sábado, 9 de junio de 2018

Sapiens. De animales a dioses

Acabo de terminar de leer (devorar) el libro Sapiens. De animales a dioses. Breve historia de la humanidad, de Yuval Noah Harari, traducido por Joandomènec Ros y publicado por la editorial Debate.


Fue hace un mes y medio cuando impartí esta charla en la UNED de Guadalajara: "20 razones de cuento contado". La primera de las razones era esta: "porque la ficción es lo que nos diferencia de los animales y desde hace 50.000 años los cuentos contados han sido el plato fundamental para alimentar nuestra ficción" (ya apuntaba esta idea en el primer punto de este artículo de 2007). Lo cierto es que tras la conferencia Jesús de Andrés me dijo que esa misma idea era el punto de partida de un libro titulado Sapiens, y que la desarrollaba en las primeras 80 páginas. Me faltó tiempo para pedir el libro y un mes después, en mi cumpleaños, Mariaje me lo regaló.
En cuanto se despejó la agenda de viajes y pude pasar algo más de tiempo en casa me puse con la lectura del libro y quedé completamente enganchado; si en algún momento yo había pensado dedicarme sólo a la primera parte que albergan esas primeras ochenta páginas, en cuanto comencé a leer quedé atrapado por el viaje propuesto y no hubo manera (ni gana) de salir de ahí.
El libro es un viaje desde el origen del universo hasta nuestros días centrándose en nosotros, en los homo sapiens. Es completamente claro, clarificador y, en muchos pasajes, absolutamente deslumbrante.
El libro se divide en cuatro partes: La revolución cognitiva, La revolución agrícola, La unificación de la humanidad y La revolución científica, desgranadas en 20 capítulos que tocan temas como la escritura, el dinero, la ignorancia, la felicidad... Todo muy variado y, al mismo tiempo, todo trenzado en un un hilo narrativo, el de nuestra propia historia, cuajado de ejemplos históricos, hechos, reflexiones, etc.
Uno no tiene por qué estar de acuerdo con todo lo que aquí se cuenta y, aun así, uno no deja de asombrarse por lo que se dice, cómo se dice y se argumenta. El libro es una invitación al diálogo continuo con uno mismo, con lo que uno sabe (o cree que sabe), y con los otros. De hecho no han sido pocos los pasajes que he leído en voz alta en casa para comentar y discutir, igual que he compartido de viva voz algunas de las historias que se cuentan en el libro.
Este es uno de esos libros que te da un meneo y te calza una especie de gafas para ver la vida, las cosas, nuestros días, desde otra perspectiva. Una de esas lecturas que alimentan y a la que, seguro, voy a volver.
Un libro que os recomiendo encarecidamente.
Saludos

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