martes, 6 de mayo de 2014

Dos al borde del sueño

Traigo al blog dos libritos deliciosos para los más pequeños, ideales para ver, leer, compartir, contar justo cuando se han metido en la cama y están pidiendo el cuento de buenas noches. Podría traer muchos más (en verdad muchos más) pero hoy es el turno de estos dos títulos.


The House in the Night es un libro álbum escrito por Susan Marie Swanson e ilustrado por Beth Krommes, ganador de la prestigiosa medalla Caldecot. El libro está pensado para los más pequeños (hojas de cartoné, esquinas redondeadas). El ejemplar que yo tengo está en original, en inglés (creo que no está publicado en castellano).
El texto, (aparentemente) sencillo y muy rico, cuenta cómo llega la noche (ese pájaro que canta la canción de la noche estrellada), y al mismo tiempo, mientras va acercando (y alejando) el zoom de la imagen (de las palabras, del cuento) acaba por cerrar la historia en el cuarto en el que descansa el pequeño protagonista. El texto tiene mucho sabor a tradición (esos poemas encadenados tan del gusto de lo popular y de los poetas que beben de la tradición: "En la plaza hay una torre, en la torre hay un balcón...") y condensa en pocas palabras gran belleza poética. Mención a parte merecen las deslumbrantes imágenes a tres tintas (blanco, negro y anaranjado) que suman y hacen del libro un objeto hermoso, verdaderamente feliz.


Duerme, niño, duerme es un libro álbum escrito por Laura Herrera con ilustraciones de July Macuada que ha publicado recientemente Ekaré. El libro nos cuenta la historia que la madre cuenta a su hijo antes de acostarse, ese cuento en el que toda la familia es protagonista y cada uno suma su pequeño objeto para que el pequeño pueda descansar sin miedos (a pesar de las pegas que va poniendo ante cada nueva ayuda). Uno de esos cuentos que muchas madres y padres hemos contado a los hijos y que tienen vinculación con lo más cercano y conocido, con el entorno mismo del niño, con lo que hay, de hecho, en su propio cuarto.
El texto tiene también una estructura sencilla y de inspiración popular (concretamente inspirada en una canción de cuna inglesa, tal como dice en el epílogo la autora) con preguntas y respuestas; unos pareados alegres; un final que remite al propio cuento (estas cosas me encantan); y un niño que acaba dormido (siempre es un buen final).

En suma, dos libros hermosos para los más pequeños (y para sus padres) que me han gustado mucho.
Saludos

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