martes, 22 de marzo de 2011

El festival de Alden Biesen


Os dije que hablaría con más calma del Festival de Narración Oral de Alden Biesen en el que estuve la pasada semana, en Bilzen, en la zona flamenca de Bélgica.
Se trata de un festival de narración oral que dura una semana y en el que cuentan narradores de diversos países y cada uno en su idioma. Esto es particularmente interesante porque, hasta donde yo conozco, no hay más festivales de este estilo. Durante toda la semana hay espectáculos de narración continuos, mañana, tarde y noche, y siempre en idiomas diversos.
¿Dónde está la clave? ¿Cómo se entera el público de los cuentos? La cuestión es que a esos espectáculos de narración asisten los estudiantes de idiomas de gran parte de Bélgica. Es muy interesante porque se programan los espectáculos en función del público que anticipa su asistencia. (Quizás una de las claves del éxito de este festival sea precisamente que se hace en Bélgica, tierra donde confluyen tantos idiomas y donde se encuentran tantas culturas).
Durante el día hay bastantes sesiones concertadas con institutos y escuelas (de educación obligatoria) en las que se estudia inglés, francés y alemán. Y por la noche es el turno de los espectáculos para los alumnos adultos que estudian en Escuelas de Idiomas y que aprenden idiomas diversos (como el español, el griego, el portugués, el italiano...) y no reglados en la educación obligatoria. Esta particularidad afecta, como no podía ser de otra manera, al repertorio del narrador, pues se prefieren cuentos tradicionales del país de origen, o cuentos breves, o cuentos más sencillos; y también condiciona los recursos orales del narrador: obviamente hay que contar algo más despacio para que sea más fácil de entender.
Luego, durante el final de semana, hay espectáculos en formato más tradicional de festival y en idiomas habituales del país (flamenco, francés, inglés y alemán).
Todos los asistentes al festival pagan 6 euros, por lo que, prácticamente, se cubren los costes (cachés, viajes, alojamientos y dietas) de todos los narradores.
Uno de las grandes bazas de este festival es el lugar donde se celebra, en el castillo de Alden Biesen, un enorme complejo histórico, en un espacio de ensueño, restaurado y dedicado exclusivamente a la cultura (todo el año), con confortables alojamientos y muchos espacios (diversos y versátiles) para contar, desde pequeños locales para grupos muy reducidos hasta grandes teatros (yo conté en un teatro de casi 300 butacas, y no era el más grande).
Es muy interesante la posibilidad para los narradores de ver a otros compañeros de otros países con los que resulta difícil coincidir en festivales (porque no existe un formato como este). Para mí ha sido maravilloso ver, una vez más, la potencia de los narradores profesionales de otros países europeos (y norteamericanos) y su trabajo excelente, perseverante, asombroso a veces, con los cuentos tradicionales.
De mi trabajo allí os diré que conté tres noches, llenando tres teatros de casi trescientas butacas, y que ha sido una de las experiencias más interesantes que he vivido en este oficio de contar cuentos que ya me va llegando a los dieciocho años.
Ah, una cosa más. Después de los espectáculos de noche se abre un enorme local-bar donde el público (de todos los teatros, pues hay varias sesiones en idiomas diversos a la misma vez) puede tomar una cerveza mientras charla y comenta amigablemente con los narradores que han estado contando. Todo un lujo. [En ese momento está tomada la foto... Gracias a Geert de Troyer por la gentileza de enviármela.]


En fin, una maravilla. Un espacio delicioso para el cuento y la palabra dicha.
Saludos

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