Los últimos días han estado llenos de cuentos, amigos y buenos momentos, aquí va esta breve crónica para compartirlos con vosotros, vosotras, y, sobre todo, para dejar constancia y hacer memoria de palabras escritas en el aire.
El lunes 18 de marzo comenzó el periplo de cuentos en Plasencia donde estuve contando en la Sala Verdugo, un espacio ideal para la narración oral (aforo y dimensión del teatrito). Dos sesiones fantásticas para alumnos de secundaria.
El martes 19 y miércoles 20 los pasé contando en el IES Senda Galiana de Torres de la Alameda (Madrid). Fueron días de estreno para mí como os conté detalladamente en esta entrada del blog.
Además el 20M celebramos el Día Mundial de la Narración Oral, os lo avancé aquí. En AEDA lo celebramos publicando este Decálogo "Condiciones de cuento" y yo, a título personal, hice mi pequeño homenaje publicando un artículo sobre La función social del narrador oral.
El viernes 22 conté en la biblioteca de Las Matas, en Las Rozas de Madrid, un lugar muy especial porque llevo contando muchísimos años allí y siempre disfruto mucho cuando vuelvo a contar. Sucedió en esta ocasión que además vino Rocío a verme contar, una amiga del instituto a la que no veía desde hacía 23 años y, como os podéis imaginar, fue un reencuentro muy feliz.
El mismo viernes 22 por la noche conté en Guadalajara para adultos, en el Centro Tao, a un grupo reducido de amigos y entusiastas de los cuentos. Una fiesta.
El sábado 23 fui a contar para adultos al Museo de las Encartaciones, en Sopuerta (Vizcaya), un lugar al que he ido en otras ocasiones y donde siempre, contar, es una fiesta.
El lunes 25 y martes 26 estuve en Zuera (Zaragoza), contando en esta ocasión a secundaria. Sesiones muy especiales porque, después de los cuentos, había tiempo para el debate con el público.
Además el lunes por la tarde hubo tiempo para una sesión de cuentos para público familiar y hubo un llenazo de los buenos.
Además de los kilómetros y los cuentos, hubo momentos también para encuentros con los amigos: aquí con Chus Juste, Elisa Arguilé y Cristina Verbena.
La guinda al pastel de estos días fue la tarde con Paula Carballeira hablando de tradición oral y cuentos para las madres y profesoras del CEIP La Senda, el colegio de mi mujer.
Unos días de mucho trabajo y llenos de momentos felices.
Saludos
domingo, 31 de marzo de 2013
viernes, 29 de marzo de 2013
El azul del cielo
Acabo de terminar de leer El azul del cielo, libro escrito por Georges Bataille, traducido por Ramón García Fernández y publicado por la editorial Tusquets Editores en su colección Fábula. Recomendaba este libro Lucía Etxebarria en una selección de títulos eróticos.
La novela nos relata el paseo por los infiernos de Henri Troppman, un viaje que transcurre por las cañerías de la noche de media Europa (Londres, París, Barcelona, Alemania...). Sus personajes: Dirty, Lazare, Xénie, Michel y el propio Troppman, nos arrastran hasta el límite, hasta el borde mismo del abismo que separa la vida y la muerte.
En principio el libro no me ha interesado mucho, especialmente la primera parte, más descarnada, en la que podemos ser testigos de la autodestrucción del protagonista. Sin embargo, la segunda parte me ha gustado más y, sobre todo, creo que da más sentido a toda la obra: pues la degradación y la espiral destructiva cobra un especial significado cuando se descubre el momento histórico en el que están escritas estas páginas: 1935, apenas unos meses antes de que estalle la guerra civil española y de que Europa inicie la escalada de agresiones que, años después, desembocará en la II Guerra Mundial. El título del libro, El azul del cielo, acaso sea lo único luminoso que hay en sus páginas.
Como escena destacada hay un momento en el que Dirty y Henri hacen el amor en un cementerio, enredados en tierra y bajo las estrellas, que me ha resultado especialmente hermosa.
Saludos
La novela nos relata el paseo por los infiernos de Henri Troppman, un viaje que transcurre por las cañerías de la noche de media Europa (Londres, París, Barcelona, Alemania...). Sus personajes: Dirty, Lazare, Xénie, Michel y el propio Troppman, nos arrastran hasta el límite, hasta el borde mismo del abismo que separa la vida y la muerte.
En principio el libro no me ha interesado mucho, especialmente la primera parte, más descarnada, en la que podemos ser testigos de la autodestrucción del protagonista. Sin embargo, la segunda parte me ha gustado más y, sobre todo, creo que da más sentido a toda la obra: pues la degradación y la espiral destructiva cobra un especial significado cuando se descubre el momento histórico en el que están escritas estas páginas: 1935, apenas unos meses antes de que estalle la guerra civil española y de que Europa inicie la escalada de agresiones que, años después, desembocará en la II Guerra Mundial. El título del libro, El azul del cielo, acaso sea lo único luminoso que hay en sus páginas.
Como escena destacada hay un momento en el que Dirty y Henri hacen el amor en un cementerio, enredados en tierra y bajo las estrellas, que me ha resultado especialmente hermosa.
Saludos
miércoles, 27 de marzo de 2013
Yo conocí a Muelle
Acabo de terminar de leer Yo conocí a Muelle, libro de Jorge Gómez Soto publicado por SM en su colección Gran Angular. Llevaba tiempo queriendo leer a este autor (y este libro que es, acaso, su título más conocido) y por fin, después de conseguir el libro, lo he podido leer y disfrutar en estos días.
La novela nos cuenta la historia de Luis, un chaval de quince años que se está iniciando en el mundo de los grafitis, para ello cuenta con la complicidad de su amigo Hot y de un mentor muy especial, Spirit. La historia de esta expresión artística que llegó a España en los años ochenta de la mano de grafiteros tan relevantes como Muelle y que fue tomando las calles en la década de los noventa transcurre paralela a otra pequeña eclosión artística y también urbana, se trata de la aparición de los narradores urbanos, de los nuevos cuentistas. Entre estos dos ámbitos artísticos Luis, animado por Ana, acaba por dejar el espray y el rotulador para dedicarse a contar cuentos.
Como el propio autor me comentó, los cuentacuentos son los grandes olvidados de esta novela que es, sobre todo, conocida por las aventuras de los grafiteros. Sin embargo la presencia de la narración oral a lo largo del libro es abrumadora y nos sumerge de lleno en un momento de gran ebullición cuentera en cafés de la ciudad de Madrid en los que grupos (muchos de ellos provenientes de talleres) se dedicaban a contar regularmente. Este bloque de mi estudio sobre la historia de la profesionalización de la narración oral en España está perfectamente descrito en el libro.
La primera aparición de un cuentista en un escenario ocurre en la página 30:
Su voz abrumadora poblaba nuestra imaginación..." (p. 10)
El protagonista, al escuchar los cuentos, se siente literalmente "transportado". Y este es el punto de partida (este y la relación que nace entre él y Ana) para que Luis vaya acercándose más y más al mundo de la narración oral.
Habrá más momentos de cuento junto a Ana, de hecho, hay un momento muy interesante en el libro que es cuando ambos van al emblemático Café Libertad 8 a escuchar a un grupo de cuentistas ("Los fabulosos") y el narrador (ojo, en este caso literario) va analizando los diversos estilos de los cuentistas. (p. 63 y siguientes).
Más adelante, cuando Luis quiere declararse a Ana lo hace contando/leyendo un cuento, su primer cuento (p. 97), es muy interesante "ver" el paso desde el parque hasta la narración:
"Me puse en pie de un salto y, súbitamente, la historia inundó mi cabeza como un extraño mareo. Los bancos, los columpios, el césped... el parque entero se diluyó, y de la pasta viscosa resultante surgió el último vagón de un metro [donde transcurrirá el cuento]".
Hay también algunas incursiones en cuestiones como el repertorio, la creación, la oralización:
"Hasta entonces mis cuentos habían surgido sin premeditación. En ningún momento me había sentado con el propósito de escribirlos o con la obligación de que se me ocurriese una idea. Quizás por eso habían aparecido con tanta facilidad. Pero con este, los días pasaban y no saltaba la chispa.
Terminó la primera semana y la sequía continuaba. No puede decirse que estuviese histérico, pero los nervios empezaban a hacer todo más difícil." (pp. 120-121)
"Me pareció demasiado largo (...) Tenía que reducirlo, sacar el hacha y cortar de aquí y de allá. Pero el sacrilegio no terminó ahí, sino que además decidí cambiarle de lugar y tiempo. (...) Tuve que pelearme casi con cada frase (...)" (p. 121)
"La ventaja de haberlo elaborado yo mismo era que no tenía que aprendérmelo desde cero, sino que todo me sonaba mucho. Lo leí en voz alta no menos de veinte veces. Las primeras lecturas me sirvieron para cambiar algunas frases que, aunque escritas pareciesen impecables, a la hora de recitarlas no terminaban de sonar bien." (p. 122).
"Luego pasé a la memorización. (...) Hasta que al fin retiré los folios, me levanté y conté varias veces el cuento a las paredes de mi casa." (p. 122)
Caben también momentos para conversar y aprender de otros cuentistas:
"ya se había enterado de que me había picado el gusanillo de los cuentos, me preguntó por los problemas con los que me encontraba al escribirlos o al contarlos, me ofreció algunas soluciones o consejos, aunque también añadió que el mejor aprendizaje era la práctica, como en casi todo.
Uno de los trucos que le solían venir bien a él era, nada más subir a un escenario, fijarse en una persona del público: un rostro agradable que no estuviese muy cerca, para que no se diese cuenta, y contarle a esa persona el cuento.
-Tampoco debes estar todo el rato mirándola. Hay que pasear la vista por el resto de la concurrencia. Pero siempre ayuda tener ese rostro ahí, como un campamento base al que regresar y donde descansar hasta el próximo paseo." (pp. 123-124)
Y una primera vez: en las páginas 126-131 podemos ver a Luis contando su primer cuento en público y, mientras cuenta, pensando en las sensaciones que percibe. Y sobre todo podemos ver cómo va pasando de los nervios iniciales a una situación mucho más relajada y feliz. Nos topamos con frases como:
"El Refugio son ojos que me miran, incluso desde zonas donde no hay gente." (p. 126)
"Me tiembla la voz. Lo noto yo y lo notará todo el mundo. Tengo pánico de quedarme en blanco o de atascarme en mitad de una frase. Me va a entrar hipo. Les va a aburrir el cuento. Hay algunas toses que son risas camubladas. Nunca más volveré a contar un cuento en público. Miro a Ana como único refugio para esta crisis de pesimismo." (p. 128)
"Ángel [un cuentista] afirma con la cabeza dándome a entender que le gusta lo que escucha. Es tan valioso cualquier gesto cuando tienes tan poco a lo que agarrarte..." (p. 128)
"Solo se oye mi voz en el silencio subyugante de la sala" (p. 129)
"No sé si es bueno o malo, pero me voy olvidando del público a medida que avanza la historia. Me centro mas en lo que tengo que hacer y, aunque mire a Ana, no lo hago como antes, para recuperar la serenidad, sino como simple disfrute compartido." (p. 131)
Es interesante ver cómo Luis va entrando en el mundo de los cuentos contados y se va alejando del grafiti.
"Con los cuentos, todo me había sucedido de una forma extraña, como ajena a mí (...) y yo estaba encantado de que fuese así." (p. 136)
"Más o menos contaba cada dos fines de semana. Muchas veces, como el resto de miembros [de "Los fabulosos"], repetía historias. Porque la inspiración no llegaba a su hora, porque no me daba tiempo a prepararme bien una nueva porque me había sentido muy cómodo al contarla." (p. 136)
Y, por último, este párrafo resulta especialmente interesante (desde mi punto de vista): sobre la elaboración en vivo de los cuentos:
"Lo bueno de actuar tan a menudo era que recibía una opinión inmediata de mi trabajo. Si observaba que en un pasaje la gente perdía la atención, en la siguiente ocasión lo abreviaba, le daba un nuevo enfoque o lo eliminaba; si no se reían como había previsto, trataba de sobreactuar para ver si era una problema del cuento en sí o de mi forma de contarlo. Potenciaba aquellos momentos que sentía que cautivaban al público, ensayaba distintas formas de contar un mismo pasaje, borraba de mi repertorio aquellas historias con las que, no siempre por motivos conocidos, me sentía incómodo en el escenario...
Aprendía a gran velocidad: me lo decían y yo lo notaba. De los momentos solitarios de escritura salía un primer ensayo de cuento que desarrollaba ante el público con el método, casi científico, de prueba y error.
Nada era definitivo, todo se podía modificar, y eso me quetaba presión a la hora de escribir y de contar." (pp. 136-137)
Hay también otras reflexiones interesantes a raíz de los cuentos contados:
"Solemos darle demasiada importancia a saber si algo es real o no -continuó Ana-. Es un error, pues todo es real: este parque, tú, yo, lo que nos cuentan, lo que leemos, lo que vemos, lo que imaginamos, lo que soñamos... Todo es real, todo existe." (p. 99)
"El mundo tendría ue estar lleno de Spirits. ¿Por qué siempre tratamos de separar lo que es real de lo que no, como si temiésemos que lo uno se fuese a contaminar de lo otro? Todo es real, todo existe (...) La memoria recrea, distorisiona, retoca, inventa la realidad, juega con ella. y eso es bueno. Si la imaginación no se entrometiese, todo sería muy aburrido, nos convertiríamos en notarios de nuestras vidas." (pp. 116-117)
Como os podéis imaginar, el libro me ha encantado, me parece una novela muy valiosa para que los lectores jóvenes puedan acercarse al ámbito de la narración oral, sólo por eso ya me parece un libro imprescindible. Muy interesante para mi oficio. Pero es que además sucede que la novelita me ha gustado, me ha tenido enganchado desde el primer momento. Y me he quedado, sobre todo, prendado de Spirit.
Un libro imprescindible. Totalmente recomendable.
Saludos
PD: Esta misma ficha en la web de AEDA.
PD2: un texto que escribí sobre grafitis en el año 2000 para El Decano. Aquí el texto con las fotografías de Raquel Triguero.
La novela nos cuenta la historia de Luis, un chaval de quince años que se está iniciando en el mundo de los grafitis, para ello cuenta con la complicidad de su amigo Hot y de un mentor muy especial, Spirit. La historia de esta expresión artística que llegó a España en los años ochenta de la mano de grafiteros tan relevantes como Muelle y que fue tomando las calles en la década de los noventa transcurre paralela a otra pequeña eclosión artística y también urbana, se trata de la aparición de los narradores urbanos, de los nuevos cuentistas. Entre estos dos ámbitos artísticos Luis, animado por Ana, acaba por dejar el espray y el rotulador para dedicarse a contar cuentos.
Como el propio autor me comentó, los cuentacuentos son los grandes olvidados de esta novela que es, sobre todo, conocida por las aventuras de los grafiteros. Sin embargo la presencia de la narración oral a lo largo del libro es abrumadora y nos sumerge de lleno en un momento de gran ebullición cuentera en cafés de la ciudad de Madrid en los que grupos (muchos de ellos provenientes de talleres) se dedicaban a contar regularmente. Este bloque de mi estudio sobre la historia de la profesionalización de la narración oral en España está perfectamente descrito en el libro.
La primera aparición de un cuentista en un escenario ocurre en la página 30:
[Luis, escapando de la policía, entra en un bar donde alguien está en un escenario y] "Entonces empezó a hablar, nada más y nada menos, y fue como si alguien hubiese quitado el volumen a los murmullos de alrededor." (p. 30)
Sin embargo ya desde la primeras líneas nos encontramos enredados en las palabras de un narrador excepcional, el propio Spirit, personificación de las diversas propuestas de la novela:
"De este estilo eran las historias que nos contaba Spirit, casi con los ojos cerrados, recreándose con sus palabras. Sabía en qué parte del relato meter tensión, dónde hacer una pausa y cuánto tiempo debía durar esta, el punto donde debía alzar la voz con énfasis... No, no era la primera vez que las narraba.Su voz abrumadora poblaba nuestra imaginación..." (p. 10)
El protagonista, al escuchar los cuentos, se siente literalmente "transportado". Y este es el punto de partida (este y la relación que nace entre él y Ana) para que Luis vaya acercándose más y más al mundo de la narración oral.
Habrá más momentos de cuento junto a Ana, de hecho, hay un momento muy interesante en el libro que es cuando ambos van al emblemático Café Libertad 8 a escuchar a un grupo de cuentistas ("Los fabulosos") y el narrador (ojo, en este caso literario) va analizando los diversos estilos de los cuentistas. (p. 63 y siguientes).
Más adelante, cuando Luis quiere declararse a Ana lo hace contando/leyendo un cuento, su primer cuento (p. 97), es muy interesante "ver" el paso desde el parque hasta la narración:
"Me puse en pie de un salto y, súbitamente, la historia inundó mi cabeza como un extraño mareo. Los bancos, los columpios, el césped... el parque entero se diluyó, y de la pasta viscosa resultante surgió el último vagón de un metro [donde transcurrirá el cuento]".
Hay también algunas incursiones en cuestiones como el repertorio, la creación, la oralización:
"Hasta entonces mis cuentos habían surgido sin premeditación. En ningún momento me había sentado con el propósito de escribirlos o con la obligación de que se me ocurriese una idea. Quizás por eso habían aparecido con tanta facilidad. Pero con este, los días pasaban y no saltaba la chispa.
Terminó la primera semana y la sequía continuaba. No puede decirse que estuviese histérico, pero los nervios empezaban a hacer todo más difícil." (pp. 120-121)
"Me pareció demasiado largo (...) Tenía que reducirlo, sacar el hacha y cortar de aquí y de allá. Pero el sacrilegio no terminó ahí, sino que además decidí cambiarle de lugar y tiempo. (...) Tuve que pelearme casi con cada frase (...)" (p. 121)
"La ventaja de haberlo elaborado yo mismo era que no tenía que aprendérmelo desde cero, sino que todo me sonaba mucho. Lo leí en voz alta no menos de veinte veces. Las primeras lecturas me sirvieron para cambiar algunas frases que, aunque escritas pareciesen impecables, a la hora de recitarlas no terminaban de sonar bien." (p. 122).
"Luego pasé a la memorización. (...) Hasta que al fin retiré los folios, me levanté y conté varias veces el cuento a las paredes de mi casa." (p. 122)
Caben también momentos para conversar y aprender de otros cuentistas:
"ya se había enterado de que me había picado el gusanillo de los cuentos, me preguntó por los problemas con los que me encontraba al escribirlos o al contarlos, me ofreció algunas soluciones o consejos, aunque también añadió que el mejor aprendizaje era la práctica, como en casi todo.
Uno de los trucos que le solían venir bien a él era, nada más subir a un escenario, fijarse en una persona del público: un rostro agradable que no estuviese muy cerca, para que no se diese cuenta, y contarle a esa persona el cuento.
-Tampoco debes estar todo el rato mirándola. Hay que pasear la vista por el resto de la concurrencia. Pero siempre ayuda tener ese rostro ahí, como un campamento base al que regresar y donde descansar hasta el próximo paseo." (pp. 123-124)
Y una primera vez: en las páginas 126-131 podemos ver a Luis contando su primer cuento en público y, mientras cuenta, pensando en las sensaciones que percibe. Y sobre todo podemos ver cómo va pasando de los nervios iniciales a una situación mucho más relajada y feliz. Nos topamos con frases como:
"El Refugio son ojos que me miran, incluso desde zonas donde no hay gente." (p. 126)
"Me tiembla la voz. Lo noto yo y lo notará todo el mundo. Tengo pánico de quedarme en blanco o de atascarme en mitad de una frase. Me va a entrar hipo. Les va a aburrir el cuento. Hay algunas toses que son risas camubladas. Nunca más volveré a contar un cuento en público. Miro a Ana como único refugio para esta crisis de pesimismo." (p. 128)
"Ángel [un cuentista] afirma con la cabeza dándome a entender que le gusta lo que escucha. Es tan valioso cualquier gesto cuando tienes tan poco a lo que agarrarte..." (p. 128)
"Solo se oye mi voz en el silencio subyugante de la sala" (p. 129)
"No sé si es bueno o malo, pero me voy olvidando del público a medida que avanza la historia. Me centro mas en lo que tengo que hacer y, aunque mire a Ana, no lo hago como antes, para recuperar la serenidad, sino como simple disfrute compartido." (p. 131)
Es interesante ver cómo Luis va entrando en el mundo de los cuentos contados y se va alejando del grafiti.
"Con los cuentos, todo me había sucedido de una forma extraña, como ajena a mí (...) y yo estaba encantado de que fuese así." (p. 136)
"Más o menos contaba cada dos fines de semana. Muchas veces, como el resto de miembros [de "Los fabulosos"], repetía historias. Porque la inspiración no llegaba a su hora, porque no me daba tiempo a prepararme bien una nueva porque me había sentido muy cómodo al contarla." (p. 136)
Y, por último, este párrafo resulta especialmente interesante (desde mi punto de vista): sobre la elaboración en vivo de los cuentos:
"Lo bueno de actuar tan a menudo era que recibía una opinión inmediata de mi trabajo. Si observaba que en un pasaje la gente perdía la atención, en la siguiente ocasión lo abreviaba, le daba un nuevo enfoque o lo eliminaba; si no se reían como había previsto, trataba de sobreactuar para ver si era una problema del cuento en sí o de mi forma de contarlo. Potenciaba aquellos momentos que sentía que cautivaban al público, ensayaba distintas formas de contar un mismo pasaje, borraba de mi repertorio aquellas historias con las que, no siempre por motivos conocidos, me sentía incómodo en el escenario...
Aprendía a gran velocidad: me lo decían y yo lo notaba. De los momentos solitarios de escritura salía un primer ensayo de cuento que desarrollaba ante el público con el método, casi científico, de prueba y error.
Nada era definitivo, todo se podía modificar, y eso me quetaba presión a la hora de escribir y de contar." (pp. 136-137)
Hay también otras reflexiones interesantes a raíz de los cuentos contados:
"Solemos darle demasiada importancia a saber si algo es real o no -continuó Ana-. Es un error, pues todo es real: este parque, tú, yo, lo que nos cuentan, lo que leemos, lo que vemos, lo que imaginamos, lo que soñamos... Todo es real, todo existe." (p. 99)
"El mundo tendría ue estar lleno de Spirits. ¿Por qué siempre tratamos de separar lo que es real de lo que no, como si temiésemos que lo uno se fuese a contaminar de lo otro? Todo es real, todo existe (...) La memoria recrea, distorisiona, retoca, inventa la realidad, juega con ella. y eso es bueno. Si la imaginación no se entrometiese, todo sería muy aburrido, nos convertiríamos en notarios de nuestras vidas." (pp. 116-117)
Como os podéis imaginar, el libro me ha encantado, me parece una novela muy valiosa para que los lectores jóvenes puedan acercarse al ámbito de la narración oral, sólo por eso ya me parece un libro imprescindible. Muy interesante para mi oficio. Pero es que además sucede que la novelita me ha gustado, me ha tenido enganchado desde el primer momento. Y me he quedado, sobre todo, prendado de Spirit.
Un libro imprescindible. Totalmente recomendable.
Saludos
PD: Esta misma ficha en la web de AEDA.
PD2: un texto que escribí sobre grafitis en el año 2000 para El Decano. Aquí el texto con las fotografías de Raquel Triguero.
martes, 26 de marzo de 2013
Hoy en la SER
Ayer fue lunes, y como todos los lunes, pasé por la SER para recomendar libros y hablar de cuentos. Bueno, como todos los lunes no, que el próximo lunes estaré medio de descanso y no pasaré por la emisora, espero que no os importe mucho.
Ayer hablé de un libro que ya había citado el pasado lunes (cuando vino Félix, ¿recordáis?), se trata de
Montañas en la cama, el texto está escrito por Maricuela y las ilustraciones son de Sonja Wemmer; el libro está publicado en la editorial OQO. De este álbum os hablé hace unos días aquí, aun así os reitero que merece la pena asomarse a él, leerlo, disfrutarlo y compartirlo. Es un álbum insólito entre otras cosas por el tema que trata. Y no digo más, id al enlace y entenderéis de qué hablo.
El segundo libro que traje fue Lo que vio el perro, de Malcolm Gladwell, publicado en Taurus. También os he contado ya algo de este libro recientemente, así que no insisto. Sólo recordaros que me interesó mucho.
Y como lo prometido es deuda, antes de irme conté un cuento de Esopo , en esta ocasión se trató del de "El cabritillo en la casa y el lobo".
Aquí os dejo el audio de mi intervención en el programa.
Ojalá tengáis una feliz semana de cuento.
Saludos
Ayer hablé de un libro que ya había citado el pasado lunes (cuando vino Félix, ¿recordáis?), se trata de
Montañas en la cama, el texto está escrito por Maricuela y las ilustraciones son de Sonja Wemmer; el libro está publicado en la editorial OQO. De este álbum os hablé hace unos días aquí, aun así os reitero que merece la pena asomarse a él, leerlo, disfrutarlo y compartirlo. Es un álbum insólito entre otras cosas por el tema que trata. Y no digo más, id al enlace y entenderéis de qué hablo.
El segundo libro que traje fue Lo que vio el perro, de Malcolm Gladwell, publicado en Taurus. También os he contado ya algo de este libro recientemente, así que no insisto. Sólo recordaros que me interesó mucho.
Y como lo prometido es deuda, antes de irme conté un cuento de Esopo , en esta ocasión se trató del de "El cabritillo en la casa y el lobo".
Aquí os dejo el audio de mi intervención en el programa.
Saludos
jueves, 21 de marzo de 2013
Lo que vio el perro y otras aventuras
Acabo de terminar de leer Lo que vio el perro y otras aventuras, un libro de artículos periodísticos de Malcolm Gladwell, periodista de The New Yorker, traducidos por Pedro Cifuentes y publicado por Taurus. Aquí tenéis las primeras páginas del libro. Este libro me lo regaló una de mis libreras de referencia (Librería LUA), muchas gracias.
El libro es una selección de artículos que reflexionan sobre diversos y muy diferentes temas. No es el tipo de lectura que yo suelo leer: si me acerco a algún ensayo suele estar más relacionado con la literatura o la narración oral, sin embargo estos artículos me han sorprendido gratamente. Ha sido una lectura entretenida, muy amena, y también una lectura que me ha dado para rumiar y que ha alimentado conversaciones en casa. Uno de esos libros que lees también cuando descansan en la mesilla.
Un libro que me ha interesado y que he leído con gusto.
Saludos
El libro es una selección de artículos que reflexionan sobre diversos y muy diferentes temas. No es el tipo de lectura que yo suelo leer: si me acerco a algún ensayo suele estar más relacionado con la literatura o la narración oral, sin embargo estos artículos me han sorprendido gratamente. Ha sido una lectura entretenida, muy amena, y también una lectura que me ha dado para rumiar y que ha alimentado conversaciones en casa. Uno de esos libros que lees también cuando descansan en la mesilla.
Un libro que me ha interesado y que he leído con gusto.
Saludos
miércoles, 20 de marzo de 2013
De la función social del narrador oral
Para celebrar el 20M - Día Mundial de la Narración Oral he publicado hoy en mi web un artículo en el que ando enredado desde hace unos meses, se trata de LA FUNCIÓN SOCIAL DEL NARRADOR ORAL, reflexiones personales sobre el lugar del narrador en la comunidad. Una parte de un estudio más extenso que poco a poco, espero, irá viendo la luz.
Ojalá os interese.
Saludos
Ojalá os interese.
Saludos
martes, 19 de marzo de 2013
La Cándida y el molino viejo
Bueno, pues hoy por fin he estrenado la nueva sesión de cuentos. Ha sido en el IES Senda Galiana de Torres de la Alameda. Por su biblioteca pasaron tres grupos de primero de ESO y uno de segundo de ESO. Quería comentaros algunas cosas que me suceden cuando estreno sesiones de cuentos.
LA SESIÓN
Primero os hablaré de la sesión, de la que ya tenéis alguna noticia (hace algunos meses cuando terminé de elaborarla y hace algunos días cuando estuve ultimando detalles).
Esta sesión tiene una historia marco en la que hay metidas otras cuatro historias, bueno, en realidad tres, lo que pasa es que una de ellas (la primera) está contada en dos partes, por lo tanto contaría como dos.
Todo transcurre en un espacio habitual dentro de mis tres últimas sesiones para adolescentes (contando ésta), una ficcionalización de Selas, el pueblo de mi infancia. Es decir, a estas alturas tengo algo más de tres horas de historias vinculadas a esta "idea de Selas". Utilizo espacios existentes: la casa del forestal, la piscina, la presa del molino viejo, la cueva del hombre muerto, el cementerio, la plaza del frontón, la cuesta; también otros espacios reales de la zona como la resinera (que no está exactamente en mi pueblo, sino en el vecino); y claro, también algunos espacios ficticios (como la supuesta casa de mi primo).
Y además las tres sesiones transcurren en un tiempo concreto de mi juventud (entre mis 15 y 17 años). Sí, yo asumo el rol de uno de los protagonistas, aparezco en el grupo de chavales pero no soy quien lleva voz cantante, soy más bien un narrador de los hechos vividos. La idea de ambientar las historias en esta edad de "mi vida" es clara: resultar cercano al público al que van dirigidas las historias. Además a mí me facilita la posibilidad de conectar mejor con ellos pues supone un trabajo de memoria (en cuanto a intereses y emociones) a la hora de elaborar todos los materiales.
EL PROCESO DE CREACIÓN
El proceso que sigo a la hora de crear una sesión propia, es decir, en la que todos los materiales son míos, es el siguiente:
EL ESTRENO
Hoy he estrenado la sesión. He de decir que llevaba plan B por si hubiera sido un desastre (ya es raro, pero son cosas que pueden pasar) y tenía preparados otros cuentos de emergencia cuya eficacia conozco por si la primera sesión hubiera sido un fiasco. Pero, afortunadamente, nada de esto pasó.
Decía que hoy he estrenado la sesión, y además la he contado ¡cuatro veces! Es muy interesante porque grupo tras grupo la sesión ha ido ajustándose y ya a última hora de la mañana habían sucedido cosas que merece la pena comentar.
Para empezar la segunda parte del primer cuento insertado (ese que os decía que valía por dos) se ha hecho hueco. En su inicio era apenas un par de minutos para cerrar un texto y dar pie a otro pero no se ha dejado: irresistiblemente ha pedido espacio y tiempo y a lo largo de las cuatro sesiones ha crecido hasta tal punto que el segundo cuento insertado ¡no cabe! Y en la cuarta sesión, directamente, lo he quitado. Lo dejaré para días en los que disponga de algo más que 55 minutos para contar.
Me doy cuenta, una vez hecho esto, que la sesión queda mucho más redonda, más ligera, y los otros cuentos tienen más margen para crecer. Lo he visto claro porque una vez decidida la eliminación de ese cuento el resto de textos se ha acomodado y han ido sucediendo cosas que yo no sabía que sucedían en las historias que contaba, pero los personajes, al tener más margen para la acción, me han invitado a contar más detalles y situaciones que podían desarrollar. Y el público también tiraba de ello: querían saber más. Ha sido estupendo. Mañana terminaré de decidir qué hago con este cuento: probaré con él y sin él (ventajas de tener cuatro sesiones más).
Para continuar ha ocurrido algo inesperado con los de segundo. Ellos me habían visto contar el año pasado y conocían el territorio (esta Selas ficticia) donde todo está enmarcado, y en un momento que "hemos pasado" por el cementerio (donde el año pasado transcurría una de las historias) hemos "visto" a los protagonistas del pasado año y nos han ayudado a resolver la historia en la que andábamos enredados. Esto ha sido totalmente fuera de guión: las caras de los chavales al reconocer el cementerio han sido las que me han ido dando pistas. Ha sido algo verdaderamente sugerente. Un hallazgo. Uno de esos hallazgos que surgen mientras el cuento se reafirma oralmente. Tengo que seguir dándole vueltas a esta cuestión porque sería muy interesante que dos momentos de dos sesiones distintas se cruzaran en el relato. O incluso podría dar pie a un nuevo relato. En fin, el caso es no dejar de jugar.
Para terminar he podido comprobar que la sesión ha interesado a los alumnos de primero y también de segundo. Creí que esta sesión sería más para segundo, tercero y cuarto pero, por lo que me han contado los de primero, a ellos también les ha gustado mucho. Es más: han estado atentos y encandilados toda la hora. Eso es siempre una buena señal. Y mañana llegan los de tercero y cuarto, a ver cómo respiran.
Y estas son las reflexiones que me suscita el estreno de hoy. Estoy contento y entusiasmado con esta nueva sesión que promete mucho.
Por cierto, creo que el título será algo así como La Cándida y el molino viejo. No sé. Me gustaría que las sesiones relacionadas con Selas tuvieran algo en común en el título. Le daré una vuelta.
Mañana seguiré contándola. Y a lo mejor contándoos.
Saludos
En fin, pues esto ha sido todo. Ya está la sesión estrenada y rodada. Ahora solo me queda contarla y contarla, y disfrutarla en todo momento.
LA SESIÓN
Primero os hablaré de la sesión, de la que ya tenéis alguna noticia (hace algunos meses cuando terminé de elaborarla y hace algunos días cuando estuve ultimando detalles).
Esta sesión tiene una historia marco en la que hay metidas otras cuatro historias, bueno, en realidad tres, lo que pasa es que una de ellas (la primera) está contada en dos partes, por lo tanto contaría como dos.
Todo transcurre en un espacio habitual dentro de mis tres últimas sesiones para adolescentes (contando ésta), una ficcionalización de Selas, el pueblo de mi infancia. Es decir, a estas alturas tengo algo más de tres horas de historias vinculadas a esta "idea de Selas". Utilizo espacios existentes: la casa del forestal, la piscina, la presa del molino viejo, la cueva del hombre muerto, el cementerio, la plaza del frontón, la cuesta; también otros espacios reales de la zona como la resinera (que no está exactamente en mi pueblo, sino en el vecino); y claro, también algunos espacios ficticios (como la supuesta casa de mi primo).
Y además las tres sesiones transcurren en un tiempo concreto de mi juventud (entre mis 15 y 17 años). Sí, yo asumo el rol de uno de los protagonistas, aparezco en el grupo de chavales pero no soy quien lleva voz cantante, soy más bien un narrador de los hechos vividos. La idea de ambientar las historias en esta edad de "mi vida" es clara: resultar cercano al público al que van dirigidas las historias. Además a mí me facilita la posibilidad de conectar mejor con ellos pues supone un trabajo de memoria (en cuanto a intereses y emociones) a la hora de elaborar todos los materiales.
EL PROCESO DE CREACIÓN
El proceso que sigo a la hora de crear una sesión propia, es decir, en la que todos los materiales son míos, es el siguiente:
- Primero desarrollo la estructura de la historia, con su historia marco y sus historias insertadas. Este proceso es larguísimo (me llevó unos ocho meses como os conté aquí) y en él se van cayendo historias que no considero que resulten interesantes o que no encajen en el marco. En general he de andar alerta porque en cualquier momento puede saltar el chispazo, el detonante, que tire del resto de la historia. En esta ocasión, afortunadamente, lo tuve pronto (y muy claro) y pasó a convertirse en la historia marco. Además sucede que la historia marco ha sido la que ha ido tirando del resto de las historias: pues los escenarios donde transcurre la historia marco son también escenarios de otras historias que hay que conocer para comprender por qué actúan como actúan los personajes.
- Cuando toda la sesión estaba ya organizada (tanto la historia marco como el resto de historias), y por primera vez en estos años, he escrito los cuentos para poder observar con más facilidad cómo iban evolucionando al ser contados. Más adelante os explico esto con más detalle
- Todo esto estuvo listo en agosto del pasado año. De hecho en agosto ya conté la sesión entera a Mariaje, mi mujer (ella fue el primer termómetro de estos textos) y aunque a ella (y a mí) nos gustó cómo sonaba, cómo respiraba la sesión, todavía no había terminado: tocaba distanciarse de los textos para volver a llegar a ellos con ojo crítico. En suma, para ver si de verdad los cuentos estaban bien y la sesión podía funcionar. Por eso guardé todo en una carpeta y dejé que pasaran los meses.
- En enero abrí la carpeta, releí los textos y volví a darles una vuelta. Me gustaron. Y fue entonces cuando la sesión recibió el visto bueno (el mío). Ahora sólo había que estrenarla y contarla en público. Fue también en ese momento cuando decidí la fecha de estreno: 19 de marzo de 2013, ¿por qué esta fecha?, por varias razones que os detallo: 1/ porque iba a contar a un instituto al que he ido en más ocasiones y conozco al público (y el público a mí) y me siento muy cómodo; 2/ porque sé que son sesiones con grupos pequeños; y 3/ porque había previstas ocho sesiones en dos días y así puedo hacer varias probaturas y modificaciones en la sesión.
- En marzo me dejé dos semanas libres de viajes para poder centrarme en la sesión: conocerla, contármela, probarla de nuevo con mi mujer (y mis hijos), paladearla... hacer que habite mi garganta sin que quede fijada para que cuando sea contada frente al público pueda seguir creciendo y cambiando.
EL ESTRENO
Hoy he estrenado la sesión. He de decir que llevaba plan B por si hubiera sido un desastre (ya es raro, pero son cosas que pueden pasar) y tenía preparados otros cuentos de emergencia cuya eficacia conozco por si la primera sesión hubiera sido un fiasco. Pero, afortunadamente, nada de esto pasó.
Decía que hoy he estrenado la sesión, y además la he contado ¡cuatro veces! Es muy interesante porque grupo tras grupo la sesión ha ido ajustándose y ya a última hora de la mañana habían sucedido cosas que merece la pena comentar.
Para empezar la segunda parte del primer cuento insertado (ese que os decía que valía por dos) se ha hecho hueco. En su inicio era apenas un par de minutos para cerrar un texto y dar pie a otro pero no se ha dejado: irresistiblemente ha pedido espacio y tiempo y a lo largo de las cuatro sesiones ha crecido hasta tal punto que el segundo cuento insertado ¡no cabe! Y en la cuarta sesión, directamente, lo he quitado. Lo dejaré para días en los que disponga de algo más que 55 minutos para contar.
Me doy cuenta, una vez hecho esto, que la sesión queda mucho más redonda, más ligera, y los otros cuentos tienen más margen para crecer. Lo he visto claro porque una vez decidida la eliminación de ese cuento el resto de textos se ha acomodado y han ido sucediendo cosas que yo no sabía que sucedían en las historias que contaba, pero los personajes, al tener más margen para la acción, me han invitado a contar más detalles y situaciones que podían desarrollar. Y el público también tiraba de ello: querían saber más. Ha sido estupendo. Mañana terminaré de decidir qué hago con este cuento: probaré con él y sin él (ventajas de tener cuatro sesiones más).
Para continuar ha ocurrido algo inesperado con los de segundo. Ellos me habían visto contar el año pasado y conocían el territorio (esta Selas ficticia) donde todo está enmarcado, y en un momento que "hemos pasado" por el cementerio (donde el año pasado transcurría una de las historias) hemos "visto" a los protagonistas del pasado año y nos han ayudado a resolver la historia en la que andábamos enredados. Esto ha sido totalmente fuera de guión: las caras de los chavales al reconocer el cementerio han sido las que me han ido dando pistas. Ha sido algo verdaderamente sugerente. Un hallazgo. Uno de esos hallazgos que surgen mientras el cuento se reafirma oralmente. Tengo que seguir dándole vueltas a esta cuestión porque sería muy interesante que dos momentos de dos sesiones distintas se cruzaran en el relato. O incluso podría dar pie a un nuevo relato. En fin, el caso es no dejar de jugar.
Para terminar he podido comprobar que la sesión ha interesado a los alumnos de primero y también de segundo. Creí que esta sesión sería más para segundo, tercero y cuarto pero, por lo que me han contado los de primero, a ellos también les ha gustado mucho. Es más: han estado atentos y encandilados toda la hora. Eso es siempre una buena señal. Y mañana llegan los de tercero y cuarto, a ver cómo respiran.
Y estas son las reflexiones que me suscita el estreno de hoy. Estoy contento y entusiasmado con esta nueva sesión que promete mucho.
Por cierto, creo que el título será algo así como La Cándida y el molino viejo. No sé. Me gustaría que las sesiones relacionadas con Selas tuvieran algo en común en el título. Le daré una vuelta.
Mañana seguiré contándola. Y a lo mejor contándoos.
Saludos
::o::
SEGUNDA TANDA DE SESIONES
Hoy miércoles he vuelto al IES Senda Galiana a contar cuatro veces más la sesión nueva. Anoto aquí unas breves reflexiones:
- Definitivamente el cuento segundo que había justo en medio ha desaparecido. Hoy no he llegado a contarlo en ninguna de las cuatro sesiones. Se queda para ocasiones en las que haya más tiempo o para otras sesiones de cuentos...
- La sesión se ajusta mucho mejor así, el ritmo se adecua y los personajes han podido tomar las riendas de la historia, disfrutando con nuevos hallazgos que han ido quedándose sesión tras sesión. Especialmente algunos guiños a otras sesiones de Selas y, como no podía ser de otra manera, momentos para la interacción directa con el público. Muy interesante.
- Los grupos de hoy tenían alumnos de 2º, 3º y 4º de ESO. Si bien los alumnos de primero estuvieron muy atentos, tal como sospechaba, los más mayores han sacado más rendimiento a la sesión. Hoy de hecho he podido preguntar al terminar las sesiones y les han gustado las historias y los temas que tocan, así como los momentos de humor, que no son muchos pero están en lugares adecuados para aflojar tensión (entre las historias con un puntito de miedo).
- Brilla por goleada la historia marco: les emociona y divierte a partes iguales, un acierto. Y contrasta a la perfección con las otras historias incrustadas en ella. Redonda la sesión, oye.
- Tanto profesores como alumnos han valorado muy positivamente mi declarada voluntad de utilizar un vocabulario rico (cosa que vengo haciendo siempre pero que en esta ocasión tiene algo más de presencia) que da mucho colorido a la narración.
- También resulta sobrecogedor el momento en el que la protagonista de una de las historias es afrentada: pocos momentos en mi vida de narrador con un silencio tan expectante.
- He tenido la suerte de que una profesora que vino a la primera sesión ha podido asistir también a la última y hemos podido hablar de ello: de cómo ha ido cambiando toda la sesión, de como se ha ido ajustando todo, de cómo ha ganado en ritmo... Un regalo.
En fin, pues esto ha sido todo. Ya está la sesión estrenada y rodada. Ahora solo me queda contarla y contarla, y disfrutarla en todo momento.
Ojalá estas notas os hayan resultado interesantes.
Saludos
lunes, 18 de marzo de 2013
Hoy en la SER
Hoy lunes en la SER emitimos un falso directo, se llama así porque el sábado por la mañana grabamos (una charla sin cortes ni guiones, como hacemos habitualmente) para aprovechar que Félix Albo andaba por aquí y así, como sin querer, hicimos un programa especial y celebramos el 20M, Día Mundial de la Narración Oral.
Félix nos habló del Viernes de los Cuentos y del trajín de sesiones que tenía todo el final de semana, y la conversación devino, cómo no, en temas relacionados con la palabra dicha, el oficio, la crisis... pero sin aburrir, eh.
Luego nos recomendó dos libros álbum.
El primero fue ¿Qué viene después de mil?, de Anette Bley, en ed. TakaTuka, aquí tenéis la ficha en su blog la Biblioteca de los Elefantes.
Y también hablamos de Pájaros, un libro ya recomendado en el programa.
Además Félix nos contó un cuentito (esta semana dejamos descansar a Esopo).
Aquí tenéis el audio de nuestra intervención en el programa.
Os recomendamos sus libros: Si un día juntásemos todas las camas del mundo, Yayerías, Memento mori, 99 pulgas y 101 pulgas. Más información aquí.
Feliz semana de cuentos
Félix nos habló del Viernes de los Cuentos y del trajín de sesiones que tenía todo el final de semana, y la conversación devino, cómo no, en temas relacionados con la palabra dicha, el oficio, la crisis... pero sin aburrir, eh.
Luego nos recomendó dos libros álbum.
El primero fue ¿Qué viene después de mil?, de Anette Bley, en ed. TakaTuka, aquí tenéis la ficha en su blog la Biblioteca de los Elefantes.
Y también hablamos de Pájaros, un libro ya recomendado en el programa.
Además Félix nos contó un cuentito (esta semana dejamos descansar a Esopo).
Aquí tenéis el audio de nuestra intervención en el programa.
Os recomendamos sus libros: Si un día juntásemos todas las camas del mundo, Yayerías, Memento mori, 99 pulgas y 101 pulgas. Más información aquí.
Feliz semana de cuentos
domingo, 17 de marzo de 2013
De estreno
Parece que anda todo medio listo para estrenar ya la nueva sesión de cuentos para adolescentes el próximo martes en Torres de la Alameda. De la preparación de esta historia (y sus historias) ya os he hablado en alguna otra ocasión: podéis ver esta entrada en la que doy bastante detalle.
Como otra de mis sesiones para adolescentes, las historias que contaré transcurren en el Selas ficticio de mi infancia, lleno de espacios reconocibles para escuchantes de sesiones previas (el cementerio, el molino viejo, la presa) y otros lugares nuevos (la resinera, la piscina).
Para esta sesión, además de imaginar, diseñar, contar(me) y escribir (para poder olvidar), he utilizado mucho internet en busca de información muy concreta, aquí tenéis algunas páginas consultadas:
De la resina y la resinera: aquí, aquí y aquí.
Del molino: aquí.
Es interesante porque apenas he consultado libros. Desde luego ninguno para la elaboración de las historias, porque como ya os dije en la entrada al principio enlazada, de nuevo todas las historias son propias. Pero es que casi tampoco he utilizado ningún libro de consulta para la búsqueda de información de apoyo (cuestión de verosimilitud de las historias).
Es más, para algunas cuestiones muy puntuales (cuyas respuestas no llegaban por ningún lado) he contado con la ayuda, además de la información en la red, de gente que sabe mucho. Valga este ejemplo reciente. Para saber cómo se adulteraba tradicionalmente la harina recibí la ayuda de Susana (@webosfritos) quien retuiteó mi pregunta y así fue como Ibán Yarza (entre otros) me echaron una mano.
Aquí va la línea de tuits.
De Selas no he precisado buscar información, lo conozco bien. Pero os invito a que os acerquéis ya sea virtualmente, ya sea de paseo.
Saludos
Como otra de mis sesiones para adolescentes, las historias que contaré transcurren en el Selas ficticio de mi infancia, lleno de espacios reconocibles para escuchantes de sesiones previas (el cementerio, el molino viejo, la presa) y otros lugares nuevos (la resinera, la piscina).
Para esta sesión, además de imaginar, diseñar, contar(me) y escribir (para poder olvidar), he utilizado mucho internet en busca de información muy concreta, aquí tenéis algunas páginas consultadas:
De la resina y la resinera: aquí, aquí y aquí.
Del molino: aquí.
Es interesante porque apenas he consultado libros. Desde luego ninguno para la elaboración de las historias, porque como ya os dije en la entrada al principio enlazada, de nuevo todas las historias son propias. Pero es que casi tampoco he utilizado ningún libro de consulta para la búsqueda de información de apoyo (cuestión de verosimilitud de las historias).
Es más, para algunas cuestiones muy puntuales (cuyas respuestas no llegaban por ningún lado) he contado con la ayuda, además de la información en la red, de gente que sabe mucho. Valga este ejemplo reciente. Para saber cómo se adulteraba tradicionalmente la harina recibí la ayuda de Susana (@webosfritos) quien retuiteó mi pregunta y así fue como Ibán Yarza (entre otros) me echaron una mano.
Aquí va la línea de tuits.
De Selas no he precisado buscar información, lo conozco bien. Pero os invito a que os acerquéis ya sea virtualmente, ya sea de paseo.
Saludos
viernes, 15 de marzo de 2013
1000
Desde el 6 de octubre de 2009 hasta hoy, es decir, en menos de tres años y medio, he publicado, contando ésta, un total de MIL entradas en TierraOral. Un número redondo. Mil post en los que he hablado de mi paso por los caminos de la tierra oral, caminos que conllevan una continua búsqueda de textos para contar (como lo demuestra que haya 499 entradas con la etiqueta de los libros, muchos de ellos LIJ), pero también caminos que me han llevado por bosques de palabras dichas (oficio de contar, pura oralidad, de las sesiones, crónicas) a veces contando anécdotas, o recogiendo textos tradicionales que me iba encontrando, o reflexionando sobre mi oficio. En fin. Bosques luminosos y extensos.
En este pasear por la tierra oral también he visitado lugares hermosos y llenos de vida (de los colegios, de las bibliotecas) y he disfrutado de otras peripecias felices (FEST, SER). Además ha habido momentos de parada en los que he podido dedicarme a escribir (sí, aquí también hablo de vez en cuando de mis libros, como en dicen por ahí, o incluyo algunos cuentos) o a publicar en Palabras del Candil (de la editorial) o, caramba, a descansar (cine, de la vida).
En este viaje no he estado solo, y además de buenos libros e historias me habéis acompañado muchos amigos, amigas, y gente curiosa, como lo delatan las visitas del contador (120.591 ahora mismo) o el número de comentarios (541 en este momento).
Es un placer compartir con vosotros, con vosotras, estas notas de mi cuaderno de viaje, de lecturas, de vida. De mis días abrazado a los cuentos.
Gracias por estar ahí, al otro lado. Tan cerca.
Saludos
![]() |
| Foto de Yohana Agudo en La Ballena de los Cuentos |
En este viaje no he estado solo, y además de buenos libros e historias me habéis acompañado muchos amigos, amigas, y gente curiosa, como lo delatan las visitas del contador (120.591 ahora mismo) o el número de comentarios (541 en este momento).
Es un placer compartir con vosotros, con vosotras, estas notas de mi cuaderno de viaje, de lecturas, de vida. De mis días abrazado a los cuentos.
Gracias por estar ahí, al otro lado. Tan cerca.
Saludos
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