sábado, 8 de junio de 2013

Mi planta de naranja lima

He pasado esta mañana leyendo placenteramente en casa un librito delicioso: Mi planta de naranja lima, de José Mauro de Vasconcelos. La edición que yo tengo está traducida por Carlos Manzano y cuidadosamente publicada (como es habitual en ellos) por Libros del Asteroide.


El librito nos cuenta los días de Zezé, un niño de cinco años de una familia pobre, muy pobre, en situación de dificultad. La vida no es fácil en esta casa ni en ese tiempo donde la frustración ante la penuria, en no pocas ocasiones, se torna en violencia contra los más débiles. Hay lugar también para las aventuras, las travesuras, las zurras... y la amistad. El protagonista es un niño muy especial, listo (aprende a leer él solo y bien pequeño), sensible (su forma de pensar y de ver las cosas resulta deslumbrante), curioso y, sobre todo, niño (con ganas de jugar, de imaginar, de fantasear). Pero la vida que lleva le hace descreer del amor: se va convenciendo de que en verdad es un niño malo y que no debería haber nacido. Sin embargo, el cariño y la ternura que vuelcan sobre él personas como su hermana Glòria, o el cantante-vendedor Ariovaldo, o su profesora Cecila, o su amigo (antes enemigo y luego casi un padre) el Portuga, abren un camino de esperanza para él a pesar de los infortunios y la tragedia.
Mención aparte merece la planta de naranja lima, acaso un trasunto de la infancia del propio protagonista (por eso la pérdida de la inocencia se convierte en la despedida de esa planta de naranja lima, esa flor primera), una planta con la que jugar y conversar e imaginar. Una imagen hermosa, de gran intensidad poética, y muy sugerente.
La historia está contada maravillosamente: combina lo hermoso de los días de la infancia con la crudeza de la vida en un ambiente tan áspero como es el de esa familia; ocurre además que esta historia adquiere una nueva dimensión cuando descubrimos que es autobiográfica.
Un libro que se ha convertido, por derecho propio, en uno de los clásicos brasileños del S. XX. Un libro hermoso, duro, emocionante, cruel, esperanzador. Un libro que te toca bien adentro, que llega para quedarse. Una lectura totalmente recomendable.
Saludos

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