domingo, 14 de abril de 2013

El Pequeño Rey

Javier Sáez Castán es uno de mis autores favoritos (aquí su ficha) y tiene varios libros imprescindibles para mi biblioteca personal. Entre ellos hay una serie dedicada al Pequeño Rey (tres títulos publicados hasta el día de hoy) que me parece de los libros más interesantes que he leído y disfrutado en los últimos años. Voy a comentaros algo de ellos.


El Pequeño Rey es un niño, su vestimenta es de niño pequeño (a modo de pijama de bebé con abertura trasera para poder cambiarle el pañal) pero que tiene cabeza de adulto (con barba, de hecho), aquí podéis ver bocetos y estudios del autor hasta llegar a tomar la figura actual. Pequeño Rey vive unas aventuras que los niños y niñas podrán reconocer como bien cercanas, donde lo pequeño es grande y el juego no necesita de mucho artificio (ni juguete). Y por supuesto donde lo políticamente correcto no manda. Creo, en verdad, que he visto pocos álbumes tan interesantes y felices como estos tres que hoy os comento, los tres escritos e ilustrados por Javier Sáez Castán y los tres publicados por Ekaré.


El Pequeño Rey general de infantería. Un día el Pequeño Rey descubre que sus soldados de juguete están rotos y decide hacer otro nuevo ejército, cuenta para ello con la ayuda de gorgojos, cochinillas y cucarachos. Una vez hecho el ejército (ay los ¡vivas!, cómo les gustan a los pequeños reyes) y tras el desfile (ojo a los detalles, como los de las flores de lis: es genial, de verdad) se buscan enemigos para la posible batalla (ese ejército asustado ante los enemigos naturales es fantástico). Cuando se decide que el enemigo será la vaca y tras la fallida primera intentona, la resolución final es estupenda (ay, de nuevo, qué guiño del autor al conquistar la boñiga seca. Brutal).
Un libro álbum fantástico, que nos muestra al pequeño rey, ese rey que muchos padres y madres y educadores conocemos bien pero que muy pocos son capaces de mostrarnos con la inteligencia y simpatía como lo hace Javier Sáez Castán. Un libro valiente y feliz. Imprescindible.


El Pequeño Rey director de orquesta. Una noche el Pequeño Rey no puede dormir y decide organizar una orquesta para que haga música y así él pueda dormirse. Pronto grillos, cigarras y chicharrones forman parte de una endiablada orquesta (ay, cómo le gustan los ¡bravos! a los pequeños reyes) que disfruta de las deliciosas partituras y que acaba por hacer perder los nervios de su propio director quien está a punto de liarse a mamporros con la batuta. Este cuento es muy divertido y tiene algunos elementos estructurales similares al anterior, y no solo estructurales. 
Una vez más nos encontramos con un libro álbum que los niños y niñas sentirán muy cercano (ay, esa música ruidosa sin fin); y sí, un libro valiente y feliz. Imprescindible.


El Pequeño Rey maestro repostero. Harto de merendar siempre compota el Pequeño Rey decide preparar una Mojiganga a la Petit Roi (con tropezones) con ayuda de gorgojos, cochinillas y gusarapos (que brindaron, cómo no, por el Pequeño Rey; ay, cómo le gustan los bridis al Pequeño Rey). El proceso en el que los pinches pasan a ser ingredientes y, finalmente, comensales, es estupendo, muy divertido y, una vez más, bien cercano a los niños y niñas que disfrutan haciendo "comiditas" con barros y potingues varios. Los guiños en las ilustraciones (tan cuidadas, marca del autor), así como la resolución fabulosa de la historia, hacen, de nuevo, de este libro álbum un título bien divertido, valiente, feliz. Imprescindible.

En suma, tres álbumes maravillosos. Y sí, lo diré una vez más: imprescindibles.
Saludos

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