martes, 22 de octubre de 2013

El ogro de Zeralda

Acaba de publicar Ekaré un libro álbum de uno de los grandes de la LIJ contemporánea, Tomi Ungerer (uno de mis autores favoritos) , el cuento se titula El ogro de Zeralda y fue publicado por primera vez en 1963 (el mismo año en el que se publicó también Los tres bandidos, por cierto); por lo que he podido ver este título no había sido publicado en castellano hasta ahora. La traducción de esta edición es de Araya Goitia Leizaola.


El libro nos cuenta la historia de un ogro muy malo (como deben ser los ogros en los cuentos) que disfruta comiendo niños tiernitos pero que, debido a que en la ciudad están escondiendo a todos los niños y niñas, no tiene apenas qué comer. Un día, para su fortuna, da con una niña muy hacendosa llamada Zeralda y cuando se abalanza sobre ella desde su escondite para atraparla y devorarla, ocurre algo inesperado.
La historia, dura y sin concesiones, nos atrapa desde el primer instante con ese texto y, sobre todo, con esas ilustraciones desaforadas (ese cuchillo, ese ograzo, esos brazos de niños atrapados, ese fondo negro que no deja lugar a las dudas) que contrastan con las ilustraciones de la casa de Zeralda (esos tonos, ese orden, esa calma, ese olor a compota y a puchero demorado).
El desarrollo de la historia deja, como de paso, abiertas muchas ventanas por las que asomarse (aquí van dos como ejemplo: ¿cómo actuar ante los malos?, ¿cuál es el valor, la utilidad, del conocimiento y el trabajo?).
Quizás resulte tentador comparar este libro con Los tres bandidos pues hay muchos elementos comunes: desde la fecha de publicación del libro hasta que la protagonista sea una niña, desde el uso de colores y disposición de ilustraciones hasta que los malos sean tan malos. Sin embargo hay también diferencias muy notables entre los dos álbumes, mientras que en Los tres bandidos Úrsula pasaba por allí y era una víctima (de estas que ahora se han dado en llamar) colateral, en este libro el ogro es directamente un malo para la infancia: Zeralda es una víctima directa, no colateral. Y mientras que Úrsula sale adelante y cambia a los tres bandidos sencillamente porque es niña, por su curiosidad, su inocencia, su "ser desprejuiciada"... Zeralda consigue librarse de un enemigo directo porque estaba preparada para ello: sí, es niña, sí, es inocente, sí, no tiene prejuicios, pero sí, también estaba preparada para la vida y por eso es capaz de resolver situaciones difíciles y peligrosas para ella.
Para mí este matiz es muy importante: Úrsula ve en los tres bandidos una vía de escape; Zeralda sin embargo no escapa, está lista para la vida y resuelve el problema, trae a su familia, se casa... Tan importante es este matiz que pienso que El ogro de Zeralda es un libro muy interesante, un paso más allá de Los tres bandidos. Por curiosidad, sería estupendo saber cuál de estos dos libros fue creado antes por el autor.
Y para terminar, una última nota. Me encantan esos detalles de humor tan alejado de lo políticamente correcto que tiene este autor ilustrador, por ejemplo el momento último en el que aparece uno de los hijos del ogro mirando a su hermano recién nacido con los cubiertos escondidos, uno imagina que relamiéndose, mientras el texto dice que "se podría pensar que vivieron felices para siempre"; es fantástico. Y como éste, hay algún pequeño guiño más.
Siempre hay que felicitarse por que una editorial como Ekaré haya decidido recuperar un libro tan interesante y sugerente como este. Un libro maravilloso. Una lectura imprescindible. Totalmente recomendable.
Saludos

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