lunes, 7 de enero de 2013

Cosas que (a veces) me pasan

Hoy me he quedado algo sorprendido al descubrir un curso que ofrece el Colegio Oficial de Bibliotecarios y Documentalistas de una comunidad autónoma y cuyo esquema (Programa) coincide con el esquema que preparé y colgué en mi web para dar a conocer mi Curso de Animación a la Lectura. Escribí a la persona que va a impartir el curso y que en diciembre asistió al que yo impartí, y justificó esta coincidencia porque tenía poco tiempo para preparar un esquema para el curso que ella impartirá; me escribió después otro email para decirme que mañana corregirán el texto de presentación del curso para, al menos, citarme. Y un par de correos más para disculparse pues era evidente que me había sentido molesto.
No es la primera vez que me pasan cosas así (y me refiero exclusivamente al ámbito educativo y a la formación, porque si me pusiera a hablar de narración oral tendría tela para otro traje). Por ejemplo: recibo de vez en cuando emails con peticiones de bibliografías (a veces para las cosas más peregrinas, de verdad) del tipo: "¿hola, podrías mandarme una lista de libros para trabajar el miedo con los niños, o la ecología, o las relaciones familiares, o la luna o yo qué sé?". A todos les contesto de la misma manera: la forma de hacer esto no es así, mira, creo que mejor sería de este modo: tú elaboras una lista de libros relacionados con el tema que quieras trabajar (porque elaborar esa lista es en verdad el camino, tu camino) y luego, si quieres, me la mandas, y si, sobre esa base, yo puedo ayudarte, lo haré (comentando algún título o sumando algún otro que puedas haber olvidado y que yo recuerde, etc.). En general soy bastante accesible y suelo contestar a casi todos los correos.
Además creo que soy bastante generoso, en mi web personal hay más de trescientos libros seleccionados, recomendados y, muchos de ellos, comentados (en las lecturas del goliardo, autores favoritos, bio/bibliografía, bibliografías especializadas, libros del infierno...). En mi blog son casi quinientas las reseñas de buenos libros anotadas en estos tres años y pico (en la etiqueta De los libros podéis verlos todos). Eso en sí ya es una buena bibliografía.
Elaborar una bibliografía es un trabajo arduo, no solo porque hay que manejar muchos libros para llegar a unos pocos, sino por el tiempo que ello conlleva. Es por eso que sospecho que quienes me piden "una lista de libros" muchas veces no son conscientes de la tarea que me están pidiendo.
El problema es mayor cuando quienes te piden esta lista lo hacen porque van a trabajar con ella y por lo tanto sí son conscientes de lo que te están pidiendo (y además van a cobrar por ello, y a veces uno sospecha que ellos creen que yo estoy aquí para trabajar gratis y ellos no). No hace mucho hubo quien me pidió mi bibliografía personal (algo así como el cofre del tesoro en mi oficio) para darla como colofón en un curso que iba a impartir él. O un caso algo más llamativo, el de uno que hace casi un año iba a dar un curso y me escribió lo siguiente (os dejo parte del mensaje con sus faltas y todo): "Me han pedido que de (sic) una charla a profesores y padres sobre cómo animar a la lectura. Parece que si escribes un cuento se da por hecho que sabes esas cosas, mira tú. Es uno de tantos temas que no controlo. Cómo (sic) estás bastante metido en los cimientos de la profesión [de contar cuentos] quería preguntarte si podías recomendarme alguna bibliografía, tuya o de otros, que pueda estudiar para aprender un poco del asunto." (El texto entre corchetes es mío).
Quizás la culpa en estos casos sea de quienes les han llamado o pedido que hagan un curso sin haberse cerciorado antes de sus conocimientos. Pero está claro que también hay parte de culpa de quienes asumen esa tarea: si no sabes "del asunto", si no tienes tiempo para prepararlo, sencillamente di que no puedes hacerlo, al menos, no por ahora. Decir no es algo que aprendí de Estrella Ortiz en los primeros años de mi andadura como narrador y nunca le estaré suficientemente agradecido por ello. Di que no o plantea la charla desde otra perspectiva. A mí no se me ocurre dar conferencias o charlas o cursos sobre el funcionamiento del motor de un coche, incluso disfrutando como disfruto conduciendo, porque sencillamente no sé nada sobre ese tema. Puedo hablar y contar anécdotas de mis viajes en coche, pero eso sería otra cosa: para hablar de motores hay gente mucho más competente que yo.
En fin, y volviendo al tema con el que abría este post.
Me interesa la formación desde siempre, tengo perfil universitario de hecho (tres carreras y cuatro años de beca de investigación lo sugieren), por eso sé que muy poco de lo que sé lo he desarrollado yo por mí mismo, igual que sé que lo mínimo (y más allá de una mera cuestión de educación) es citar las fuentes de las que bebes para generar tu propia reflexión.
A quienes asisten a mis cursos les he dicho siempre que no se trata de copiar o imitar, sino que se trata de sumar para, con toda esta nueva información recibida y compartida, ser capaces de crear tus propios materiales con los que podamos enriquecernos todos. Igualmente (digo siempre) podéis aprovechar todo lo que tengo de libre acceso en mi web (para eso está), pero pido (siempre lo pido) que se cite la autoría, es lo mínimo (incluso en la web especifico que "con el consentimiento expreso del autor", en fin). Sí, lo mínimo es citar (en estos niveles estamos, cuando deberíamos decir que lo mínimo es pedir permiso).
En el ámbito de la narración oral me he cansado de explicar que a mí no me pagan por la hora que paso contando cuentos, sino por los meses que tardo en la búsqueda, selección, preparación... de esos cuentos. Esa hora es solo la punta de un iceberg de tiempo y trabajo. Exactamente sucede lo mismo con la formación, yo no cobro por las 20 horas que dura un curso, sino por los 20 años que llevo pegado a los libros, por todas las horas que he dedicado a hacer talleres de animación, por toda la formación que he recibido, por toda la reflexión que he elaborado, por todos los proyectos y estrategias que he diseñado y puesto en marcha, por todas las veces que me he equivocado y he rectificado, por la organización de los materiales que conozco, pero sobre todo, por las horas y horas y horas dedicadas a acercar los libros (de papel) a los lectores (de carne y hueso).
Por eso hoy me sentí molesto cuando vi mi propio esquema del curso (palabra por palabra) puesto como esquema de un curso que iba a impartir otra persona. Y sin, ni siquiera, citar la fuente. Pero no quiero cargar las tintas: supongo que a veces estas cosas pasan y uno ni se entera, aunque claro, hoy me he enterado. Igualmente he de decir que la persona que hizo esto se ha disculpado y lo ha corregido. Otra cosilla es.
Saludos

PD: Por si queda alguna duda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada