ala rota que puede sanar (o no); es la imagen de un alma libre que vuela o la de un prisionero (de sus palabras, de sus acciones) que duerme en una caja de cartón; es el momento de la muerte y de la vida.
Aquí va un ejemplo de esto que digo: "iba caminando con ella  sin tener mucha idea de cómo hablarle, qué decirle, qué hacer o no hacer: iba como un niño que siempre quiso tener un colibrí en sus manos y una vez que por fin lo tenía prefería verlo volar, como siempre había visto a esos pájaros fugaces." (p. 70)
El libro está escrito con una prosa delicada y hermosa que avanza sin perder detalle y que proporciona remansos de gran hondura. He disfrutado además con especial deleite el habla americana que impregna todo el libro: su prosa es un viaje a la isla de Puerto Bidondo, a sus calles y a sus gentes.
Y por si todo esto fuera poco, hay también alguna cita sobre contar, otro ejemplo: "Sabía que antes de que el muchacho se fuera, esa tarde, ya casi a la noche, iría a contarle una historia. Una historia de esas que, por lo absurdo y funesto de sus circunstancias, pueden llegar a revelarle a quien las escucha un camino para seguir, justo allí, justo cuando está en una encrucijada." (p. 86)
En suma, un libro que he disfrutado mucho y que me ha emocionado. Una lectura que ha sido un tiempo de felicidad. Un libro que os recomiendo.
Saludos

1 comentario:

  1. Exquisita como el libro, la bella ilustración de portada es de Gustavo Aimar. :)

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