jueves, 25 de octubre de 2012

El trovador Macías

Ayer estuve contando cuentos para adultos en Arjonilla, un pueblo de la campiña jienense rodeado de extensos olivares. No es la primera vez que paso por este lugar a contar, pero sí la primera que tuve tiempo para dar un paseo y contemplar algunos de sus rincones.


Lo que me interesó de Arjonilla (hasta tal punto de traerlo a este blog), es su vinculación con la leyenda del trovador Macías, el Enamorado. Pero vayamos por partes.

UN POCO DE HISTORIA Y TÉRMINOS
(Del estudio de la figura del narrador oral, en el que ando enredado)

En la extensa familia de los cantores y narradores (a lo largo de los siglos y las culturas) los trovadores tuvieron un lugar bien destacado en la Europa de los siglos XII y XIII. Los trovadores solían provenir de alta cuna (llegó a haber entre ellos algún rey y algún Papa, lo que da una pista de lo prestigiado que estaba escribir y cantar poesía). Fueron también los trovadores quienes se encargaron de dar a conocer y difundir la nueva del "amor cortés" y, por tanto, de edificar los fundamentos del concepto de amor en la literatura tal como se entiende ahora en Occidente.
Además, mientras los poetas todavía componían sus versos en latín, los trovadores utilizaban para sus composiciones las lenguas vernáculas (occitano, catalán, alemán, galaico-portugués, castellano...). Esto es muy interesante porque en su momento supuso algo completamente novedoso y fue un paso muy importante en la recuperación de la palabra: se contaba/cantaba y todo el público que escuchaba podía entender lo que se contaba y cantaba. No sucedía lo mismo con las composiciones escritas en latín que, para ser entendidas, era necesario que el auditorio tuviera conocimientos de esa lengua.
Por otro lado, y en un plano más popular, los trovadores cohabitaban con los juglares, que también cantaban y contaban (en muchas ocasiones composiciones de otros, o cuentos y canciones tradicionales, aunque algunos también componían sus propios textos) pero, además, podían desarrollar otras actividades artísticas y de entretenimiento (saltimbanquis, músicos, danzantes, equilibristas...).
Aunque al principio estos juglares estuvieron mal vistos (Alfonso X el Sabio llegó a declararlos infames) poco a poco fueron encontrando el favor, no solo de las clases populares, sino también de los nobles.
De hecho, con el paso de los años, hubo juglares que pasaron a formar parte de algunas cortes, y se les denominó bufones (aunque si leéis el enlace con detenimiento veréis que los poderosos siempre han tenido costumbre de rodearse de cómicos que han recibido distintos nombres a lo largo de los tiempos).
Estos juglares pasaron de las plazas de los pueblos a los pórticos de las iglesias y más adelante llegaron a trabajar dentro de las mismas iglesias en lo que fue el germen del teatro medieval español.

SOBRE EL TROVADOR MACÍAS Y SU LEYENDA

Dicho todo esto, volvamos a Arjonilla y al trovador Macías el enamorado y su historia: El trovador, que Macías estaba al servicio del marqués de Villena, se enamoró de doña Elvira, una dama de compañía de la marquesa. Sin embargo el marqués casó a doña Elvira con un rico hidalgo. A pesa de ello Macías y doña Elvira perseveraron en su amor y el marqués decidió recluir al trovador en la cárcel de Arjonilla. Allí Macías siguió cantando a su amada hasta que un día, el marido, loco de celos, fue hasta la cárcel y le dio muerte.
He encontrado diferentes versiones en la red, pero la más fiable, una vez más, es esta que os enlazo directamente desde la wikipedia.


Ayer pude dar una vuelta por Arjonilla, ver el castillo donde el trovador estuvo recluido y pasear por la calle que lleva su nombre. No conozco muchas calles dedicadas a cantores y narradores, ni muchos pueblos que se honren por tener entre sus señas de identidad historias vinculadas con la palabra dicha, por eso mi visita de ayer a este lugar resultó especialmente emocionante.
Saludos

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