viernes, 18 de enero de 2013

Compota de manzana

Acabo de terminar de releer Compota de manzana, un libro álbum de Klaas Verplancke, traducido por D. R. y D. B., y publicado por Ediciones Ekaré. Se trata de otro de los libros del tesorillo de las pasadas fechas (un regalo bien aprovechado, eh).


El libro nos habla de la relación entre un padre y su hijo, de los buenos momentos compartidos y de algún momento malo también, especialmente cuando el padre se enfada por alguna cosa con el hijo. Es interesante ver el punto de vista del niño y su escapada a otro-lugar-mejor que acaba por ser el lugar donde viven los monstruos y del que se regresa gracias al olor a compota de manzana (imposible no recordar el álbum de Sendak en estas páginas). El texto nos habla de los días brillantes y sus noches tormentosas.
La compota que da título al libro como un símbolo de lo cotidiano, sencillo, feliz (dulce), estable, de los días, un lugar hospitalario. Es interesante destacar que en este libro solo hay dos personajes varones: el padre y el niño.
Una lectura hermosa.
Saludos

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