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jueves, 20 de febrero de 2020

Narración oral con jóvenes

Desde hace unos cuantos años ando enredado con esta propuesta de trabajar la narración oral con jóvenes, idea que partió de una bibliotecaria (Eva Ortiz) y dos profesoras (Mar Gutiérrez y Laura Fortea) del IES San Isidro de Azuqueca de Henares. Lo cuento en esta entrevista que me hizo César Rivera en Onda Cero hace unos días.
Sí, han sido muchos años trabajando en Azuqueca (el mes pasado por última vez) dentro de las actividades del Pasaporte Cultural para Secundaria (aquí lo cuenta con todo detalle Mar) y también años contando esta propuesta en otros lugares (como Zaragoza, donde la propuesta lleva implantada también dos o tres años con el nombre de "Narralunas" y ha tenido una estupenda acogida y gran difusión).


Siempre resulta muy emocionante y reconfortante volver a trabajar con grupos de chavales con ganas de aprender y de disfrutar. Y esto es lo que me ha pasado estos días con los asistentes al taller del IESO HaréVolar, de Alovera (Guadalajara), un grupo maravilloso de chicos y chicas de 1º, 2º y 3º de ESO con los que he compartido mi pasión por los cuentos contados, pero también con los que he disfrutado de muchos ratos divertidos, emocionantes, curiosos... y sí, de muchos cuentos contados.


Quizás me hayáis oído hablar del Pasaporte Cultural o de los talleres de narración oral con jóvenes en alguna charla a profesorado. Igualmente vuelvo a insistir: que un grupo de 34 chavales de ESO vengan unas cuantas tardes fuera del horario escolar, motu proprio, a aprender a contar cuentos es, en gran parte, culpa del profesorado. No sé nada de leyes educativas, sólo sé que hay profesoras y profesores que son increíbles, y que entre sus superpoderes está la capacidad de motivar a sus chavales para que aprendan en todo momento, no sólo en el rato de clase, y disfruten con ello; es más, incluso consiguen que estos jóvenes se atrevan a embarcarse en proyectos que pueden sonar muy ajenos a sus intereses (¡y que también disfruten con ello!).
Sí, mi experiencia es tenaz en esto: sin un profesorado implicado en el proyecto, la cosa renquea o, directamente, no funciona.


Hay otra pata fundamental en este taburete, se trata del apoyo de la biblioteca (tal como ha ocurrido todos estos años en Azuqueca y como está sucediendo ahora en Alovera). Sí, es un aspecto muy importante y necesario, no sólo por los recursos que sirve al proyecto (espacios, libros, etc.), sino también por el trabajo que hace de acercamiento a este colectivo que tantas veces vive ajeno a la biblioteca. Que los jóvenes acaben entendiendo que la biblioteca es también un lugar para ellos, lleno de propuestas que les interesa, pienso que es otro gran logro de este proyecto.



Hoy termino el taller, pero antes de despedirnos ya hemos comprometido tres tardes a lo largo de los próximos meses para reunirnos a contar y escuchar cuentos. Sin ningún otro objetivo que estar juntos, disfrutar de los cuentos contados, pasar un buen rato en buena compañía...
Y tiene pinta de que esta aventura en Alovera no ha hecho más que empezar. Qué alegría.


Las fotos son de Laura y Mar, y están sacadas de la web del IESO HaréVolar, de Alovera.
Saludos

lunes, 16 de diciembre de 2019

Cuentos de chocolate

El pasado 14 de noviembre estuve en Tamarite de Litera (Huesca) en una función de cuentos muy especial, una propuesta que nos hizo Pili, la bibliotecaria, y en la que nos invitó a Iván Pascual (maestro chocolatero) y a mí para realizar una función de "Cuentos con sabor a chocolate". La idea era hacer una degustación de chocolates maridados con cuentos contados.


Como podéis ver en la foto la actividad fue un éxito de asistencia (las plazas se agotaron una hora después de abrir la suscripción) y, también, resultó un maridaje bien delicioso: con Iván aprendimos un montón sobre el chocolate, su proceso de elaboración, los tipos de chocolates, los detalles en las mezclas y las sutilezas en los sabores; y yo llevé un buen puñado de historias, leyendas y cuentos relacionados con el chocolate. Como podéis ver en esta foto, uno hablaba y otro escuchaba (la función duró una hora y media).
 

Iván vino muy bien preparado (veo las fotos y aún se me hace la boca agua). 




Yo también llevé los que había estado leyendo para buscar información y textos para contar. Pensad que a finales de junio ya me había comprometido para esta función, así que tuve bastante tiempo para buscar materiales. Y menos mal que lo hice con tiempo, porque no hay muchos cuentos populares que tengan que ver con el chocolate, pues este alimento llegó a Europa cuando los cuentos tradicionales, tal como los conocemos, ya estaban muy fijados.
Así pues, además de cuentos, conté leyendas (aztecas), retahílas, curiosidades y anécdotas históricas relacionadas con el chocolate. Aun así la búsqueda fue bastante laboriosa. Aquí os dejo una foto con casi todos los libros (creo que sólo me falta uno) que leí y consulté para esta función. Espero que si os veis en una situación similar este breve listado os resulte de utilidad.


En fin, que fue una actividad estupenda en la que disfruté mucho, tanto de la preparación como de la realización. Una de esas funciones de una sola representación que me deja un muy dulce recuerdo.



Saludos

viernes, 18 de octubre de 2019

Mis Viernes de los cuentos

Hoy vuelvo al Viernes de los Cuentos de Guadalajara, hoy cuento en casa. Y digo que cuento en casa porque cuento en Guadalajara, pero también porque cuento en el Viernes, que es el lugar donde conté por primera vez (4 de febrero de 1994, fecha del primer viernes), el lugar donde quedé herido de palabra dicha y también el lugar donde me fui fogueando como cuentista (pues el formato de los tres primeros años acabó convirtiéndose en mi escuela de narración, o al menos una de ellas).


Cuento algo de historia de los Viernes de los Cuentos en este breve texto, por si te apetece saber algo más sobre esta programación estable de cuentos para público adulto, los espacios en los que se ha celebrado y los dos formatos distintos que ha tenido a lo largo de estos años.
Si no está mal hecho el recuento (gracias Ana por ayudarme a desentrañar el lío de fechas/recuerdos) esta será la sexta vez que paso por este escenario (en su formato actual, que en los tres primeros años prácticamente no fallé en ninguna ocasión).
  • Mi primera vez fue en diciembre de 1998, cuando el Viernes se celebraba en el Centro Cívico (Edificio Negro) y hay por ahí un vídeo familiar que lo atestigua y muchos buenos recuerdos (algunos de aquellos cuentos sobreviven aún en el espectáculo Siéntate y entra). 
  • En el escenario del IES Brianda de Mendoza he contado en varias ocasiones. La primera fue en diciembre de 2000, muchos de los cuentos que conté en esa ocasión se mantienen vivos en el espectáculo Palabras que cuentanComo Pep en el agua y en Siéntate y entra. 
  • En enero de 2006 volví a contar en el Viernes de los Cuentos. Recuerdo que conté la primera parte de Viejos cuentos de nuevo y guardo alguna anécdota muy divertida de aquel momento (había un niño entre el público que en un momento que yo decía que dos personajes habían echado siete polvos y el niño preguntó a su padre en voz alta –tan alta que se oyó en toda la sala– ¿siete qué? Qué momento).
  • Enero de 2013 fue la última función que se hizo en el escenario del IES Brianda de Mendoza y yo fui el narrador que cerró ese espacio. Fue una función muy emocionante. Tengo notas de aquella función y sé que conté el espectáculo Cuentos para tres.
  • Y por último, ya en el escenario del CMI Eduardo Guitián conté en octubre de 2015 el espectáculo Este cuento vino a mí, vino a mí, vino, a mí. Recuerdo que fue la primera función para público adulto a la que asistió mi hijo pequeño Miguel.
Y hoy, con motivo de mis 25 años de cuento, vuelvo al Viernes, vuelvo a casa. Estoy feliz.
Saludos

lunes, 18 de marzo de 2019

Contando en Atlántica 2019

Ha sido esta que termina una semana bien intensa por tierras gallegas, y la culpa de todo la tiene el Festival Atlántica que este año celebra su séptima edición y que no solo se ha consolidado como una propuesta cultural importante sino que además se ha convertido en uno de los festivales más grandes de todo el panorama nacional con más de 80 funciones en 16 ciudades a cargo de 30 cuentistas venidos de todo el territorio nacional y de otros países.


Como podéis ver en mi agenda estuve estos días contando a públicos variados (familar, infantil y adulto) y disfruté de funciones bien emocionantes. No he conseguido fotos de muchas de ellas (al fin y al cabo yo estaba contando) pero aquí va alguna con esta breve crónica.

Comencé el martes contando por la mañana en el colegio de Os Tilos, en Teo, a un numeroso grupo de alumnado de 4º de Primaria, fue una función emocionante y bien intensa, de esas en las que puedo contar un único cuento bien largo (una experiencia de oralidad poco habitual para chavales de esa edad) y que, cuando termino, el público y yo regresamos de un viajazo.

foto de Tere, del AMPA del centro

Esa misma tarde estuve contando en la librería "Follas novas", en Santiago de Compostela, y hablando de algunos de mis libros (incluso firmé unos cuantos). Fue también una deliciosa sesión, con poquita gente (como podéis ver en las fotos), pero muy selecta (entre el público había compañeras de oficio como Maricuela, Ángeles Goás o Paula Carballeira). Siempre me resulta emocionante contar cuando hay compañeros en el público.

foto de Amparo Portabales, más aquí

El miércoles estuve en el CEIP Pedrouzos con una concurrida función para niños y niñas de 1º y 2º de Primaria (ay, sin fotos). Una función bien divertida en la que conté varios cuentos de mi repertorio habitual.
Jueves y viernes estuve de gira. El jueves conté en Lalín (dos funciones, una para público familiar y otra para público adulto) y fue un gusto reencontrarme con Alejando, un profesor con el que coincidí hace años en Caminomorisco (Cáceres) y también disfrutar de la atenta mirada de Celso Fernández Sanmartín, otro gran narrador, entre el público que asistió a la función de noche. Celso además se encargó de que no me fuera de Lalín sin haberme agasajado generosamente antes. Tampoco tengo fotos de estas funciones.
El viernes estuve en Ferrol (también con dos funciones, una para público familiar y otra para público adulto). La primera tuvo una particularidad, los niños y niñas asistentes fueron, en general, muy pequeños, pero tenían una escucha asombrosa, así que pude contar un buen puñado de buenos cuentos (alguno de ellos muy largo) y fue una función deliciosa.

Foto de Fany, bibliotecaria de Ferrol

Y la función para público adulto en el "Torrente Ballester" pues qué queréis que os diga, fue una fiesta.

Foto de Fany, bibliotecaria de Ferrol

El sábado por la mañana conté en la Biblioteca Pública del Estado en A Coruña para público infantil (en una especie de pecera acristalada que con paciencia y oficio lograron acondicionar las bibliotecarias de la sala infantil). Y el sábado por la noche, ay, eso fue otro cantar. El sábado por la noche fui a contar al Teatro Principal de Santiago de Compostela con Guti.


Una función a dos voces (que duró dos horas y cuarto) que fue un regalo. Me encantó poder compartir escenario con Guti, contar y, sobre todo, escuchar: Guti es un narrador con una voz personalísima y sus cuentos, que son pepitas de oro encontradas tras cribar mucho lodo, brillan y resuenan en quienes los escuchamos.
Tienes una completa galería de fotos (muy chulas) de la gala de clausura hechas por Amparo Portabales en el Flickr del festival.

Foto de Laura Escuela. Más aquí 

Ocurrió además que Sole Felloza, narradora y directora del festival, me hizo entrega de esta caracola (nautilus símbolo del Festival) en nombre de todo el equipo de Atlántica para celebrar conmigo mis 25 primeros años de cuento. Fue toda una sorpresa, y sí, fue muy emocionante. Mil gracias, Sole.

(Sí, sí, hay un error en el año, pero pronto lo solventaremos)

Los festivales tienen además muchos momentos estupendos: los ratos compartidos con otros compañeros y compañeras (además de los ya citados: Sofia Maul, Yoshi, Quico Cadaval, Laura Escuela, Pepepérez, Vero Rilo, Lidia Luna, CaxotoIñaki Carretero...), los momentos de logística y viaje (inolvidables los viajes con Orzo, Vero y Raúl, cada uno por un motivo distinto que va desde reventar una rueda a quedarse sin gasolina pasando por volar horadando la noche a ras de suelo) y los reencuentros con otras personas cercanas a los cuentos a las que también quieres (ay, Lucía) y admiras (señor Gago) o directamente te salvan un viaje (a sus pies, Rocío).
Sí, ha sido un privilegio venir a contar a esta edición del festival, muchas gracias Sole y demás equipo de Atlántica, por invitarme, pero, sobre todo, muchas gracias por soñar este festival.
Saludos

domingo, 2 de septiembre de 2018

Crónicas colombianas (y III)

El sábado 18 de agosto salí muy temprano de Pereira (a las 4,30 de la madrugada me recogían en el hotel) para subir a un vuelo con destino a Bogotá y de ahí coger otro avión con destino a Barranquilla (en estos 25 días he cogido 8 vuelos y he subido a 9 aviones, la explicación de este "desajuste" está al final de esta crónica).

Llegué a Barranquilla sobre las 12,30, allí me alojaron en un hermoso hotel (El Prado) bien preparado para resistir ante los embates del calor y la humedad del Caribe.
Después de almorzar descansé un ratito porque la tarde iba a estar bien movida, a las 16,00 tenía función familiar y a las 19,00 función para público adulto. Todo en el espacio de Luneta 50. Me permitís ahora que pare un momento en el relato y os hable de lugares como Luneta 50 en Barranquilla o Vivapalabra en Medellín. Estos espacios viven empeñados en dar a conocer las historias contadas, son lugares físicos con programación continua de narración oral a lo largo del año y también son espacios de formación y reflexión sobre el hecho de contar cuentos. En Vivapalabra hay una formación reglada de cinco semestres, con un equipo de profesorado y unos contenidos bien amplios alrededor de la palabra dicha; en Luneta 50 se fomentan los talleres, conversatorios y demás espacios de reflexión para cuenteros y personas interesadas. Ambos espacios organizan, además, sendos festivales de narración oral de referencia en el ámbito y con proyección internacional (Entre Cuentos y Flores en Medellín y El Caribe Cuenta en Barranquilla). Y también ambos espacios laten gracias al músculo poderoso de personas que creen en el cuento contado y ponen todo su empeño y su ilusión en que estos proyectos crezcan, perduren, brillen... Detrás de Vivapalabra están Jota Villaza y Luz Marina; detrás de Luneta 50 Manu Sánchez y Zolia; y detrás de ambas parejas hay un enorme equipo de personas que suman sus manos para que ambos proyectos se consoliden. Conocer estos lugares y a toda esta gente que cree en los cuentos contados ha sido, sin duda, lo más hermoso de todo este viaje.



Y aquí tenéis fotos de la función familiar y también de la función para público adulto. Las fotos son de Néstor de León (me encanta las fotos que hace, a ver si las consigo todas y puedo hacer un álbum completo en mi web).



Después del intenso día de llegada el domingo y el lunes pude descansar y hacer algo de turismo (Romer, Martha y Lilith se animaron a llevarme a Cartagena de Indias donde pasamos un día inolvidable).



Y el martes 21 y el miércoles 22 tuve sendas funciones de cuentos (una en la Galería del Mar, en Puerto Colombia, y otra en la Galería de la Paz, en Barranquilla) y sendos talleres para gente interesada en los cuentos contados. Las fotos son también de Néstor de León.



Esos días contando en Barranquilla fueron de abrebocas, a modo de aperitivo, un previo a la vigésimo primera edición de El Caribe Cuenta que comenzaba el final de semana en el que yo estaría ya de vuelta a España. Fue un lujo ser el anticipo del festival, pude disfrutar de la compañía de todo el equipo de Luneta 50 y pude contar cuatro funciones completas (tan difícil de hacer en festivales), así como impartir dos talleres (uno de ellos con 70 asistentes) para cuenteros y gente interesada. No coincidí con compañeros de ofico (salvo Aldo Méndez y Romer Peña, que ya andaban por allí atendiendo a la prensa) pero sí pude disfrutar del trabajo en calma. También fue un regalo.


Finalmente el jueves, viernes y sábado los pasé en Bogotá, descansando y paseando en compañía de la familia Guarnizo Caro, en verdad un completo regalo, un fin de fiesta ideal para unos días bien intensos.


Ah, sobre los nueve aviones y los ocho vuelos. El vuelo de vuelta a España se retrasó 15 horas, las cuatro primeras las pasamos sentados en el avión, cuando vieron que la avería era cosa seria nos bajamos y nos fuimos a un hotel un ratito a descansar algo (5 horas), y al día siguiente volvimos a subir al avión (¿el mismo, otro?) y emprendimos el vuelo de vuelta. El retraso fue agotador, tenso, con algunos momentos desagradables... pero tuvo una cosa buena, gracias a que el avión salió 15 horas después me encontré en el aeropuerto (de pura casualidad) con Rodolfo González, un narrador costarricense extraordinario con el que espero volver a coincidir, uno de esos amigos que te regala el oficio de contar cuentos, qué lujo.


Y esto ha sido todo, que no es poco.
Saludos

Crónicas colombianas (II)

Una vez terminado el festival de Medellín fui hasta Bogotá para emprender la segunda parte del viaje.  A lo largo de esos días estaría impartiendo conferencias en tres bibliotecas pertenecientes a la red de bibliotecas del Banco de la República de Colombia. De hecho fue la gente del Banco de la República la que, con un año de antelación, se puso en contacto conmigo para invitarme a dar esas conferencias (y esta invitación fue el punto de partida para planificar esta gira).

El miércoles 15 estuve en la Biblioteca Luis Ángel Arango, en Bogotá, donde Sandra Concha se había encargado de que estuviera listo hasta el menor detalle, incluida la noticia del evento (que se publicó en varios medios nacionales, por ejemplo éste que, como podéis leer, es muy generoso). La conferencia, centrada en animación a la lectura con jóvenes, fue muy emocionante y a ella asistieron 200 personas. 



El jueves 16 estuve en Armenia donde Luz Estela también tenía todo dispuesto. La conferencia se enmarcó en unas jornadas sobre animación a la lectura denominadas "I Festival de Literatura Infantil. Palabras que transforman la vida y la infancia" y las 130 sillas del aforo fueron insuficientes para todos los asistentes. Participé además en una mesa redonda con Jairo Buitrago y Martha Iannini, ¡me encantó!
Aquí tienes una crónica de esta fiesta en la web de la red de bibliotecas del Banco de la República.



Y el viernes 17 estuve en Pereira, también en la biblioteca del Banco de la República, participando en un Seminario Internacional sobre "Narración, lecturas y escrituras: estrategias de mediación para niños y jóvenes". En esta ocasión Sandra Rúa fue la encargada de que todo saliera a las mil maravillas. Y también en esta ocasión compartí tarima con dos compañeras con trabajos bien interesantes: Ana María Arenas y Gina Paola Moreno.



Además, en esta biblioteca, aprovecharon que pasaba por allí para hacer un rincón temático, qué bien.


En verdad fueron tres días muy intensos, con vuelos y viajes por carretera, conociendo a gente bien interesante y disfrutando de conversaciones muy enriquecedoras. Días acompañado de grandes profesionales que cuidaban cada detalle para que todo resultara a la perfección, mil gracias.
Y también días que pasaron volando y me llevaron directamente hasta Barranquilla, la tercera y última parte del viaje, pero eso es materia para otra entrada en el blog.
Saludos

Crónicas colombianas (I)

El pasado 2 de agosto partía para Colombia donde iba a pasar unas cuantas semanas trabajando. Aquí van unas breves notas a modo de crónica de este viaje que me ha permitido conocer lugares relacionados con la palabra dicha en este país de América y narradores y narradoras estupendos del otro lado del charco.


Nada más llegar a Bogotá hice parada en casa de Carolina Rueda. Siempre es una fiesta reencontrarte con amigas queridas, pero lo es más cuando estás a tantos miles de kilómetros de casa. Carolina se encargó de darme a probar las primeras arepas que comí (deliciosas, por cierto) y de darme algo más de información sobre el país y el mundo de la cuentería en Colombia.


Desde Bogotá fui a Medellín para participar en la décimo octava edición del Festival Entre Cuentos y Flores, allí conocí a la gente de Vivapalabra con Jota Villaza y Luz Marina a la cabeza, y coincidí con otro narrador español, Félix Albo (y, fuera de programa, con Paula Carballeira y Mar del Rey), qué bien; también conocí a otros compañeros como Rodolfo González (Costa Rica), Beatriz Falero (México), Edgar Ojeda (Venezuela), Leyris Guerrero (Cuba), Romer Peña (Venezuela) y a varios narradores colombianos (Mauricio Linares, Elisa Palacio, William Morón, Jaime de Ávila, Richard Mora, etc.); por cierto, me encantó reencontrarme con Darwin Caballero y compartir con él varias funciones de cuentos, y con María Teresa Agudelo, Karla Sepúlveda y Aldo Méndez.


En los festivales aprendo mucho viendo el trabajo de los compañeros y conversando con ellos sobre narración. Recuerdo un par de noches memorables con Beatriz, Édgar, Rodolfo y Leyris hablando sobre cuentos contados y escena en el hall del hotel mientras dejábamos pasar el tiempo. También disfruto mucho de la convivencia con otros colegas y con el equipo de producción (en verdad el de Vivapalabra es mucho y fabuloso, mil gracias, de corazón).


En el Festival Entre Cuentos y Flores nos miman: hay un día reservado para dar un paseo por la ciudad y hacer un poco de turismo (el Festival de las Flores, el Museo Botero, el pueblito paisa, etc.) y otro día para disfrutar del teatro y de la cultura paisa. Qué regalo.


Me llevo además en el recuerdo varios momentos contando que fueron especialmente emocionantes: mi noche de gala con las trescientas butacas del teatro casi llenas, la Narratón inaugural en el Lido con más de mil personas disfrutando de los cuentos, la función en Vivapalabra con chavales preuniversitarios, las funciones con Darwin, etc. Y me traigo también mi ruana y mi "paisaporte", que es también muy emocionante.


El festival duró diez días, así pues el lunes 13 de agosto volé de nuevo a Bogotá donde comenzaba la segunda parte de este viaje. Pero eso es material para una nueva crónica.
Saludos

miércoles, 24 de mayo de 2017

De "Suma de cuentos"

Ayer estuve en un instituto de Fuenlabrada contando el espectáculo "Suma de cuentos". Como quien dice era, de alguna manera, el estreno de esta función de cuentos tras organizarla y rodarla hace un año en el Senda Galiana y tras dejar que pasara todo este tiempo para que fuera reposando, macerando. Así pues la función de ayer, como os podéis imaginar, era para mí de gran importancia.


Bueno, pues ayer ocurrió que en el instituto en el que conté estaban celebrando una Jornada Cultural y estaba todo el centro (un megainstituto con más de mil alumnos) con un bulle-bulle continuo de actividades, propuestas, talleres... bastante loco. Como os podéis imaginar no fueron las mejores condiciones para contar, de hecho al mismo tiempo que estaban programados los cuentos había 30 talleres para los chavales, así pues ni vinieron los ciento y pico alumnos previstos ni tampoco el momento y el espacio fueron especialmente adecuados, por ejemplo, la puerta del salón de actos se abrió y se cerró unas cuantas veces mientras contaba para que la gente que venía de otras actividades pasara a escuchar los cuentos, o por ejemplo (bis), en el patio junto al salón de actos había chavales charlando y riendo –ay, y cómo se oía dentro–... Y todo eso a pesar de que hubo unas cuantas profesoras que ayudaron para mitigar estos inconvenientes (gracias, gracias).
No, no era el mejor momento para contar, desde luego. Pero esto no fue un impedimento, al contrario, sirvió como laboratorio de pruebas para ver qué músculo tiene esta función, cómo se desenvuelve en situaciones adversas.
Y el resultado fue estupendo, no sólo enganchó a los más de cuarenta chavales que asistieron, no sólo estos obviaron las dificultades (del lugar, del momento), sino que estos se implicaron activamente en los momentos en los que los cuentos precisaban de su participación (ya fuera con las preguntas matemáticas, ya fuera con las preguntas de otra índole que esta función incluye). El espectáculo se mantuvo firme, los cuentos se fueron desgranando amparados por el marco narrativo, las historias se sostenían unas con otras bajo el cobijo de la atenta escucha del público. En suma, la palabra dicha fluyó con alegría y fue capaz se sortear las dificultades para llegar hasta quienes estaban escuchando.
Qué alegría. Qué buena noticia.
Saludos

lunes, 22 de mayo de 2017

Crónica de estos días en Canarias

La pasada semana estuve en Gran Canaria contando cuentos (de miércoles a miércoles). Aquí os incluyo algunas notas y reflexiones de estos días de cuentos (de hecho así se llama el programa: Días de cuentos) en la isla, un lugar al que llevo viniendo 18 años de manera ininterrumpida, una fiesta siempre.

El jueves 11 por la mañana fui a contar al Centro Penitenciario "El Salto del Negro", aquí os dejo algunas reflexiones al hilo de esa función: "Esta mañana salí bien temprano del hotel para ir a contar al centro penitenciario de El Salto del Negro. Es la cuarta vez (al menos) que voy a contar a los internos de esta prisión y en el viaje he ido recordando cómo fueron las otras ocasiones. En especial la primera vez que vine aquí acompañado por Carles García Domingo, por aquel entonces todavía no habían hecho el otro centro penitenciario de la isla y este estaba masificado, sólo entrar ya resultaba sobrecogedor, por eso decidimos que en vez de repartirnos las aulas y las funciones contaríamos los dos juntos en todas las clases, y así, apoyándonos el uno en el otro, cuento a cuento, unas funciones que parecía que iban a ser desoladoras se convirtieron en una fiesta de la palabra: casi acabamos en una especie de justa cuentera tratando de contar el cuento más divertido, el más picante, el más sorprendente. Guardo un recuerdo fantástico de aquella mañana con Carles.
En otra ocasión en la que estuve aquí contando uno de los internos se acercó al terminar para agradecerme que le hubiera hecho reírse, "no sabes –me dijo– lo difícil que es reír aquí dentro".
Hoy he estado contando en el módulo ocho a un buen puñado de internos (ahora sólo hay hombres en este centro penitenciario, contar en el módulo de mujeres era bien particular). Mientras uno cuenta aquí tiene la sensación de que, al menos por unos minutos, muchos de quienes están escuchándote salen fuera de estos muros y se dan un paseo contigo por tierras de ficción, apenas montados en sencillas palabras vuelan bien lejos.
He contado en otros centros penitenciarios (tengo unas cuantas anécdotas contando en estos lugares), pero últimamente siempre que voy a contar a una prisión, sobre todo cuando hay hombres y mujeres, recuerdo este texto que escribió Pepe Maestro para el Diccionario de Narración Oral de AEDA hablando de la voz "Fiesta", aquí os lo enlazo."

El jueves por la noche estuve en el Paper Club contando junto con Virginia Imaz, Pablo Albo y Yoshi, fue estupendo y además Carlos García me hizo esta foto en la que parece que me están llegando alas verdes mientras cuento (me encantó la foto, sí).


El viernes pasamos todo el día disfrutando del XVII Maratón de los Cuentos de la Biblioteca Insular del Cabildo de Gran Canaria, una fiesta que duró un montón de horas (desde las 9,30 hasta las 23,30) y en la que compartí escenario con muchos profesionales y compañeros de la palabra dicha, pero también con niños, jóvenes y adultos que disfrutan contando y escuchando cuentos.


También ese día estuve contando cuentos por teléfono (esta actividad es estupenda y se celebra a lo largo de todo el día al mismo tiempo que dura el Maratón, se llama a una línea gratuita y los narradores encargados te van contando cuentos).


Por cierto, esta foto me encanta, ella es Susana, la intérprete de signos con la que cuento habitualmente cuando participo en el Maratón, es estupenda y no hay forma de conseguir que se quede atrás, da igual contar rápido, hacer juegos de palabras, interpelarla... es, en verdad, extraordinaria.


Acabamos el día rendidos y contentos, con un buen atracón de cuentos.

El sábado por la tarde estuve en Santa Brígida contando en la biblioteca una función de cuentos y vinos. Aquí os dejo mis impresiones de ese día tomadas de mi página en Facebook: "Ayer estuve contando en Santa Brígida, una función de cuentos para adultos titulada "Este cuento vino a mí, vino a mí, vino, a mí", como podéis imaginar el espectáculo está articulado alrededor de cuentos de vino, motivo por el que la gente de la biblioteca (Rubén, Luis) se encargaron de conseguir vinos de bodegas de la zona para acompañar las historias con buenos caldos. Para la función habían preparado el patio de la biblioteca, así pues, mientras contaba, atardecía sobre nosotros y, al finalizar, la noche ya nos observaba curiosa. El espacio no era muy grande (habría unas 35 sillas dispuestas) así que conté a un grupo bien cómodo, en su mayoría parejas con ganas de escuchar cuentos, gentes curiosas, aficionados al vino (y quizás algunos que trataban de escapar de Eurovisión).
Comencé a armar esta función hace más de diez años en un verano que pasé en el pueblo trabajando duro y que sirvió de inspiración para preparar cuentos populares para contar a adultos. Como el abuelo de Mariaje había tenido un bar muchos de los cuentos que elegí eran de vino, y así fue como poco a poco la función fue fermentando, tomando cuerpo y cogiendo grados. La estrené precisamente en esta isla, en Agüimes, y desde entonces hasta hoy estos cuentos me han acompañado en muchos y muy buenos ratos.
Ayer, sin embargo, fui consciente de que en 2017 no había contado este espectáculo, por eso dediqué algo de tiempo a repasar la estructura y refrescar algún cuento (hay un cuento breve que tiene dentro otros dos cuentos breves que no suelo contarlo) y me dispuse a disfrutar de las historias como quien sabe que va a abrir y saborear una botella de esas que tiene reservada para una ocasión especial.
Quizás por eso o quizás porque el público decidió que quería pasarlo muy bien desde el primer minuto (o quizás por ambas cosas), ayer la función resultó especialmente divertida. Lo pasó bien el público, lo pasé bien yo, y juraría que los cuentos también disfrutaron de la visita. Tal vez también ayudó al buen ambiente que el paso de una a otra historia lo acompañáramos de brindis populares con los buenos caldos del país. Y para que veáis que no es cuento esto que os digo, aquí os dejo esta foto tomada al terminar la sesión.
¡Larga vida a los cuentos, al buen humor y al vino!
Ah, os dejo unos cuantos brindis de vino aquí."


El domingo pude descansar y dar un largo paseo al borde del mar.

El lunes volvimos a la tarea: por la mañana estuve contando en Valleseco a alumnado de secundaria y por la tarde en Teror, tal como avisa esta nota en prensa.


El martes po la mañana estuve contando en Maspalomas, de nuevo a chavales de 3º de ESO, aquí tenéis la breve crónica de la sesión en esta nota en la web del ayuntamiento.

foto de la nota de prensa municipal

Y aquí os dejo algunas de las reflexiones que compartí en mi muro de la página en Facebook sobre contar a jóvenes: "Hoy estuve contando en Maspalomas a un grupo de chavales de 3º de ESO. Más allá de lo importante que es contar a alumnado de secundaria (por razones evidentes: con tantos cuentos tan cercanos a sus centros de interés, con tantos protagonistas o situaciones con los que podrán identificarse, con tantas historias hermosas, divertidas, emocionantes, sorprendentes, picantonas...); más allá del valor que tiene que este grupo de chavales pueda asistir a una propuesta artística sostenida por la palabra dicha (y por tanto ir ejercitando el gusto artístico propio, pasear por tierras de tradición oral, reflexionar sobre el valor y el poderío de la expresión oral, etc.); más allá, insisto, de todos los motivos obvios (ya sean útiles o inútiles, como dice el maestro Ordine), hay una razón por la que merece la pena siempre contar a jóvenes y adolescentes: para muchos de ellos las propuestas de narración oral se limitan a cuentos contados para la infancia, sí, muchos de ellos creen (con razón en no pocas ocasiones pues nadie se ha preocupado de desmontar esa idea) que los cuentos son cosa de niños, por eso contarles cuando son adolescentes, cuando son jóvenes, es una manera de permitirles que vislumbren el vasto campo de la oralidad para adultos, de abrir la puerta a que este colectivo sepa (o sencillamente sospeche) que los cuentos van más allá de la infancia y que hay historias que son para ser contadas a jóvenes y adultos.
Contar a jóvenes es, por tanto, y además de todo lo demás, una manera de promover y consolidar público adulto para un futuro muy cercano."

Y por la tarde estuve contando en la biblioteca "Dolores Campos", una de las bibliotecas municipales de Las Palmas de Gran Canaria, para público infantil y familiar. La verdad es que también aquí lo pasamos estupendamente.

foto de Quique Curbelo

Para terminar los días de cuentos el miércoles por la mañana fui a contar al Centro Internamiento Educativo para Menores Infractores (C.I.E.M.I.) "La Montañeta", un lugar donde hay menores (y no tan menores) internados por haber cometido algún tipo de delito. Estuve contando allí casi una hora y media y fue, en verdad, una experiencia muy emocionante. Os podéis imaginar que uno va a este lugar pensando que el colectivo de chavales internados quizás no esté muy interesado por los cuentos contados, sin embargo fue empezar a contar y desde los primeros minutos hasta el final tanto chavales como educadores y resto de personal asistente estuvieron completamente entregados y disfrutando de las historias. Fue una función maravillosa, de esas que será difícil que olvide, pero sobre todo de esas que te ponen delante de los cuentos para mostrarte, una vez más, su valor, su poderío, la necesidad que tenemos de contar, de contarnos, de escuchar, de escucharnos.
Una guinda maravillosa para unos días fantásticos.
Saludos