viernes, 13 de junio de 2014

En la puñetera calle

Ayer estuvimos contando a las puertas del Teatro Moderno un buen puñado de cuentistas y amigos con un público vehemente y resistente a la lluvia. Tras dos horas y media de cuentos, con paseo hasta los soportales del Ayuntamiento incluido (ida y vuelta al teatro después), terminamos felices y con mucha cuerda todavía reivindicando la reapertura del Moderno.
Una vez más es un honor poder participar en acciones como la de ayer, rodeado de amigos y colegas y con un público extraordinario. Extraordinario de verdad.
Sí al Teatro Moderno.


Gracias una vez más a los incansables Rubén, Máriam (gracias por la foto), Isra, Susana, Beatriz... y a toda la gente de Amigos del Moderno que hacen de estas sesiones algo muy cercano a la pura felicidad.
Y si el aperitivo de cuentos de ayer os supo a poco: hoy empieza el Maratón de los Cuentos de Guadalajara, mucha palabra dicha desde hoy hasta el domingo. No lo dejes pasar.
Saludos

martes, 10 de junio de 2014

La cabra boba, nuevamente

Estoy muy contento porque, después de años de estar agotada, la editorial OQO acaba de reimprimir La cabra boba. Al ser una reimpresión no ha habido ningún cambio en el texto (que escribí allá por 2005) ni en las ilustraciones de Roger Olmos.
He contado mucho mucho mucho este libro álbum y espero volver a hacerlo ahora que sé que de nuevo las cabras triscan entre estantes de librerías y bibliotecas.
Este libro forma parte de una trilogía de álbumes: Cuento para contar mientras se come un huevo frito, La cabra boba y Libro de contar, aunque si queréis saber más sobre el álbum y sobre este asunto de la trilogía lo mejor es que os asoméis a su ficha en mi web.


Saludos

Ayer en la SER

Ayer fue lunes y, como todos los lunes, pasé por SER Guadalajara para hablar de libros y cuentos. Claro que antes Juan Solo y un servidor nos entretuvimos desgranando una semana bien intensa de cuentos contados que convierte a la ciudad de Guadalajara en la capital mundial de la palabra dicha, al menos por unos días. Echa un vistazo si no me crees.
Por cierto, algunos de los libros que cito no tienen notas de lectura en este blog aún, con una agenda tan intensa no estoy dando abasto, pero seguro que pronto tendréis aquí referencias más detalladas de estos libros.

Para comenzar traje al estudio Árbol, que junto con Violín y Zapato (y sus colaboraciones con Leo Lionni) son los nuevos libros de Antonio Rubio para la colección de De la cuna a la luna, en Kalandraka, ilustrados nuevamente por Óscar Villán. Este librito es absolutamente delicioso y juguetón, ideal para contar, cantar, compartir y soñar. Música para los más pequeños, absolutamente recomendable. Y prometo un post más detallado sobre estos tres libritos en el blog.


Para continuar traje Pequeño pájaro de tierra, un delicioso libro álbum de Oliver Scherz y Eva Muggenthaler en la editorial Lóguez. Un libro enorme, una historia deliciosa, una galería de personajes estupenda, unas ilustraciones deslumbrantes. Hablo de él con más detalle aquí.


En tercer lugar recomendé la nueva novela del cuentista y amigo Pablo Albo: Para una vez que me abrazan, publicada en editorial Algar. Un libro en el que reconocemos el peculiar estilo narrativo de Pablo y del que hablaré con más detalle en el blog en unos días.


Y para terminar traje una novela de Ronaldo Menéndez titulada El agujero de Walpurgis y publicada en Edelvives, una lectura bien entretenida de la que hablé ayer mismo en este blog. Me lo pasé pipa leyendo este libro que os recomiendo.


Tantos libros no dieron pie al cuento de la semana. No hay que preocuparse, precisamente otra cosa no va a haber en estos días por aquí: cuentos y cuentos y cuentos.
Aquí tenéis el audio de mi paso ayer por el programa:


Feliz semana de cuento

Una semana con mucho cuento

Esta semana viene llena de cuentos y momentos emocionantes. Y si no me creéis sólo tenéis que ver este avance de agenda que incluyo aquí por si hay algo que os interese y podamos encontrarnos. Vamos al lío.
Para comenzar el miércoles 11 a las 19,00 estaré en Madrid con Joaquín Díaz y Juan José Prat Ferrer presentando el libro Historia del cuento tradicional, de Palabras del Candil. Tenéis aquí toda la información (ojo que hay que confirmar asistencia por email).


Para continuar el jueves 12, también a las 19,00, un total de 17 narradores, en colaboración con Amigos del Moderno y con AEDA, contaremos cuentos a las puertas del Teatro Moderno reivindicando un año más que se reabra ese espacio para la cultura. Tenéis toda la información aquí y en el cartel.


Para terminar (que no es poco) los días 13, 14 y 15 se celebra la vigésima tercera edición del maratón de los Cuentos e Guadalajara, toda una fiesta. Aquí os dejo algunos enlaces que, tal vez, os resulten de interés.


Nos encontramos por los cuentos.
Saludos

lunes, 9 de junio de 2014

El agujero de Walpurgis

Este final de semana he devorado una novelita estupenda, se trata de El agujero de Walpurgis, escrita por Ronaldo Menéndez, y publicada por la editorial Edelvives en su colección Alandar. Vamos con ella.


El libro nos cuenta la historia de una pandilla de chavales que a principios de verano, merodeando por las ruinas de un antiguo sanatorio, acaban por encontrar el "agujero de Walpurgis", un pequeño orificio en la pared que tiene un don (que no debo desvelaros). Alrededor de ese agujero empiezan a suceder cosas que van a alterar los días y las relaciones de los miembros de esa pandilla: rupturas, emociones, guerras, traiciones, despertares y una estupenda resolución.
Creo que este libro contiene una buena historia que, además, está bien contada, este podría ser el resumen, pero es que sucede que la trama se sostiene en un grupo de personajes (esa pandilla y también el abuelo Toño) muy bien perfilados y muy bien sostenidos por sus diálogos, pensamientos y acciones. También creo que esta novela está escrita con magisterio, con un ritmo preciso, con un progreso en la trama muy adecuado y con una tensión narrativa de esas que te impiden cerrar el libro hasta la última página.
Me ha gustado también el ambiente a verano, esos días demorados, esas pandillas con tirachinas, esos empeños infantiles... (qué recuerdos, oiga), eso sí, aquí alterados tras el descubrimiento del misterioso agujero y su don.
La verdad es que he disfrutado de lo lindo con el libro, ha sido una de esas lecturas enganchosas que han convertido el final de semana en una fiesta. Os lo recomiendo.
Saludos

viernes, 6 de junio de 2014

Intertextualidades, juegos, reescrituras, guiños...

Hace ya muchos años que hablé en mi web sobre "Intertextualidades", una propuesta de animación lectora que busca vinculaciones, relaciones, guiños, reescrituras, homenajes... entre cuentos (texto e ilustración) de literatura infantil y juvenil; conseguí reunir unas cuantas curiosidades que podéis ver aquí. Años después hice otra pequeña entrada en este blog con algo similar: "Copias, plagios y otras diversiones", en la que escribía cuentos claramente inspirados en autores que admiro (y que forman parte imprescindible de mis días); esta entrada podéis leerla aquí.
Al hilo de todo esto conté también un par de casos de cuentos míos que salían en otros cuentos, como curiosidad os lo enlazo; y otros guiños de la ilustración que también os enlazo.

Y aquí va ahora una tercera entrega de textos que podrían tener una cierta vinculación, consciente o inconsciente. Quiero señalar antes que, según los que saben de esto, todas las historias se pueden agrupar en solo tres o cuatro tipos de historias. Así pues uno puede ver si quiere una relación muy cercana entre, por ejemplo, La cabra boba, en la que Miguel va buscando a la cabra, y La noche de los cambios, en la que el granjero va buscando a la vaca para beber su vaso de leche; por citar dos libros que conozco bien (porque los he escrito yo) pero que considero bien diferentes por la estructura interna, el desarrollo, la resolución de la trama, etc. Dicho esto, aquí van libros que he tenido en las manos estos días y que me han recordado otros libros.

Para empezar me ha sorprendido y emocionado mucho un libro de David McKee titulado Seis hombres, que ha publicado Libros del Zorro Rojo, un libro poderoso en el que McKee trabaja sin color (siendo él uno de los reyes del color) y en el que aborda temas complejos (el miedo, la violencia, el poder) de una manera sencilla y honda. El libro me sorprendió porque me recordó a otro libro del mismo autor que tengo entre mis favoritos: Negros y blancos, publicado por Anaya. Aun así, las diferencias son notables, y sobre todo los matices son extraordinarios. Merece la pena adentrarse con atención en estos dos libros maravillosos. Y si queréis saber cómo romper esa espiral infinita con la que cierran los libros os recomiendo otro álbum del mismo autor: Los conquistadores, en Kókinos.


Otro libro que he leído en estos días y que he disfrutado ha sido Feliz Feroz, de El Hematocrítico, con ilustraciones de Alberto Vázquez, publicado por Anaya. En él hay un lobo bueno que no es capaz de ser malo y de comerse a los personajes que debería en los cuentos. Este texto me recordó un libro álbum fantástico de Geoffroy de Pennart titulado El lobo sentimental y publicado por Corimbo. Os animo a que os asoméis a los dos libros y busquéis las similitudes, que alguna hay, y las diferencias, que son muchas. Seguro que pasaréis un rato bien entretenido porque, además, los dos son libros muy divertidos.


Para continuar una sorpresa que me ha tocado de lleno. El amigo Carles Cano ha publicado un libro álbum titulado ¡¡¡Abuelaaa...!!! con ilustraciones de Paco Giménez, en Anaya. Este libro es una precuela o secuela de aquel maravilloso ¡¡¡Papááá...!!! que mis hijos disfrutaban de lo lindo cuando eran más pequeños. Lo cierto es que el libro tiene muchas similitudes con un libro álbum que es muy querido por mí, La casa de mi abuela, que escribí hace ya unos cuantos años para OQO y que ilustró maravillosamente Matteo Gubellini. Si podéis echad un vistazo a los dos libros y entreteneros buscando similitudes y diferencias, la diversión está asegurada.


Volviendo a David McKee y a sus libros imprescindibles, en febrero publiqué en editorial Alba un libro álbum del que estoy especialmente orgulloso, se trata de Un monstruo, y tiene unas ilustraciones fantásticas de Leire Salaberría. Este libro tiene una coincidencia muy interesante con otro de McKee: Ahora no, Bernardo; en los dos libros el niño protagonista es un monstruo. Aunque, claro, hay muchas otras diferencias y, especialmente, el final. Insisto una vez más, merece la pena atender a los detalles y observar con los dos libros en las manos.


Y con esto termino esta nueva tanda de textos que tienen, más o menos, una cierta proximidad. Las coincidencias son algo que, obviamente, puede suceder, aprovechémoslas.
Saludos

jueves, 5 de junio de 2014

La edad de la anestesia

Acabo de terminar de leer La edad de la anestesia, una novela juvenil escrita por Elena Alonso Frayle y publicada por la editorial Edelvives, como no podía ser de otra manera, pues ha resultado ganadora del premio Alandar 2014.


Recuerdo una anécdota que me contó Nicolás Buenaventura Vidal y que debe andar recogida en su libro Palabra de cuentero, en ella hacía referencia a dos personas que hablaban en un bar y en la que una le preguntaba a la otra si sabía qué era lo que verdaderamente importaba en esta vida. Nicolás se quedó en la barra del bar esperando la respuesta que fue esta: lo que de verdad importa en esta vida son los matices.
Creo que de alguna manera esta anécdota resume mi percepción del libro que acabo de leer. En La edad de la anestesia hay historias que reconozco, que no es la primera vez que leo: dos jóvenes y un primer amor, una búsqueda de la propia historia, dos historias intercaladas pero de alguna manera relacionadas... Sin embargo en este libro desde mi punto de vista lo interesante, y mucho, son los matices: la vivencia del propio dolor, las consideraciones sobre la enfermedad y, sobre todo, la idea central del libro de que el proceso de maduración implica ser consciente de avanzar entre las sombras, de desprenderse de las certezas (y verdades) firmes, absolutas. Sí, son estos detalles, estas reflexiones, estos matices los que dan a este libro una entidad propia y muy interesante.
Hay además una cita interesante, un momento de lectura en voz alta de un cuento (pp. 72-73) que como no es específicamente de narración oral no incluyo aquí pero que sí la señalo por si alguien quiere echar un vistazo. Aunque no me resisto a incluir esta otra hermosa cita:

"Sólo merecen vivirse las vidas dignas de ser contadas algún día" (p. 141)

Os animo a que os asoméis a este libro y os dejéis atrapar por sus personajes, sus historias y, sobre todo, sus matices.
Saludos

martes, 3 de junio de 2014

Narradores que escriben

Hace años que se observa un gran incremento de narradores orales (cuentistas, cuenteros, cuentacuentos...) que escriben y publican cuentos. En principio parece natural que gente que vive abrazada al cuento acabe por lanzarse a escribir sus propias historias o sus propias versiones de cuentos tradicionales. De hecho hay narradores que, antes de contar, eran ya escritores (algunos ejemplos: Montserrat del AmoIgnacio Sanz, Carles Cano). Sin embargo contar historias de viva voz, y por tanto manejar los rudimentos de la expresión oral, no significa saber escribir historias: pues la escritura utiliza estrategias y herramientas diferentes (en muchos casos opuestas) a las de la oralidad.
A pesar de ello cada vez son más los cuentistas que van publicando libros, aun cuando en algunas ocasiones sean malos libros. Y esto, desde mi punto de vista, no es culpa de los narradores (o al menos no solo) si no de los editores que, igual que publican libros mediocres de famosillos de la tele, se lanzan a publicar libros mediocres de narradores que "venderán" muy bien el producto contándolo en sus sesiones de cuentos una y otra vez frente a un público diverso y continuado. Sucede además que hay para quienes escribir y publicar libros es un plus a la hora de contratar a un narrador cuando, en verdad, lo que ha de contar a la hora de llevar a un cuentista son otros elementos (propia voz, repertorio, respeto, juego contextual...).
Hace años que Roberto Mezquita publicó en la revista Tantágora este artículo sobre narradores que escriben y en el que el listado de autores cuentistas era ya notable. De aquellos días a hoy la lista se ha incrementado con un buen puñado de nombres más. Es más, viendo que cada vez había más cuentistas con obra publicada y que muchos de nosotros desconocíamos los derechos que como autores nos asistían, hace meses que AEDA, la asociación de profesionales de la narración oral en España, publicó en su web un artículo escrito por Ana Griott y específicamente dedicado a esta cuestión.
Finalmente la abundante producción escrita de este nuestro colectivo ha trascendido de espacios habituales de narración y ha hecho que ayer mismo en el prestigioso blog de Ana Garralón (uno de los referentes de la crítica de LIJ) se hablara de nosotros, y no precisamente en una entrada en la que se nos felicitaba por ello, sino en una entrada dedicada a malas prácticas de escritura para niños. Los "cuentacuentos* que escriben" ocupan por completo uno de los ocho puntos recogidos. Y razón no le falta. Sin embargo no creo que haya que demonizar esta práctica y que sí debemos atender a los matices.
Por un lado me gustaría entender que hay al menos tres tipos de personas escribiendo en nuestro colectivo, o al menos esa es la percepción que yo recibo como editor en Palabras del Candil, una editorial dedicada a los libros y cuentos de narradores orales:
  • Por un lado nos encontramos con aquellos que son, a un mismo tiempo, escritor y narrador. Gente que diferencia muy bien ambas actividades (cuando escribe y cuando cuenta) y que maneja ambos lenguajes (el oral y el escrito) y sus herramientas con conocimiento y oficio. Charo Pita hablaba sobre esto en un reciente artículo. Si no existiera este tipo de narrador no se entendería que en los últimos años hayan sido no pocos los cuentistas premiados en certámentes prestigiosos de LIJ.
  • Por otro lado nos encontramos con narradores que versionan tradición. Cuentistas que han recogido (asumiendo un papel de recopilador) o versionado (asumiendo un papel de informante) textos de la tradición y que en un momento se lanzan a publicar esas versiones. 
  • Y por último nos encontramos con narradores que escriben. Gente que cuenta historias propias y piensa que puede contarlas de igual manera de forma oral y de forma escrita. Como he dicho en muchas ocasiones no creo que haya nada más difícil que escribir y valorar tus propios textos, por ejemplo, para contar (mira mi microponencia de Mondoñedo, en 2005). 
De estos tres tipos, desde mi punto de vista, sólo el primero es un escritor stricto sensu, el resto necesita hacer como el común de los mortales que no son escritores y quieren escribir: leer mucho, trabajar muchas horas frente al papel en blanco, reflexionar mucho sobre lo que van escribiendo y, sobre todo, contar con lectores y editores críticos que les orienten en el proceso de escritura. Todo lo demás es filfa. En este sentido quiero incidir en la necesidad de un buen editor que te acompañe en el proceso, un editor que esté ubicado en el plano de la cultura, y no en el plano del mercado.

Resumiendo, que va siendo larga esta entrada. Con todo esto quiero decir:
  • Los editores tienen gran responsabilidad en la publicación de libros mediocres, estén escritos por cuentistas o por cualquier otra persona.
  • Quienes contratan tienen también su parte de culpa en esta cuestión si valoran más una bibliografía que una propuesta oral rica, honda.
  • Y también nosotros, seamos escritores o cualquier otra persona con ínfulas literarias, tenemos nuestra parte de culpa como autores que permitimos que un texto nuestro pueda llegar a ser libro sin la reflexión, el trabajo, el acompañamiento y la lectura necesaria.
Saludos

*Añado esta nota al pie para señalar que no creo que la elección de Ana por el término "cuentacuentos", tan connotado y en muchos casos sinónimo de trabajo mediocre, sea baladí.
P.D.: Además de los enlaces citados en el artículo Gonzalo "Darabuc" ha publicado una nota que se suma a este diálogo interblogs y que enlazo aquí.

lunes, 2 de junio de 2014

Números y colores

Hace unos años que compré unos libritos de Leo Lionni (uno de mis autores favoritos) en francés, eran un par de cuentitos pensados para los más pequeños en los que, de una forma divertida y sencilla se aproximaba al lector con los colores y los números. Cuál no ha sido mi sorpresa al ver estos libritos hoy traducidos al castellano en una versión estupenda de Antonio Rubio (otro de mis autores favoritos) en Kalandraka, editorial en la que, por cierto, acaba de publicar una nueva tanda de libritos en la colección "De la cuna a la luna", de los que hablaré próximamente.


Si bien tanto Colores como Números son claramente dos libritos con voluntad instrumental, la traducción que aporta Antonio suma al valor de los mismos incorporando ritmo y rima, y los convierten en dos textos alegres, juguetones, felices y muy del gusto de los más pequeños.
Sucede además que los textos de Antonio, al estar tan cuidadosamente escritos (respetando ritmo, rima, isosilabismo, acentos versuales...) son fácilmente cantables: probad, probad.


Y no solo hablo de un texto delicioso, os recuerdo que las ilustraciones del libro son de Lionni, un maravilloso autor ilustrador con un estilo muy personal y muy cercano al interés de los más pequeños. Una propuesta estupenda.
En verdad unos libros deliciosos que os harán pasar un rato bien agradable con los más pequeños.
Saludos

domingo, 1 de junio de 2014

Los Beatles

Hace unos meses que la gente de la revista chilena Había una vez me pidió que escribiera una reseña sobre algún libro informativo que fuera novedad para lectores jóvenes. Después de barajar varios títulos optamos por el libro de Mick Manning y Brita Granström sobre Los Beatles que acababa de publicar Ekaré.


"Cuando era niño a veces veía a mi madre con su colección de los discos de vinilo de The Beatles. Tenía todos los álbumes y los guardaba como un tesoro en un armario bajo de la estantería, junto al tocadiscos. Cuando ella no estaba en casa me gustaba abrir aquel armario, sacar algunos discos con cuidado y mirarlos apenas rozando con la yema de los dedos las carátulas. No sé qué buscaba en ellos: acaso sentir la emoción que veía en los ojos de mi madre cada vez que elegía alguno para escucharlo.
Esas melodías y esa emoción se vinieron conmigo cuando crecí y, como era previsible, casi sin darme cuenta las fui transmitiendo también a mis hijos. Pero había algunas piezas del puzzle de esos años prodigiosos que yo no tenía, por eso recibí con gran alegría el libro de Los Beatles que ha publicado Ediciones Ekaré y que está escrito por Mick Manning, ilustrado por Brita Granström y traducido por Pau Estrada.
El libro es un paseo por la historia de Los Beatles de la mano de sus protagonistas y de sus hitos (momentos, canciones...) más relevantes. Está elaborado de una manera fresca y eficaz: cada página doble organiza la información sobre un momento determinante, le da un título y un breve texto informativo y lo acompaña de resaltados que aportan datos, curiosidades, anécdotas que suman información al hito; y todo esto enmarcado por ilustraciones que contextualizan y también suman. Así pues, contado con una prosa ágil y fragmentada que se apoya en ilustraciones, la trama de la historia se va armando con todas estas teselas como si de un mosaico se tratara. Pienso además que los momentos seleccionados son muy acertados y permiten tener una visión bastante completa y clara de la trayectoria de los cuatro de Liverpool.
Las ilustraciones son muy limpias, nada estridentes, y consiguen recrear el ambiente de cada momento. En ocasiones utilizan bocadillos (como si fueran parte de un cómic) dando continuidad, matizando, reforzando... la información de los textos. De esta manera el libro se lee ininterrumpidamente (palabra e imagen), lo cual agiliza la lectura y organizan de manera muy atractiva todos los contenidos.
Caminar de la mano de Los Beatles es también una forma muy entretenida (y eficaz) de adentrarse en esa época. En este sentido merece la pena resaltar las continuas alusiones a hechos y personajes históricos de gran relevancia que van apareciendo por las páginas del libro y que se organizan, de manera esquemática, en un sumario final.
No soy un experto en Los Beatles, pero sí puedo afirmar que este libro resulta una primera aproximación estupenda a este grupo, su historia y su música. En casa hemos disfrutado todos con el libro y ha sido un acicate para volver a escuchar sus canciones, tararearlas, bailarlas, disfrutarlas... y también para seguir curioseando y buscando nueva información sobre este grupo imprescindible.
Ideal para niños y niñas a partir de diez años, aunque todos aquellos que gusten de la buena música, tengan la edad que tengan, disfrutarán de este libro."

Saludos