La pasada semana estuve contando cuentos por varios municipios de las provincias de Jaén, Madrid, Ciudad Real y también en Guadalajara capital. La próxima semana tengo unas 14 sesiones de cuentos por varios municipios de la provincia de Huesca. Parece claro que este oficio mío implica, entre otras cosas, viajar. Y mucho.
Hace unos años, antes de la irrupción de la crisis y el desmontaje sistemático de la cultura, yo hacía una media de unos 60.000 km al año con el coche (a los que había que sumar otros desplazamientos en avión o tren, que no eran pocos) para contar cuentos, dar talleres, hacer visitas de autor, etc. En estos últimos años la cifra ha bajado (unos 40.000 km al año), pero sigue siendo notable.
Hace unos diez años que, como autónomo, imputo en mi cuenta de gastos como gasto necesario para ejercer mi oficio lo relativo al coche. De hecho, para que no hubiera ninguna confusión en ese sentido, tuve que comprar un coche "de empresa", diferente del coche "de uso doméstico". Es más, esto no podía ser si el coche de casa era pequeño (pongamos un "Saxo") y el de empresa grande (pongamos un "Passat"). Por eso me "obligaron" a tener dos coches grandes, uno para casa (pongamos un "Passat") y otro para la empresa (pongamos otro "Passat"). Y digo que hace años que esto va siendo así (y sin problemas) desde que soy autónomo. (Vamos, sin problemas para los señores agentes tributarios, que para mí es una triste gracia tener que pagar dos coches grandes, y sus seguros y talleres y gastos e impuestos... a veces da la sensación que trabajo para el coche).
Sin embargo ha llegado la crisis y con ella el notable afán recaudatorio por parte de las administraciones (no para dotar a las bibliotecas, no para mejorar las escuelas, no para incrementar los servicios sanitarios... sino para mantener a flote a los bancos y tapar sus vergüenzas) y ahora resulta que la Agencia Tributaria ha decidido que mi coche "de empresa" no es justificable, y por lo tanto, no es imputable como gasto en mi oficio.
Sin embargo, paradojas del destino, sí me puedo desgravar como gasto un billete de tren. Pero no la gasolina del coche que uso para ir a contar.
Quizás se piensan los señores agentes tributarios que yo voy todos los días a contar a Madrid y Barcelona con tan buenas comunicaciones y tan "baratos" transportes públicos. Que me expliquen los señores agentes tributarios cómo viajo la próxima semana de Cabanillas del Campo a Fraga (echen cuentas del tiempo y combinaciones de transporte, por favor, y de costes), y de Fraga (donde cuento en dos lugares bien distantes en la misma mañana) a Torrente de Cinca, y de allí a Alcampell, luego a Altorricón, pasando por Tamarite de Litera y Albelda y de nuevo a Fraga y de ahí a Borrastre para terminar el sábado en Fiscal. Todo esto con "fantásticas" combinaciones de transporte público "ideales" para poder moverse de un lugar a otro. Ah, y luego tengo que volver de Fiscal a Cabanillas del Campo intentando llegar el sábado antes de que mis hijos se acuesten, por ver a la familia y pasar un rato con mis hijos (la familia, esa cosa que tanto parece importar a los políticos de la derecha y que por eso, tanto miman -¿o era minan?).
Ahora mi coche no quieren que sea imputado como gasto de mi oficio y yo no consigo entender por qué. Invito a los señores agentes tributarios a que se vengan conmigo la próxima semana de ruta, lo mismo salir de su despacho les hace ver las cosas de otro modo.
Sí, somos pocos contando en España, pero este oficio nuestro existe y es especial: hacemos muchos kilómetros, como los camioneros o los taxistas, e igual que ellos necesitamos un vehículo de empresa que nos lleve y nos traiga (con nuestra carga de cuentos). Pero es que además: creamos como los escritores, estamos frente a un público como los actores, preservamos textos antiguos como los archiveros, desvelamos lecturas como los bibliotecarios, educamos como los maestros, contamos historias como los directores de cine, divertimos como los payasos, hacemos magia con las palabras como los magos (¿o era malabares como los malabaristas?), emocionamos como los músicos... Sí, el nuestro es un oficio muy raro. Pero existe. Al menos de momento.
Y si estamos pagando religiosamente nuestros autónomos y nuestros impuestos (un 42% antes de abrir la boca para contar), entonces también será justo que podamos desgravarnos, como hasta ahora, los gastos que nuestro oficio conlleva. Digo yo. Y entre ellos, el coche. Digo yo.
Mientras tanto, así seguimos: los señores agentes tributarios erre que erre y sin ganas de devolverme lo que me corresponde según mi declaración de 2011 (es decir, la renta de 2010) y yo atónito sin entender nada. O entendiendo mucho. Y yendo día sí y día también a hablar con mi gestor y siguiendo con los recursos que la ley permite. Por eso escribo este post, y por eso quiero avisar: pienso agotar todas las vías legales. Me cueste lo que me cueste. No es una cuestión de que me devuelvan más o menos dinero de la renta de 2010. Es una cuestión de dignidad, de amor propio. Un acto de pura resistencia.
Saludos
miércoles, 31 de octubre de 2012
martes, 30 de octubre de 2012
StoryCubes
Tengo una pequeña colección de mazos de cartas para inventar historias (diez o doce tipos distintos). Las guardo más como curiosidad que como herramienta real para mi trabajo, aunque es cierto que hay algunas que las uso en talleres y cursos.
Ayer Alicja nos regaló tres cajas de StoryCubes, dados para inventar cuentos. Y mis hijos están completamente enganchados. Hasta yo estoy sorprendido de lo bien que funcionan, por eso los traigo hoy aquí, para que los conozcáis y, si os interesan, os hagáis con ellos y paséis muy buenos ratos jugando solos o en compañía.
Aquí tenéis una foto:
Y aquí tenéis esta versión estupenda elaborada a modo de aplicación informática por Arancha Ortiz, José Luis Martins Morais y Juan Carlos Falcón (vamos, no te lo pienses, entra en el enlace y juega, lo vas a disfrutar, te lo aseguro).
Saludos
Ayer Alicja nos regaló tres cajas de StoryCubes, dados para inventar cuentos. Y mis hijos están completamente enganchados. Hasta yo estoy sorprendido de lo bien que funcionan, por eso los traigo hoy aquí, para que los conozcáis y, si os interesan, os hagáis con ellos y paséis muy buenos ratos jugando solos o en compañía.
Aquí tenéis una foto:
Y aquí tenéis esta versión estupenda elaborada a modo de aplicación informática por Arancha Ortiz, José Luis Martins Morais y Juan Carlos Falcón (vamos, no te lo pienses, entra en el enlace y juega, lo vas a disfrutar, te lo aseguro).
Saludos
lunes, 29 de octubre de 2012
Hoy en la SER
Es lunes y todos los lunes toca recomendar libros en la SER. Hoy ando algo despistado tras el turbión de emociones ayer en las puertas del Teatro Moderno, espero que no se me note mucho delante de los micrófonos. Y es que lo de ayer fue, en verdad, una de esas sesiones que te rondan durante días y no te borran la sonrisa de la cara. Una sesión inolvidable.
Pero vayamos al lío.
Hoy, como es costumbre, he recomendado un par de libros.
Para empezar traje uno de los últimos álbumes de Julia Donaldson y Axel Scheffler publicados en España, se trata de El dragón Zog, traducido por Roberto Aliaga y publicado por MacMillan Infantil y Juvenil. Si escucháis mi participación en los lunes de la SER de Guadalajara desde hace algún tiempo sabréis que este tándem de autora-ilustrador me gusta mucho, que alguno de sus libros se encuentra entre mis favoritos (y los favoritos de millones de niños y niñas), y que siempre que puedo los traigo aquí. El dragón Zog os hará pasar un buen rato con los más pequeños, seguro, a pesar del buenismo final del texto el cuento funciona. Ah, y la traducción de Roberto Aliaga está fenomenal.
Para continuar he traído un libro de cuentos eróticos, un clásico [quizás me anime a traer una vez al mes algún libro de este género]. Se trata de Delta de Venus, de Anaïs Nin, mi edición es de Círculo de Lectores pero podréis encontrarla también en Plaza y Janés. Esta colección es muy interesante por varios motivos: para empezar porque pertenece al género de la literatura erótica, un ámbito bastante secreto y, durante siglos, perseguido, quizás no tanto por la temática que toca (que también), sino por se acerado y crítico en sus textos y mostrando las vergüenzas de una sociedad siempre tan hipócrita (en este sentido, quizás os interese echar un vistazo a estas breves reflexiones sobre contar cuentos eróticos). Para continuar, estos cuentos fueron escritos por encargo (lo cual resulta una rareza interesante). Y para terminar, estos cuentos eróticos quizás sean punta de lanza de la voz narrativa femenina en el género de la literatura erótica. Más información sobre este libro aquí.
En suma, un festín de relatos vergonzantes contados por una escritora con voz firme, ideales para estos días de frío.
También me dio tiempo a contar una fabulita de Esopo, la de "La zorra que acariciaba a un corderito y el perro". Sin desperdicio, claro.
Aquí tienes el audio de mi intervención hoy en la SER.
Feliz semana de cuentos.
Saludos
Pero vayamos al lío.
Hoy, como es costumbre, he recomendado un par de libros.
Para empezar traje uno de los últimos álbumes de Julia Donaldson y Axel Scheffler publicados en España, se trata de El dragón Zog, traducido por Roberto Aliaga y publicado por MacMillan Infantil y Juvenil. Si escucháis mi participación en los lunes de la SER de Guadalajara desde hace algún tiempo sabréis que este tándem de autora-ilustrador me gusta mucho, que alguno de sus libros se encuentra entre mis favoritos (y los favoritos de millones de niños y niñas), y que siempre que puedo los traigo aquí. El dragón Zog os hará pasar un buen rato con los más pequeños, seguro, a pesar del buenismo final del texto el cuento funciona. Ah, y la traducción de Roberto Aliaga está fenomenal.
Para continuar he traído un libro de cuentos eróticos, un clásico [quizás me anime a traer una vez al mes algún libro de este género]. Se trata de Delta de Venus, de Anaïs Nin, mi edición es de Círculo de Lectores pero podréis encontrarla también en Plaza y Janés. Esta colección es muy interesante por varios motivos: para empezar porque pertenece al género de la literatura erótica, un ámbito bastante secreto y, durante siglos, perseguido, quizás no tanto por la temática que toca (que también), sino por se acerado y crítico en sus textos y mostrando las vergüenzas de una sociedad siempre tan hipócrita (en este sentido, quizás os interese echar un vistazo a estas breves reflexiones sobre contar cuentos eróticos). Para continuar, estos cuentos fueron escritos por encargo (lo cual resulta una rareza interesante). Y para terminar, estos cuentos eróticos quizás sean punta de lanza de la voz narrativa femenina en el género de la literatura erótica. Más información sobre este libro aquí.
En suma, un festín de relatos vergonzantes contados por una escritora con voz firme, ideales para estos días de frío.
También me dio tiempo a contar una fabulita de Esopo, la de "La zorra que acariciaba a un corderito y el perro". Sin desperdicio, claro.
Aquí tienes el audio de mi intervención hoy en la SER.
Saludos
domingo, 28 de octubre de 2012
En el Teatro Moderno
Hoy he contado cuentos en la puerta del Teatro Moderno dentro de la programación alternativa que la Asociación de Amigos del Moderno ha elaborado para este mes de octubre como medida de protesta por el cierre/privatización que la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha ha decidido para este emblemático teatro de nuestra ciudad.
Estoy completamente emocionado porque han asistido unas doscientas personas a la sesión de cuentos, con sus sillas y alfombras y bien abrigados (que frío hacía, frío de ese que anticipa ya en firme la llegada del invierno), y con muchas ganas de reivindicar lo suyo y pasarlo bien.
He llevado algunos cuentos participativos, de esos en los que el público tiene que cantar algo o responder o mover un brazo, igual que he llevado cuentos de los de escuchar y disfrutar por la historia hermosa que narran o cuentos que eran invitaciones a jugar e improvisar. En suma, una sesión con cuentos variados pero que tenían algo en común: las ganas de pasarlo bien y de reivindicar lo nuestro. Quizás por eso han ido saliendo algunos guiños en los cuentos ante la situación del Teatro Moderno, citas a la responsabilidad de los gestores de lo público (de lo nuestro), referencias al valor de la democracia y al poder de la comunidad, etc.
En suma, ha sido una tarde maravillosa, muy emocionante, muy feliz. Se siente uno con fuerzas para seguir embarcado en este y todos los frentes que haga falta. Porque vamos a resistir. Seguro.
Si encuentro alguna reseña o crónica del evento aquí dejaré constancia.
Saludos
| foto MJPC |
He llevado algunos cuentos participativos, de esos en los que el público tiene que cantar algo o responder o mover un brazo, igual que he llevado cuentos de los de escuchar y disfrutar por la historia hermosa que narran o cuentos que eran invitaciones a jugar e improvisar. En suma, una sesión con cuentos variados pero que tenían algo en común: las ganas de pasarlo bien y de reivindicar lo nuestro. Quizás por eso han ido saliendo algunos guiños en los cuentos ante la situación del Teatro Moderno, citas a la responsabilidad de los gestores de lo público (de lo nuestro), referencias al valor de la democracia y al poder de la comunidad, etc.
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| foto de NuevaAlcarria |
Si encuentro alguna reseña o crónica del evento aquí dejaré constancia.
- Noticia en PlaceresYMás previa a la sesión de cuentos: Pep Bruno defenderá con sus cuentos el NO al cierre del Teatro Moderno, por Paz Ruiz Utrilla.
- Crónica de CulturaEnGuada: El cuento como fórmula de resistencia, de Rubén Madrid.
- Noticia en DiarioCrítico CLM: Contando cuentos para salvar un teatro de Guadalajara del cierre.
- Breve nota en Nueva Alcarria: Pep Bruno cerró la programación reivindicativa a las puertas del Moderno.
- Nota de la Plataforma NO AL CIERRE DEL TEATRO MODERNO: Una tarde más el público ha acudido a la cita dominical en las puertas del Teatro Moderno, más de doscientas personas han colocado su silla en medio de la calle esperando que comenzase la función, en esta ocasión los cuentos de Pep Bruno.Esta tarde Pep nos ha regalado sus cuentos, los ha puesto al servicio de la causa, y ha demostrado que le sobran tablas, que es un narrador como la copa de una "encina", que puede hacernos disfrutar dentro y fuera del teatro, que se entiende bien con los grandes y también con los pequeños. Aun en plena calle y con frío nos hemos sentido abrigados (la palabra bien dicha siempre calienta), formando parte de algo (lo oral crea comunidad) y, lo más importante, reivindicando un espacio de la ciudad que no debería estar cerrado.Aunque hoy ha sido la última de la funciones de la programación alternativa a las puertas del teatro moderno esto no es un colorín colorado, nada de eso: la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha tiene que contarnos todavía qué pretende hacer con el único teatro de titularidad regional, cuándo y cómo va a ser esa superinauguración de la que hablaba el Consejero. Los ciudadanos de Guadalajara vamos a seguir defendiendo el Moderno con todas nuestras energías, pidiendo su reapertura y recordándoles a los gestores de lo público que una de sus obligaciones es promover la cultura y hacerla accesible a todos los ciudadanos, que en el Moderno la función debe continuar.Gracias a las personas que han actuado a las puertas del Moderno, a las que han venido con su silla y a las que lo han contado y difundido.
Saludos
Bálano
Acabo de terminar de leer Bálano, de Eduardo Rojas Rebolledo, publicado en Fondo de Cultura Económica. Este libro me lo recomendó (y me lo hizo llegar, todo sea dicho) mi buena amiga Charo Pita, narradora y escritora.
El libro nos cuenta la historia de Günter von Gropius y Hugo von Nagel, o más exactamente nos cuenta la vida de Hugo von Nagel relatada por Günter von Gropius. Hay otros personajes relevantes en esta historia (Estefania, Nora, Maria, Inés, los marineros del Kalamanzuf -especialmente Chuco Moreira-, etc.). Os preguntaréis qué tiene de peculiar la vida de Hugo para que merzca esta novela, la respuesta está en el título: Bálano. El bálano es la "parte extrema o cabeza del miembro viril" según recoge el DRAE, y la peculiaridad de Hugo es que su bálano es enorme, tan grande que no hay lugar (o casi no hay) donde alojarlo temporalmente.
Dicho esto uno podría pensar que esta novela nos cuenta un montón de aventuras y desventuras sexuales alrededor del prodigioso pene del protagonista. Y si bien es cierto que hay escenas eróticas y sexuales, también es cierto que no es el eje principal de la trama de la novela. Me explico: en verdad el bálano desmesurado es el motor de la acción, pero no es la acción en sí, pues toda la novela nos cuenta las dificultades de Hugo von Nagel para amar y ser correspondido en su amor. Por eso me atrevería a decir que este libro es una hermosa y trágica historia de amor en la que el sexo ocupa el lugar que le corresponde dentro de la trama.
Tiene además unas estupendas descripciones amatorias, con una riqueza de matices, detalles, vocablos... que hacen de su lectura un verdadero disfrute para el ojo y la piel. Y es, como muchas otras buenas novelas, un viaje en busca de la propia felicidad, con sus remansos y sus rápidos, con sus tormentas huracanadas y sus playas en calma.
Tiene además un personaje especial, Chuco Moreira, ayudante del cocinero en el Kalamanzuf, que es un narrador incontinente (y cuyo final resulta muy interesante y cargado de simbolismo). Os lo dejo unas líneas en acción:
"Las noches que siguieron en altamar fueron nuestra versión austera de las portentosas Mil y una. Chuco Moreira nos habló incontinente de todas las situaciones por la que había pasado desde que Hugo y yo abandonamos el Kalamanzuf al regreso de Filipinas. Nos contó, con lágrimas sinceras, del triste fallecimiento de Julios Narek. Lo hizo en un tono épico, glorioso, como si en vez de estar hablando de un bruto cocinero que murió abatido por una sobredosis de ginebra, estuviera habldo del furioso Orlando cayendo en los brazos heroicos de Carlomagno. Éstas son las cosas que me fascinan de las mentes ingenuas y sinceras: su capacidad -en todos los haceres de la vida- para extraer la belleza de los hechos más simples y vulgares. Cuántos hombres de letras no venderían su alma por un talento de tal guisa.
También nos relató (...) una a una sus aventuras de burdel. Empleaba la minucia de un retratista flamenco para cada descripción, pormenorizando en los olores y sabores, en las texturas y densidades de los pechos y las nalgas, en los brillos de la lengua o la espesura del pubis, y resaltando el ritmo de los gemidos... las sacudidas de sus placeres. Hubo momentos en los que Hugo y yo sentimos la sangre palpitarnos caliente en la entrepierna; y los hubo, también, en los que la risa nos nació incontrolable: por lo grotesco de la escena, por las metáforas de las que echaba mano el entusiasta narrador... Chuco contaba a los cuatro vientos, pero cada pausa, cada silencio, eran para Hugo von Nagel: para buscar su mirada de complicidad, la aquiesencia del admirado maestro." (pp. 115-116).
He disfrutado mucho con su lectura y os la recomiendo sabiendo que también disfrutaréis leyéndolo.
Saludos
El libro nos cuenta la historia de Günter von Gropius y Hugo von Nagel, o más exactamente nos cuenta la vida de Hugo von Nagel relatada por Günter von Gropius. Hay otros personajes relevantes en esta historia (Estefania, Nora, Maria, Inés, los marineros del Kalamanzuf -especialmente Chuco Moreira-, etc.). Os preguntaréis qué tiene de peculiar la vida de Hugo para que merzca esta novela, la respuesta está en el título: Bálano. El bálano es la "parte extrema o cabeza del miembro viril" según recoge el DRAE, y la peculiaridad de Hugo es que su bálano es enorme, tan grande que no hay lugar (o casi no hay) donde alojarlo temporalmente.
Dicho esto uno podría pensar que esta novela nos cuenta un montón de aventuras y desventuras sexuales alrededor del prodigioso pene del protagonista. Y si bien es cierto que hay escenas eróticas y sexuales, también es cierto que no es el eje principal de la trama de la novela. Me explico: en verdad el bálano desmesurado es el motor de la acción, pero no es la acción en sí, pues toda la novela nos cuenta las dificultades de Hugo von Nagel para amar y ser correspondido en su amor. Por eso me atrevería a decir que este libro es una hermosa y trágica historia de amor en la que el sexo ocupa el lugar que le corresponde dentro de la trama.
Tiene además unas estupendas descripciones amatorias, con una riqueza de matices, detalles, vocablos... que hacen de su lectura un verdadero disfrute para el ojo y la piel. Y es, como muchas otras buenas novelas, un viaje en busca de la propia felicidad, con sus remansos y sus rápidos, con sus tormentas huracanadas y sus playas en calma.
Tiene además un personaje especial, Chuco Moreira, ayudante del cocinero en el Kalamanzuf, que es un narrador incontinente (y cuyo final resulta muy interesante y cargado de simbolismo). Os lo dejo unas líneas en acción:
"Las noches que siguieron en altamar fueron nuestra versión austera de las portentosas Mil y una. Chuco Moreira nos habló incontinente de todas las situaciones por la que había pasado desde que Hugo y yo abandonamos el Kalamanzuf al regreso de Filipinas. Nos contó, con lágrimas sinceras, del triste fallecimiento de Julios Narek. Lo hizo en un tono épico, glorioso, como si en vez de estar hablando de un bruto cocinero que murió abatido por una sobredosis de ginebra, estuviera habldo del furioso Orlando cayendo en los brazos heroicos de Carlomagno. Éstas son las cosas que me fascinan de las mentes ingenuas y sinceras: su capacidad -en todos los haceres de la vida- para extraer la belleza de los hechos más simples y vulgares. Cuántos hombres de letras no venderían su alma por un talento de tal guisa.
También nos relató (...) una a una sus aventuras de burdel. Empleaba la minucia de un retratista flamenco para cada descripción, pormenorizando en los olores y sabores, en las texturas y densidades de los pechos y las nalgas, en los brillos de la lengua o la espesura del pubis, y resaltando el ritmo de los gemidos... las sacudidas de sus placeres. Hubo momentos en los que Hugo y yo sentimos la sangre palpitarnos caliente en la entrepierna; y los hubo, también, en los que la risa nos nació incontrolable: por lo grotesco de la escena, por las metáforas de las que echaba mano el entusiasta narrador... Chuco contaba a los cuatro vientos, pero cada pausa, cada silencio, eran para Hugo von Nagel: para buscar su mirada de complicidad, la aquiesencia del admirado maestro." (pp. 115-116).
He disfrutado mucho con su lectura y os la recomiendo sabiendo que también disfrutaréis leyéndolo.
Saludos
sábado, 27 de octubre de 2012
Menuda semana
Esta semana ha sido bien ajetreada: sesiones varias de cuentos en Las Rozas; visita de autor por Alcázar de San Juan; charlas y sesiones de cuentos por varios municipios de Jaén (mira, aquí una breve nota de mi paso por Andújar, o esta entrada del paseo por Arjonilla); celebración del Día de la Biblioteca; la sesión de cuentos en La Posada del Diablo, en Alcalá de Henares (mira, otra nota) y, para terminar, mañana sesión de cuentos-protesta por el cierre y/o privatización del Teatro Moderno de Guadalajara.
Y por eso escribo esta pequeña entrada en el blog, para animaros a que vengáis mañana a la sesión de cuentos a las puertas del Teatro Moderno. Será a las 17,00, habrá que venir abrigados y con silla, pero seguro que lo vamos a pasar bien. Lo explica con todo lujo de detalles Pilar Ruiz en esta recomendación del blog PlaceresYMás, echa un vistazo si todavía no lo tienes claro.
Y por eso escribo esta pequeña entrada en el blog, para animaros a que vengáis mañana a la sesión de cuentos a las puertas del Teatro Moderno. Será a las 17,00, habrá que venir abrigados y con silla, pero seguro que lo vamos a pasar bien. Lo explica con todo lujo de detalles Pilar Ruiz en esta recomendación del blog PlaceresYMás, echa un vistazo si todavía no lo tienes claro.
jueves, 25 de octubre de 2012
El trovador Macías
Ayer estuve contando cuentos para adultos en Arjonilla, un pueblo de la campiña jienense rodeado de extensos olivares. No es la primera vez que paso por este lugar a contar, pero sí la primera que tuve tiempo para dar un paseo y contemplar algunos de sus rincones.
Lo que me interesó de Arjonilla (hasta tal punto de traerlo a este blog), es su vinculación con la leyenda del trovador Macías, el Enamorado. Pero vayamos por partes.
En la extensa familia de los cantores y narradores (a lo largo de los siglos y las culturas) los trovadores tuvieron un lugar bien destacado en la Europa de los siglos XII y XIII. Los trovadores solían provenir de alta cuna (llegó a haber entre ellos algún rey y algún Papa, lo que da una pista de lo prestigiado que estaba escribir y cantar poesía). Fueron también los trovadores quienes se encargaron de dar a conocer y difundir la nueva del "amor cortés" y, por tanto, de edificar los fundamentos del concepto de amor en la literatura tal como se entiende ahora en Occidente.
Además, mientras los poetas todavía componían sus versos en latín, los trovadores utilizaban para sus composiciones las lenguas vernáculas (occitano, catalán, alemán, galaico-portugués, castellano...). Esto es muy interesante porque en su momento supuso algo completamente novedoso y fue un paso muy importante en la recuperación de la palabra: se contaba/cantaba y todo el público que escuchaba podía entender lo que se contaba y cantaba. No sucedía lo mismo con las composiciones escritas en latín que, para ser entendidas, era necesario que el auditorio tuviera conocimientos de esa lengua.
Por otro lado, y en un plano más popular, los trovadores cohabitaban con los juglares, que también cantaban y contaban (en muchas ocasiones composiciones de otros, o cuentos y canciones tradicionales, aunque algunos también componían sus propios textos) pero, además, podían desarrollar otras actividades artísticas y de entretenimiento (saltimbanquis, músicos, danzantes, equilibristas...).
Aunque al principio estos juglares estuvieron mal vistos (Alfonso X el Sabio llegó a declararlos infames) poco a poco fueron encontrando el favor, no solo de las clases populares, sino también de los nobles.
De hecho, con el paso de los años, hubo juglares que pasaron a formar parte de algunas cortes, y se les denominó bufones (aunque si leéis el enlace con detenimiento veréis que los poderosos siempre han tenido costumbre de rodearse de cómicos que han recibido distintos nombres a lo largo de los tiempos).
Estos juglares pasaron de las plazas de los pueblos a los pórticos de las iglesias y más adelante llegaron a trabajar dentro de las mismas iglesias en lo que fue el germen del teatro medieval español.
Dicho todo esto, volvamos a Arjonilla y al trovador Macías el enamorado y su historia: El trovador, que Macías estaba al servicio del marqués de Villena, se enamoró de doña Elvira, una dama de compañía de la marquesa. Sin embargo el marqués casó a doña Elvira con un rico hidalgo. A pesa de ello Macías y doña Elvira perseveraron en su amor y el marqués decidió recluir al trovador en la cárcel de Arjonilla. Allí Macías siguió cantando a su amada hasta que un día, el marido, loco de celos, fue hasta la cárcel y le dio muerte.
He encontrado diferentes versiones en la red, pero la más fiable, una vez más, es esta que os enlazo directamente desde la wikipedia.
Ayer pude dar una vuelta por Arjonilla, ver el castillo donde el trovador estuvo recluido y pasear por la calle que lleva su nombre. No conozco muchas calles dedicadas a cantores y narradores, ni muchos pueblos que se honren por tener entre sus señas de identidad historias vinculadas con la palabra dicha, por eso mi visita de ayer a este lugar resultó especialmente emocionante.
Saludos
Lo que me interesó de Arjonilla (hasta tal punto de traerlo a este blog), es su vinculación con la leyenda del trovador Macías, el Enamorado. Pero vayamos por partes.
UN POCO DE HISTORIA Y TÉRMINOS
(Del estudio de la figura del narrador oral, en el que ando enredado)
En la extensa familia de los cantores y narradores (a lo largo de los siglos y las culturas) los trovadores tuvieron un lugar bien destacado en la Europa de los siglos XII y XIII. Los trovadores solían provenir de alta cuna (llegó a haber entre ellos algún rey y algún Papa, lo que da una pista de lo prestigiado que estaba escribir y cantar poesía). Fueron también los trovadores quienes se encargaron de dar a conocer y difundir la nueva del "amor cortés" y, por tanto, de edificar los fundamentos del concepto de amor en la literatura tal como se entiende ahora en Occidente.
Además, mientras los poetas todavía componían sus versos en latín, los trovadores utilizaban para sus composiciones las lenguas vernáculas (occitano, catalán, alemán, galaico-portugués, castellano...). Esto es muy interesante porque en su momento supuso algo completamente novedoso y fue un paso muy importante en la recuperación de la palabra: se contaba/cantaba y todo el público que escuchaba podía entender lo que se contaba y cantaba. No sucedía lo mismo con las composiciones escritas en latín que, para ser entendidas, era necesario que el auditorio tuviera conocimientos de esa lengua.Por otro lado, y en un plano más popular, los trovadores cohabitaban con los juglares, que también cantaban y contaban (en muchas ocasiones composiciones de otros, o cuentos y canciones tradicionales, aunque algunos también componían sus propios textos) pero, además, podían desarrollar otras actividades artísticas y de entretenimiento (saltimbanquis, músicos, danzantes, equilibristas...).
Aunque al principio estos juglares estuvieron mal vistos (Alfonso X el Sabio llegó a declararlos infames) poco a poco fueron encontrando el favor, no solo de las clases populares, sino también de los nobles.
De hecho, con el paso de los años, hubo juglares que pasaron a formar parte de algunas cortes, y se les denominó bufones (aunque si leéis el enlace con detenimiento veréis que los poderosos siempre han tenido costumbre de rodearse de cómicos que han recibido distintos nombres a lo largo de los tiempos).Estos juglares pasaron de las plazas de los pueblos a los pórticos de las iglesias y más adelante llegaron a trabajar dentro de las mismas iglesias en lo que fue el germen del teatro medieval español.
SOBRE EL TROVADOR MACÍAS Y SU LEYENDA
Dicho todo esto, volvamos a Arjonilla y al trovador Macías el enamorado y su historia: El trovador, que Macías estaba al servicio del marqués de Villena, se enamoró de doña Elvira, una dama de compañía de la marquesa. Sin embargo el marqués casó a doña Elvira con un rico hidalgo. A pesa de ello Macías y doña Elvira perseveraron en su amor y el marqués decidió recluir al trovador en la cárcel de Arjonilla. Allí Macías siguió cantando a su amada hasta que un día, el marido, loco de celos, fue hasta la cárcel y le dio muerte.
He encontrado diferentes versiones en la red, pero la más fiable, una vez más, es esta que os enlazo directamente desde la wikipedia.
Ayer pude dar una vuelta por Arjonilla, ver el castillo donde el trovador estuvo recluido y pasear por la calle que lleva su nombre. No conozco muchas calles dedicadas a cantores y narradores, ni muchos pueblos que se honren por tener entre sus señas de identidad historias vinculadas con la palabra dicha, por eso mi visita de ayer a este lugar resultó especialmente emocionante.
Saludos
miércoles, 24 de octubre de 2012
Feliz Día de la Biblioteca
El 24 de octubre celebramos el Día de la Biblioteca. En la biblioteca el cuento contado habita cómodo y es gracias a la biblioteca que mi oficio, el de contar cuentos, ha resurgido y se ha consolidado en estos últimos años.
Por eso desde AEDA, la asociación de profesionales de la narración oral en España, hemos hecho un pequeño vídeo que quiere ser un homenaje a la biblioteca. A las bibliotecas.
Por eso desde AEDA, la asociación de profesionales de la narración oral en España, hemos hecho un pequeño vídeo que quiere ser un homenaje a la biblioteca. A las bibliotecas.
A la biblioteca, a las bibliotecas, gracias.
¡Feliz Día de la Biblioteca!
Saludos
¡Feliz Día de la Biblioteca!
Saludos
lunes, 22 de octubre de 2012
Hoy en la SER
Hoy es lunes y, como todos los lunes, toca ir a la radio para hablar un poco de todo y recomendar también libros. Comenzamos charlando sobre la huelga de las familias convocada por la CEAPA, también hablamos del inicio de los Viernes de los Cuentos (fantástica Jan Blake) y del Teatro Moderno y de la semana que hoy comienza y en la que se celebra el Día Internacional de la Biblioteca. En casa pasamos así el día de la huelga.
Además nos dio tiempo para hablar de libros.
En primer lugar hice mi presentación en sociedad de mi último álbum (no deja de darme algo de pudor esto de hablar de mis libros... en fin): La mejor bellota, con ilustraciones estupendas hechas por Lucie Müllerová, con la que ya he trabajado en otros tres libros más: Un loro en mi granja, La noche de los cambios y Un lugar donde ser feliz. Sobre La mejor bellota he puesto algo más de información aquí, por si queréis echar un vistazo.
También os recomendé un estupendo libro de cuentos, se titula Vean ve, mis nanas negras, está escrito por la narradora colombiana Amalia Lú Posso Figueroa y publicado por la editorial alcarreña Palabras del Candil. Un libro sabroso, erótico, alegre, juguetón... En este enlace podéis ver a la autora contando uno de los cuentos del libro (creo que es suficiente buena carta de presentación para invitaros a leerlo). Más información sobre las nanas negras aquí.
Antes de terminar nos dio tiempo a contar un cuentecito de Esopo, fue el turno de "La comadreja y el gallo".
Saludos y feliz semana llena de lecturas.
Y feliz Día Internacional de la Biblioteca este miércoles.
Saludos
Además nos dio tiempo para hablar de libros.
En primer lugar hice mi presentación en sociedad de mi último álbum (no deja de darme algo de pudor esto de hablar de mis libros... en fin): La mejor bellota, con ilustraciones estupendas hechas por Lucie Müllerová, con la que ya he trabajado en otros tres libros más: Un loro en mi granja, La noche de los cambios y Un lugar donde ser feliz. Sobre La mejor bellota he puesto algo más de información aquí, por si queréis echar un vistazo.
También os recomendé un estupendo libro de cuentos, se titula Vean ve, mis nanas negras, está escrito por la narradora colombiana Amalia Lú Posso Figueroa y publicado por la editorial alcarreña Palabras del Candil. Un libro sabroso, erótico, alegre, juguetón... En este enlace podéis ver a la autora contando uno de los cuentos del libro (creo que es suficiente buena carta de presentación para invitaros a leerlo). Más información sobre las nanas negras aquí.
Antes de terminar nos dio tiempo a contar un cuentecito de Esopo, fue el turno de "La comadreja y el gallo".
Y feliz Día Internacional de la Biblioteca este miércoles.
Saludos
domingo, 21 de octubre de 2012
El Palacio de los Sueños
Hace ya tiempo os hablaba en este mismo blog de un libro de Ismaíl Kadaré titulado Tres cantos fúnebres por Kosovo. Aunque es un autor al que sigo desde hace años, cuando leí El expediente H y quedé deslumbrado por completo. No me cansaré de repetir que todos los que vivimos con pasión la narración oral deberíamos conocer los libros de este autor, y especialmente, El expediente H. Pero vayamos con la lectura de hoy.
Acabo de terminar de leer El Palacio de los Sueños, de Ismaíl Kadaré, traducido por Ramón Gómez Lizarralde y publicado por Alianza editorial (en su colección de bolsillo > biblioteca Kadaré).
El libro nos cuenta las peripecias de Mark-Alem, un miembro de la poderosa familia Qyprilli, que entra a trabajar en el misterioso Tabir Saray, el Palacio de los Sueños. El destino del protagonista y de la familia van de la mano a lo largo de toda la novela. El ambiente de incertidumbre, las situaciones oníricas, la trama entre brumas y lámparas a medio gas... consiguen armar una novela completamente fascinante.
La idea de un poderoso Palacio de los Sueños dedicado a recoger todos los sueños del imperio (un imperio con más de 40 naciones), seleccionarlos e interpretarlos para elegir, entre todos, uno (cada semana) que sea llevado al emperador y que éste decida los designios del imperio en función de este "sueño maestro", es absolutamente deslumbrante. El secreto y la incertidumbre que rodea al Tabir Saray, el misterio de sus secciones, sus pasillos laberínticos, sus incomprensibles designios (que nacen de sueños y no de hechos), sus personajes solitarios, sus puertas cerradas... nos atrapa desde las primeras páginas: uno no sabe bien (hablo por el lector, pero también por los protagonistas) en qué plano transcurre la historia: el onírico o el real.
Sucede además que, íntimamente relacionado con este Palacio en brumas, transcurre la vida de la familia Qyprilli, la única estirpe en Europa protagonista de una epopeya que todavía se canta. Así pues, Kadaré vuelve a traer a los cantores a su novela, y lo hace no de manera casual, pues la presencia de los aeda y su canto es el momento culminante de la novela. No me resisto a dejar aquí algunos párrafos, el último algo largo, pero creo que merece la pena:
"Vosotros los Qyprilli sois en la actualidad la única familia aristocrática de Europa, y seguramente del mundo, a quienes se dedica una canción de gesta. (...) Si a una gran familia alemana o francesa se le cantar en la actualidad la centésima parte de lo que se nos dedica a nosotros en los Balcanes, lo proclamaría a los cuatro vientos como el mayor de los orgullos y de los milagros." (p. 74-45)
"Corría la voz de que el soberano envidiaba a los Qyprilli precisamente a causa de esa epopeya. Decenas de divanes y poemas diversos habían sido compuestos para su glorificación por los poetas oficiales, pero en parte alguna se le había dedicado una canción de gesta comparable a la de los Qyprilli." (p. 76)
[los rapsodas] "Entraron al poco, en medio de un profundo silencio. Eran tres, vestidos con sus trajes típicos, dos de mediana edad, el tercero más joven, sosteniendo cada uno entre las manos su frágil instrumento musical (...) los lahutas, según los llamaban, muy semejantes a las guslas de los rapsodas eslavos. Experimentó la misma sorpresa, por no decir desengaño, que había sentido al ver por vez primera las guslas. Como había escuchado hablar tanto de la famosa epopeya, imaginó que los instrumentos musicales con que se acompañaría serían igualmente extraordinarios, pesados, majestuosos, sobrecogedores, y que los rapsodas apenas podrían arrastrarlos. Y la gusla resultó ser un sencillo instrumento de madera, que se sostenía fácilmente en la mano, y con una cuerda sola. Era verdaderamente increíble que aquel pedazo de madera provisto de una cuerda fuera capaz de dar vida a la gigantesca y secular epopeya. Ahora, al ver la lahuta, la decepción le pareció aún más hiriente. (...) Esperaba encontrarla no sólo pesada y enorme, sino casi salpicada por la sangre de las crueldades que la epopeya narraba. Sin embargo era tan tosca como su hermana eslava. La misma madera con un hueco abierto por la cara superior y la misma cuerda solitaria atravesándola.
Los rapsodas continuaban de pie (...). Tenían los cabellos claros, igual que los ojos. Más que menosprecio, sus miradas parecían expresar la negativa a que penetrara en su interior el cuadro que los rodeaba. (...)
Uno de los rapsodas se sentó en un escabel dispuesto allí por el mayordomo, colocó la lahuta sobre sus rodillas y permaneció en silencio un rato, con los ojos fijos sobre la cuerda. A continuación su mano derecha alzó el arco y rozó la cuerda con él. Los primeros sonidos del instrumento eran bajos, monótonos, y expresaban una suerte de obstinación en volver al punto de partida. Eran como una larga, extraordinariamente larga queja, que provocaba angustia en el pecho. A Mark-Alem le pareció que, de continuar unos instantes más, todos ellos sentirían que se quedaban sin aire. ¿Cuánto tardarían en acompañar con palabras aquellos sones corrosivos? Esta pregunta parecía leerse en los ojos de todos. Era preciso revestir con palabras semejante música, de lo contrario la cuerda, con su estridencia prolongada, les acabaría lacerando el alma hasta hacerla sangrar.
Cuando por fin el rapsoda abrió la boca para cantar, Mark-Alem sintió alivio. Pero duró poco, pues, igual que el sonido del instrumento, la voz del rapsoda tenía algo de inhumana. Se diría que mediante una operación singular hubieran arrancado de ella todas las entonaciones cotidianas, para dejar sólo las de carácter perdurable. Era una voz en la que la garganta del hombre y la garganta de la montaña parecían haberse concertado largamente hasta eliminar toda discordancia. Después se habían concertado con otras voces progresivamente más distantes, hasta llegar a los gemidos de las estrellas. Además, tanto la voz como las palabras mismas eran de tal condición que parecían poder brotar así de las bocas de los vivos como de los muertos. La concertación, pues, alcanzaba también a los espíritus y puede que esta última fuera la más íntima, la más lograda.
Mark-Alem no apartaba los ojos de la delgada cuerda solitaria tensada sobre la boca de la oquedad. Era la cuerda la que daba origen al gemido, y la oquedad bajo ella la que lo devolvía, ampliándolo hasta proporciones aterradoresa. Súbitamente a Mark-Alem se le reveló que aquella cavidad era la caja torácica que alojaba el espíritu de la nación a la que él pertenecía. Desde allí se alzaba vibrante el gemido secular. Ya había conocido antes retazos de ella, pero sólo ahora tenía la ocasión de escucharla completa. Sentía en su propio pecho la cavidad vacía de la lahuta.
El otro rapsoda se puso entonces a cantar la balada del puente, y en el profundo silencio que reinaba Mark-Alem tuvo la impresión de distinguir los golpes de los albañiles que, balo el sol frío, construían el puente salpicado con la sangre del sacrificio, el puente que no sólo había dado su nombre a los Qyprilli sino que los había marcado también con su fatalidad. (...) El rapsoda continuaba con la misma voz vibrante. (...)
Todo estaba verdadera y definitivamente claro. Aquella cavidad de la lahuta era justo la tumba donde se debatía el muerto. Sus gemidos surgían desde las profundidades, estremecedores como cosa alguna en el mundo." (pp. 179-183)
Hay muchas más citas que hacen referencia a la epopeya (que resulta clave en la trama) y al canto de los rapsodas (y su destino), pero no debo desvelar más.
Reiterar una vez más que este autor es maravilloso, acaso imprescindible para los amantes de la tradición oral, de la narración oral, de las admirables gestas, cantos, epopeyas... que han pervivido durante siglos en la vieja Europa.
Un libro absolutamente delicioso. Una lectura imprescindible.
Saludos
Acabo de terminar de leer El Palacio de los Sueños, de Ismaíl Kadaré, traducido por Ramón Gómez Lizarralde y publicado por Alianza editorial (en su colección de bolsillo > biblioteca Kadaré).
El libro nos cuenta las peripecias de Mark-Alem, un miembro de la poderosa familia Qyprilli, que entra a trabajar en el misterioso Tabir Saray, el Palacio de los Sueños. El destino del protagonista y de la familia van de la mano a lo largo de toda la novela. El ambiente de incertidumbre, las situaciones oníricas, la trama entre brumas y lámparas a medio gas... consiguen armar una novela completamente fascinante.
La idea de un poderoso Palacio de los Sueños dedicado a recoger todos los sueños del imperio (un imperio con más de 40 naciones), seleccionarlos e interpretarlos para elegir, entre todos, uno (cada semana) que sea llevado al emperador y que éste decida los designios del imperio en función de este "sueño maestro", es absolutamente deslumbrante. El secreto y la incertidumbre que rodea al Tabir Saray, el misterio de sus secciones, sus pasillos laberínticos, sus incomprensibles designios (que nacen de sueños y no de hechos), sus personajes solitarios, sus puertas cerradas... nos atrapa desde las primeras páginas: uno no sabe bien (hablo por el lector, pero también por los protagonistas) en qué plano transcurre la historia: el onírico o el real.
Sucede además que, íntimamente relacionado con este Palacio en brumas, transcurre la vida de la familia Qyprilli, la única estirpe en Europa protagonista de una epopeya que todavía se canta. Así pues, Kadaré vuelve a traer a los cantores a su novela, y lo hace no de manera casual, pues la presencia de los aeda y su canto es el momento culminante de la novela. No me resisto a dejar aquí algunos párrafos, el último algo largo, pero creo que merece la pena:
"Vosotros los Qyprilli sois en la actualidad la única familia aristocrática de Europa, y seguramente del mundo, a quienes se dedica una canción de gesta. (...) Si a una gran familia alemana o francesa se le cantar en la actualidad la centésima parte de lo que se nos dedica a nosotros en los Balcanes, lo proclamaría a los cuatro vientos como el mayor de los orgullos y de los milagros." (p. 74-45)
"Corría la voz de que el soberano envidiaba a los Qyprilli precisamente a causa de esa epopeya. Decenas de divanes y poemas diversos habían sido compuestos para su glorificación por los poetas oficiales, pero en parte alguna se le había dedicado una canción de gesta comparable a la de los Qyprilli." (p. 76)
[los rapsodas] "Entraron al poco, en medio de un profundo silencio. Eran tres, vestidos con sus trajes típicos, dos de mediana edad, el tercero más joven, sosteniendo cada uno entre las manos su frágil instrumento musical (...) los lahutas, según los llamaban, muy semejantes a las guslas de los rapsodas eslavos. Experimentó la misma sorpresa, por no decir desengaño, que había sentido al ver por vez primera las guslas. Como había escuchado hablar tanto de la famosa epopeya, imaginó que los instrumentos musicales con que se acompañaría serían igualmente extraordinarios, pesados, majestuosos, sobrecogedores, y que los rapsodas apenas podrían arrastrarlos. Y la gusla resultó ser un sencillo instrumento de madera, que se sostenía fácilmente en la mano, y con una cuerda sola. Era verdaderamente increíble que aquel pedazo de madera provisto de una cuerda fuera capaz de dar vida a la gigantesca y secular epopeya. Ahora, al ver la lahuta, la decepción le pareció aún más hiriente. (...) Esperaba encontrarla no sólo pesada y enorme, sino casi salpicada por la sangre de las crueldades que la epopeya narraba. Sin embargo era tan tosca como su hermana eslava. La misma madera con un hueco abierto por la cara superior y la misma cuerda solitaria atravesándola.
Los rapsodas continuaban de pie (...). Tenían los cabellos claros, igual que los ojos. Más que menosprecio, sus miradas parecían expresar la negativa a que penetrara en su interior el cuadro que los rodeaba. (...)
Uno de los rapsodas se sentó en un escabel dispuesto allí por el mayordomo, colocó la lahuta sobre sus rodillas y permaneció en silencio un rato, con los ojos fijos sobre la cuerda. A continuación su mano derecha alzó el arco y rozó la cuerda con él. Los primeros sonidos del instrumento eran bajos, monótonos, y expresaban una suerte de obstinación en volver al punto de partida. Eran como una larga, extraordinariamente larga queja, que provocaba angustia en el pecho. A Mark-Alem le pareció que, de continuar unos instantes más, todos ellos sentirían que se quedaban sin aire. ¿Cuánto tardarían en acompañar con palabras aquellos sones corrosivos? Esta pregunta parecía leerse en los ojos de todos. Era preciso revestir con palabras semejante música, de lo contrario la cuerda, con su estridencia prolongada, les acabaría lacerando el alma hasta hacerla sangrar.
Cuando por fin el rapsoda abrió la boca para cantar, Mark-Alem sintió alivio. Pero duró poco, pues, igual que el sonido del instrumento, la voz del rapsoda tenía algo de inhumana. Se diría que mediante una operación singular hubieran arrancado de ella todas las entonaciones cotidianas, para dejar sólo las de carácter perdurable. Era una voz en la que la garganta del hombre y la garganta de la montaña parecían haberse concertado largamente hasta eliminar toda discordancia. Después se habían concertado con otras voces progresivamente más distantes, hasta llegar a los gemidos de las estrellas. Además, tanto la voz como las palabras mismas eran de tal condición que parecían poder brotar así de las bocas de los vivos como de los muertos. La concertación, pues, alcanzaba también a los espíritus y puede que esta última fuera la más íntima, la más lograda.
Mark-Alem no apartaba los ojos de la delgada cuerda solitaria tensada sobre la boca de la oquedad. Era la cuerda la que daba origen al gemido, y la oquedad bajo ella la que lo devolvía, ampliándolo hasta proporciones aterradoresa. Súbitamente a Mark-Alem se le reveló que aquella cavidad era la caja torácica que alojaba el espíritu de la nación a la que él pertenecía. Desde allí se alzaba vibrante el gemido secular. Ya había conocido antes retazos de ella, pero sólo ahora tenía la ocasión de escucharla completa. Sentía en su propio pecho la cavidad vacía de la lahuta.
El otro rapsoda se puso entonces a cantar la balada del puente, y en el profundo silencio que reinaba Mark-Alem tuvo la impresión de distinguir los golpes de los albañiles que, balo el sol frío, construían el puente salpicado con la sangre del sacrificio, el puente que no sólo había dado su nombre a los Qyprilli sino que los había marcado también con su fatalidad. (...) El rapsoda continuaba con la misma voz vibrante. (...)
Todo estaba verdadera y definitivamente claro. Aquella cavidad de la lahuta era justo la tumba donde se debatía el muerto. Sus gemidos surgían desde las profundidades, estremecedores como cosa alguna en el mundo." (pp. 179-183)
Hay muchas más citas que hacen referencia a la epopeya (que resulta clave en la trama) y al canto de los rapsodas (y su destino), pero no debo desvelar más.
Reiterar una vez más que este autor es maravilloso, acaso imprescindible para los amantes de la tradición oral, de la narración oral, de las admirables gestas, cantos, epopeyas... que han pervivido durante siglos en la vieja Europa.
Un libro absolutamente delicioso. Una lectura imprescindible.
Saludos
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