martes, 18 de marzo de 2014

La mano sin cuerpo (I)

Hoy he estrenado en el IES Senda Galiana, un instituto al que llevo yendo muchos años, una nueva sesión de la "materia de Selas". Si seguís este blog quizás recordéis que hace un año (exactamente) publicaba unas cuantas entradas contando cómo había ido elaborando una nueva sesión para jóvenes titulada "La Cándida y el molino viejo" (este enlace os refrescará la memoria). "La Cándida..." era la segunda sesión que sucedía en Selas, en la que espacios y personajes comunes me servían para elaborar y dar vida a nuevas sesiones.
En cuanto a la elaboración de esta tercera sesión (La mano sin cuerpo) quería, en esta ocasión, hacerla de otra manera distinta a la anterior: mucho menos trabada y fijada para que me permitiera "explorar" oralmente y dejar que ésta fuera creciendo a su sabor (cociendo en sus palabras, macerando en su aliento).
Llevo varios meses con la estructura y la idea en la cabeza, apenas he escrito un par de esquemas con los que he organizado todas las partes de la sesión y, en las últimas semanas, he tratado de ir ajustando todos los flecos. Anoche aún andaba merodeando recovecos y esta mañana me levanté temprano para un último repaso.
Trabajando de esta manera todo va más fresco pero también corres más riesgo: la sesión se puede desinflar como un suflé.
Os cuento cómo ha sido el desarrollo de la misma esta mañana.

EL ESTRENO

La primera sesión fue para un grupo de segundo. La historia funcionó bien y el grupo disfrutó. Al terminar pregunté al grupo y los comentarios fueron positivos. También para los profes.
La sesión se quedó algo corta (me faltaron diez minutos) y tuve que contar un cuentecito más. En el desarrollo de la historia aparecieron algunos hallazgos interesantes (como el robo del ayuntamiento o el enterramiento de la mano), personajes inesperados (como el practicante) y se achicaron momentos y personajes que yo creía que crecerían más (como el borrachín del pueblo). Sin embargo la sesión, aunque todavía estaba algo angulosa y torpe de avanzar, mantuvo un tono narrativo adecuado y encontró espacios también para el humor. Sin embargo no conseguí darle un tono algo más oscuro que diera un punto de miedo a algunas secuencias.

EL SEGUNDO PASE

Siempre recuerdo un comentario que me hizo Estrella Ortiz hace muchos años: la segunda es "la tonta". Cuando estrenas estás en tensión y andas con gran cautela por la historia que se va desarrollando por primera vez, ese "estar en alerta" (que resulta agotador) te sirve para no descuidar ningún detalle. Sin embargo, el segundo pase (tras el estreno) suele ser mucho peor que el primero ("la tonta"): ya sabes que la cosa funciona (o puede funcionar) y esa tensión que te mantenía alerta se afloja. Y eso mismo es lo que me sucedió hoy. El segundo pase resultó muy desdibujado, la historia avanzó con poca tensión narrativa y los hallazgos buenos del estreno quedaron apenas vistos mientras que los puntos menos interesantes (que descubrí en el primer pase) tomaron cuerpo y se hicieron fuertes en la historia restándole fuerza, dándole tibieza, opacándola. Además, y tal como ocurre según se va contando, la historia fue creciendo (en tiempo) y ya no hizo falta contar ningún cuentito al final: ocupa los cincuenta minutos previstos.

Visto lo sucedido hoy (sobre todo en el segundo pase) y tras hablarlo con un par de profesoras de confianza he pasado la tarde revisando la sesión y tratando de reordenar las distintas partes que la componen cambiando incluso algunos elementos que, inicialmente, eran clave. Con estos cambios busco mayor tensión narrativa, algo más de oscuridad en toda la trama y un humor mejor elaborado. A ver qué tal el resultado, mañana os cuento (tengo cuatro pases).
Saludos

PD: Aquí tienes el enlace directo a la continuación de esta crónica.

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